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EL DESAFÍO INDEPENDENTISTA

Así son Txell Bonet y Susanna Barreda, las mujeres de los Jordis encarcelados

La esposa de Cuixart era guionista del espacio de TV3 que investigó la Audiencia Nacional por disparar a un dibujo del Rey. La mujer de Sánchez, con hijos mayores, sufre insomnio

Foto: Susanna Barreda y Txell Bonet, mujeres de los Jordis.
Susanna Barreda y Txell Bonet, mujeres de los Jordis.

Txell Bonet está en un momento de su vida en el que casi no tiene tiempo ni para pensar. Un bebé de seis meses, la leche, los pañales y las noches en vela son su realidad. Una realidad truncada de pronto por el encarcelamiento de su marido, Jordi Cuixart, el lunes 17, acusado de un delito de sedición. Bonet sufre, claro, aunque no tanto como Susanna Barreda, la mujer de Jordi Sánchez. Con dos hijas pequeñas y un chico en plena adolescencia, Barreda no puede ni dormir, sufre insomnio.

Esta semana han pasado a ser noticia tras la publicación, en la web de 'The Washington Post', de un vídeo en el que ambas mujeres cuentan su sufrimiento. Ahora, el círculo íntimo de los Jordis y sus mujeres relata a Vanitatis cómo, pese a que se preparaban desde hace semanas, el ingreso en Soto del Real de los líderes de Òmnium Cultural y la Assemblea Nacional Catalana (ANC) ha supuesto un golpe para las familias. “Cada vez que se personaron en la Audiencia Nacional lo hicieron con la maleta hecha porque pensaban que no iban a volver”, dice un amigo de Bonet, “pero eso no les quita sufrimiento”.

Bonet, madre primeriza

Cuixart y Bonet se casaron hace un año, casi al mismo tiempo en el que ella se quedó embarazada. Nunca ha sido una mujer politizada, sino una periodista que ha pasado por varios medios públicos hasta asentarse en Catalunya Ràdio, como guionista, lo que siempre ha hecho.

No es la primera vez que la vida de Bonet se cruza con la Audiencia Nacional. En su carrera se cuentan algunas ‘gestas’ algo sonadas: era la guionista del programa 'Bestiari Il.lustrat', espacio en el que el escritor Jair Domínguez se adentraba en un bosque y se encontraba unas dianas con las caricaturas de distintas personas, entre ellas la del rey Juan Carlos I y el periodista Salvador Sostres, entre otros, y disparaba. La Fiscalía abrió diligencias y el caso terminó en la Audiencia Nacional, que finalmente consideró que no había delito de injurias a la Corona.

Barreda, la novia de siempre

Este era su momento más político. Hasta ahora, que aunque no quiera, dicen sus amigos, ha radicalizado su postura. Quien siempre ha estado politizada es Susanna Barreda. Prueba de ello es su cuenta de Twitter, creada hace tan solo unos meses -en abril de 2017- y plagada de motivos políticos desde sus inicios.

Las esposas de Jordi Sànchez y Jordi Cuixart, en el centro, durante la manifestación del sábado en Barcelona. (EFE/Enric Fontcuberta)
Las esposas de Jordi Sànchez y Jordi Cuixart, en el centro, durante la manifestación del sábado en Barcelona. (EFE/Enric Fontcuberta)

Pero el carácter de Barreda -y su situación personal- no ha soportado tan bien la abrupta separación. “Hombre, es que el dolor de Txell es que su marido no verá crecer a su hijo de meses, pero el de Susanna es más complejo Los niños ya se dan cuenta de todo”, dice un amigo de la familia Sánchez Barrera.

Se casaron hace más de 15 años y eran novios de toda la vida. Su primer hijo es ya un adolescente que se hace preguntas en silencio. Las pequeñas, mientras, sufren la ausencia del padre. La familia vive desde siempre en el barrio del Guinardó, donde han sido muy activos en las fiestas del barrio y las actividades culturales y políticas. La escuela (pública) de las pequeñas -el mayor ya va al instituto- redactó un comunicado en apoyo al padre y en rechazo a su encarcelamiento.

En el citado vídeo del 'Post', Barreda es muy clara. Califica su situación de "complicada" y cuenta que cuando sus hijos vieron en televisión lo que le sucedía a su padre, las niñas se pusieron a llorar y el mayor se fue de casa. El abogado de ambas les ha dicho que la cosa "va para largo" y en eso están ahora, intentan mentalizarse para la separación. El sábado dieron el primer paso hacia esa soledad acompañada: fueron a la cabeza de la manifestación en Barcelona por la libertad de los Jordis. Agradecieron el apoyo, aunque "creen que de nada servirá".

Una pared en Barcelona en la que la pegatina de los Jordis se sobrepone a las banderas catalana y española. (Reuters/Gonzalo Fuentes)
Una pared en Barcelona en la que la pegatina de los Jordis se sobrepone a las banderas catalana y española. (Reuters/Gonzalo Fuentes)

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