Botox, ácido hialurónico y cóctel de vitaminas para 'reconstruir' a Mette-Marit
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reaparece dos meses después más joven

Botox, ácido hialurónico y cóctel de vitaminas para 'reconstruir' a Mette-Marit

La princesa Mette-Marit ha retomado su agenda oficial tras ser intervenida de una hernia discal con cambios en sus facciones y más joven que nunca

placeholder Foto: Comparativa del rostro de la princesa Mette-Marit hace justo un año y su última imagen (R.H.)
Comparativa del rostro de la princesa Mette-Marit hace justo un año y su última imagen (R.H.)

La princesa Mette-Marit ha retomado su agenda oficial tras ser intervenida de una hernia discal el pasado mes de noviembre. En estos más de dos meses alejada de los focos, la esposa de Haakon de Noruega se ha quitado años y sus facciones han sufrido alguna que otra alteración. ¿Magia o estética? Se trata de una pregunta retórica. Su piel luce más tersa que nunca, sus pómulos se muestran más suaves, las cejas desafían la ley de la gravedad y aparecen más elevadas que meses atrás, sus labios son ahora más voluminosos y, con ello, su rostro parece completamente distinto.

Vanitatis se ha puesto en contacto con varios expertos para conocer los detalles de este cambio total look; entre ellos Carmen Navarro, quien regenta una clínica de tratamientos estéticos donde acude gran parte de la jet set madrileña. Según su opinión, la princesa de los noruegos “se ha sometido a diversos tratamientos para dulcificar sus facciones”, aprovechando su convalecencia médica.

Los retoques de la princesa

La princesa el pasado día 10 de febrero (I.C.)

Carmen Navarro destaca también que la esposa de Haakon de Noruega “ha dulcificado su expresión gracias al ácido hialurónico con el que se ha remodelado el pómulo”. Además, un cóctel de vitaminas en la piel “le ha dotado de mucha luminosidad en el rostro. La piel necesita diversas vitaminas para combatir los síntomas del envejecimiento y para tener una piel sana”.

La princesa antes de conocer a Haakon, junto a su exnovio (I.C.)

La plebeya del pueblo

Su entrada en palacio fue toda una revolución. El pueblo noruego no vio con buenos ojos que su príncipe heredero se fuese a casar con una madre soltera, que había disfrutado de un “pasado salvaje”, como ella misma reconoció. Su anterior pareja terminó en la cárcel por tráfico de drogas y ella se había ganado la vida como camarera. Además, trató de buscar a su príncipe azul en un programa de televisión de citas. Finalmente lo encontró en un concierto de rock en Noruega, donde conoció a Haakon a finales de la década de los 90.

Sus comienzos fueron difíciles y mal vistos por la opinión pública. Era la primera plebeya en entrar a formar parte de una casa real europea, pero además vivió ‘en pecado’ durante una temporada con el príncipe en un apartamento. Incluso la policía noruega llegó a calificar su intención de contraer matrimonio –finalmente se dieron el ‘sí, quiero’ en agosto de 2001- como un “riesgo para la seguridad de la realeza”.

No obstante, poco a poco se fue ganando el respeto de su pueblo. Tras la boda real volvió a retomar los estudios y se aplicó al máximo para convertirse en una princesa digna de admiración. Cursó en la Escuela de Estudios Orientales y Africano de la Universidad de Londres y más tarde entró en la facultad de Artes y Ciencias Sociales de la Universidad de Oslo. Su compromiso con las causas sociales y su respeto por el medio ambiente y los más desprotegidos han copado cientos de titulares en Noruega, lo que ayudó a que su pueblo finalmente la aceptase. También por su actitud poco derrochadora, por no tener caros gustos en lo que a la moda se refiere y por no dar demasiada importancia a su aspecto físico. Hasta ahora. Quizá sus ‘retoques’ devuelvan a la actualidad sus demonios del pasado.

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