Cómo dar una mala noticia y hacerlo de la mejor manera posible: las claves psicológicas
Dar una mala noticia nunca es fácil, y no lo es porque no queremos hacer daño, nos da miedo perder el vínculo
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Hay palabras que cuesta pronunciar, frases que pesan más de lo que parece y verdades que nos resistimos a comunicar. Dar una mala noticia nunca es fácil, y no lo es porque, como explican desde la plataforma de psicología Somos Estupendas, “no queremos hacer daño, nos da miedo perder el vínculo o no sabemos si la otra persona podrá sostenerlo... ni si nosotras podremos hacerlo”.
Sin embargo, también es posible hacerlo desde el cuidado y la empatía. El primer paso es mirar hacia dentro. “Escúchate antes de hablar”, recomiendan las psicólogas. Antes de comunicar una noticia difícil, conviene explorar cómo te sientes tú con lo que vas a decir. Solo así podrás transmitirlo con la mayor claridad y delicadeza posible.
El miedo de ser quien da la noticia
El estado emocional desde el que hablas influye tanto como el contenido de tus palabras. Una vez tengas claro lo que quieres decir, es fundamental elegir bien el momento y el lugar. Buscar un entorno tranquilo, seguro y sin interrupciones ayuda a que la conversación sea más íntima y respetuosa.
Evitar espacios públicos o aglomerados también forma parte del cuidado hacia la otra persona. A la hora de hablar, claridad no significa frialdad. Desde Somos Estupendas recomiendan unir “claridad, asertividad y sensibilidad”. No se trata de adornar o dar rodeos, sino de ser honestos desde la empatía.
Conócete antes de comunicar
Frases como “sé que esto puede ser doloroso para ti y me gustaría decirte que no es mi intención hacerte daño con esto, pero quiero ser honesta contigo” son un ejemplo de cómo hacerlo. Dar una mala noticia implica aceptar que dolerá. Por eso, es importante validar las emociones que puedan aparecer.
No hay que intentar eliminar el malestar, sino simplemente estar ahí, sosteniendo el dolor sin juzgar ni corregir. “Acompaña lo que sienta la otra persona, aunque sea incómodo”, señalan. Después, si puedes o quieres, ofrece tu apoyo.
Elige bien el momento y el lugar
Escucha sin entrar en debate, sin buscar soluciones inmediatas. Y, sobre todo, respeta el tiempo que la otra persona necesite para asimilar la noticia. Puede que necesite espacio, silencio o incluso alejarse por un momento.
Dar una mala noticia también es saber quedarse, si hace falta, en ese espacio de espera. Porque cuidar, a veces, es simplemente estar.
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Hay palabras que cuesta pronunciar, frases que pesan más de lo que parece y verdades que nos resistimos a comunicar. Dar una mala noticia nunca es fácil, y no lo es porque, como explican desde la plataforma de psicología Somos Estupendas, “no queremos hacer daño, nos da miedo perder el vínculo o no sabemos si la otra persona podrá sostenerlo... ni si nosotras podremos hacerlo”.