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estaba casada con martin Jørgensen

Alexandra Manley, la exmujer del príncipe Joaquín de Dinamarca, se divorcia de nuevo

La exprincesa danesa acaba de comunicar su decisión de divorciarse de Martin Jørgensen, un atractivo fotógrafo con el que se casó en 2007

Foto: Alexandra junto a su segundo marido, Martin Jørgensen (Gtres)
Alexandra junto a su segundo marido, Martin Jørgensen (Gtres)

Alexandra Manley, quien fuera esposa del príncipe Joaquín de Dinamarca durante una década, ha decidido poner fin a su segundo matrimonio. La condesa estaba casada desde 2007 con Martin Jørgensen, un atractivo fotógrafo con el que parecía haber encontrado la estabilidad que le faltó en su relación con Joaquín. No obstante, estas nuevas informaciones proporcionadas este mismo martes por Mette Ravn Steenstrup, el abogado de Manley, hacen pensar que su segundo matrimonio no era tan feliz como parecía.

Alexandra el día de su boda con Martin (CP)
Alexandra el día de su boda con Martin (CP)

De momento poco se sabe acerca de este divorcio que ha sorprendido mucho a los daneses, tan solo que Martin ya ha abandonado el domicilio conyugal, y que Nicolás y Félix conocen la noticia desde hace un tiempo. El abogado de la exprincesa no ha querido dar más explicaciones y se ha limitado a asegurar que “antes de tomar la decisión, Alexandra informó a la casa real”. Aunque ya no está casada con el príncipe Joaquín, Manley debe 'rendir cuentas' a la familia real danesa, pues sigue recibiendo una paga del Estado. La madre de los dos vástagos mayores del hijo de Margarita II, Nicolás y Félix, cobra al año 2,3 millones de coronas daneses –unos 250.000 euros– de los contribuyentes.

Un primer divorcio muy rentable

Cuando en 2004 la entonces princesa Alexandra firmó su contrato de divorcio por desencuentros irreconciliables, acordó con su ahora exsuegra seguir recibiendo una paga anual para poder vivir con la ‘dignidad’ que necesita la madre de unos príncipes. Aparte de esa paga, a la primera mujer de Joaquín se le concedió el título de condesa de Fredericksborg, una tiara de la Familia Real y una casa valorada en 7.250.000 dólares en Østerbro para poder criar a Nicolás y Félix.

Aunque los daneses siempre han apoyado a su monarquía e idolatran a la reina Margarita II, parece que no están del todo contentos con que Alexandra siga recibiendo ese dinero de sus bolsillos. Según puede leerse asiduamente en la prensa de Dinamarca, los ciudadanos no entienden por qué deben mantener a alguien que no realiza ningún trabajo para el país. 

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