España es un país de gran riqueza gastronómica y cultural, y esa diversidad también se refleja en sus patrones alimentarios. Aunque la dieta mediterránea es la más reconocida a nivel internacional y declarada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO en 2010, no es la única. En el noroeste peninsular, especialmente en Galicia, Asturias, Cantabria y el norte de Portugal, predomina la dieta atlántica, un modelo nutricional igualmente saludable que comparte muchos puntos en común con la mediterránea, pero con matices que responden al clima, los productos locales y las tradiciones culinarias.
La dieta mediterránea se asocia principalmente a las regiones bañadas por este mar —Cataluña, Comunidad Valenciana, Baleares, Murcia y Andalucía oriental—, aunque su influencia llega a buena parte del país. Se caracteriza por un consumo elevado de frutas, verduras, legumbres, cereales integrales, frutos secos y aceite de oliva como principal grasa.
La dieta mediterránea es un gran aliado para evitar alteraciones metabólicas. (iStock)
Por otro lado, la dieta atlántica responde a las características climáticas y culturales del norte. Aquí el protagonismo recae en el pescado azul, el marisco, las patatas, las verduras de hoja verde y los cereales como el pan de centeno o de maíz. También son habituales los lácteos, en especial la leche y el queso, y la carne de vacuno de gran calidad, producto de la tradición ganadera de la zona. El aceite de oliva se utiliza, aunque en menor medida, ya que en estas regiones es más común el empleo de grasas procedentes de lácteos o incluso de aceites vegetales alternativos.
El marisco y el pescado son dos de los principales grupos de alimentos de la dieta Atlántica. (iStock)
En cuanto a similitudes, ambas dietas promueven el consumo de alimentos frescos y de temporada, con escaso protagonismo de los ultraprocesados. La diferencia radica en los productos disponibles en cada entorno: mientras en el Mediterráneo las hortalizas, el aceite de oliva y las legumbres son la base, en el Atlántico destacan los pescados de aguas frías, los cereales locales y los tubérculos.
Los expertos coinciden en que tanto la dieta mediterránea como la atlántica son modelos equilibrados y beneficiosos para la salud, siempre que se mantenga la moderación y la variedad. Sin embargo, el tipo de dieta que sigues depende, en gran medida, de dónde vivas. Una persona en Valencia tenderá a consumir aceite de oliva, arroz y hortalizas como base de su alimentación, mientras que alguien en Galicia incluirá con mayor frecuencia pescado, marisco y pan de maíz.
España es un país de gran riqueza gastronómica y cultural, y esa diversidad también se refleja en sus patrones alimentarios. Aunque la dieta mediterránea es la más reconocida a nivel internacional y declarada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO en 2010, no es la única. En el noroeste peninsular, especialmente en Galicia, Asturias, Cantabria y el norte de Portugal, predomina la dieta atlántica, un modelo nutricional igualmente saludable que comparte muchos puntos en común con la mediterránea, pero con matices que responden al clima, los productos locales y las tradiciones culinarias.