Más allá de la vivienda habitual, contar con una segunda residencia es todo un privilegio. No solo por la suerte material en sí misma, sino porque también se convierte en ese refugio favorito para las vacaciones, alejarse DE la rutina o disfrutar de otro tipo de planes, en un espacio que también se siente propio.
El actor riojano ha hecho de Alicante su segundo hogar, concretamente de Jávea. Un chalet en el entorno del Cabo de la Nao, con vistas al Montgó, según desveló 'El Español'. Una casa de aire mediterráneo, que hemos podido conocer a través de las redes sociales del actor. Especialmente tras la reforma llevaba a cabo por su amiga Jessica Bateille.
Se trata de una casa basada en materiales naturales, con predominancia de la madera y las paredes encaladas, con una distribución abierta y una decoración sin excesos. Así, hemos podido ver cómo el salón se organiza en torno a un sofá de obra, acompañado de cojines de tejidos naturales. Un espacio donde destaca la gran mesa de madera y la chimenea negra.
Todo ello acompañado por piezas de decoración también en materiales orgánicos, como la madera y el cristal, y lámparas de yute y esparto. Una esencia que se repite en las diferentes estancias de la casa, como el baño de la habitación principal, donde vemos una encimera de madera como elemento diferenciador.
Los dos lavabos se apoyan sobre esta base de madera, que se convierte en ese detalle protagonista, que da personalidad y carácter a una zona que suele ser más básica. Una apuesta por este material, que, como ya hemos dicho, es una de las estrellas de la casa de Jávea de Javier Cámara, que también brilla en los muebles del porche y del jardín.
Una zona exterior con área para comer, tumbarse frente a la piscina y plantas naturales que es el final perfecto a esta segunda residencia. Un espacio bonito, pero también funcional, que invita a disfrutarse con familiares y amigos. Fiel a la estética de las casas encaladas del Mediterráneo, esta vivienda en la Costa Blanca, entre la naturaleza y el mar, es una delicia.
Más allá de la vivienda habitual, contar con una segunda residencia es todo un privilegio. No solo por la suerte material en sí misma, sino porque también se convierte en ese refugio favorito para las vacaciones, alejarse DE la rutina o disfrutar de otro tipo de planes, en un espacio que también se siente propio.