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familia real danesa

Mary 'la ostentosa' y Marie 'la sencilla': las princesas danesas, a examen en Año Nuevo

Las princesas Mary y Marie se convirtieron en las grandes protagonistas del evento con sus estilismos y sus joyones

Foto: Federico y Mary en la recepción de año nuevo. (Gtres)
Federico y Mary en la recepción de año nuevo. (Gtres)

Como ya es tradición, el primer día del nuevo año la familia real de Dinamarca ofreció una cena de gala en el Palacio Real de Amalienborg y, como también es ya habitual, las princesas Mary y Marie se convirtieron en las grandes protagonistas del evento con sus estilismos y sus joyones. Sin embargo, en esta ocasión quedó patente que a pesar de su parecido físico, en cuestiones de estilo las dos damas no tienen nada que ver. Mientras la heredera encarnó la ostentación, su cuñada demostró su sencillez.

El boato de Mary

Mary estrenó un vestido en satén rojo pasión de la firma Soeren Le Schmitd que le daba ese toque de majestuosidad con la gran falda de vuelo y el original escote corazón en el que destacaban a la perfección el collar de la orden del elefante y el lazo de la orden familiar. La cartera de mano plateada es de J. Furmani. Pero sin duda, del gran boato que rodeaba a la australiana tuvieron la gran culpa los joyones elegidas.

Los herederos daneses.
Los herederos daneses.

La australiana completó su look con la 'parure' de rubíes: tiara, pendientes, broche, pulsera y anillo. Se trata de un conjunto que se remonta a 1804 y que fue lucido por Desirée Clary, esposa del mariscal Juan Bernadotte (después rey de Suecia), durante la coronación de Napoleón. Tras pasar por las damas de la familia real sueca, el conjunto llegó a la casa real danesa con Luisa de Suecia, que se casó con Federico VIII de Dinamarca.

Fue la reina Ingrid, madre de Margarita II, quien se la dejó en herencia antes de morir a la futura mujer de Federico, que resultó ser Mary. A lo largo de los años, Mary le ha hecho diversas modificaciones a la tiara. Hace poco se la veíamos más corta de lo normal, ya que utilizó algunas de las flores como broches para el cabello. Sin embargo, en esta ocasión, y acorde a su puesta en escena con tanta pompa, recuperó la versión más grande.

La sencilla Marie

Por su parte, la princesa Marie repitió un clásico vestido en blanco roto con bordado dorado y mangas transparentes de Rikke Gudnitz que ya había llevado en la cena de Estado que realizaron los reyes de Bélgica a Dinamarca. Así pues, Marie fue la antítesis de su cuñada: vestido nuevo espectacular vs. vestido repetido sencillo.

En lo que se refiere a joyas, Marie también fue mucho más comedida que su cuñada y tan sólo llevó tiara, pendientes y pulsera. Su diadema, que perteneció a la princesa Dagmar, está realizada con diamantes y representa formas florales y nada tiene que hacer frente a la de rubíes de Mary, ni por historia ni por valor.

La reina Margarita la lució en pocas ocasiones durante su juventud, y decidió cedérsela a Marie con motivo de su boda. A diferencia de lo que hizo con Alexandra Manley, la primera esposa de Joaquín a quien Margarita regaló una tiara de su propiedad, a Marie decidió solo prestársela, así que sigue perteneciendo a la reina.

Y la reina...

Margarita II quedó en un segundo plano por culpa de sus nueras, aunque también estuvo espectacular. La reina llevó un vestido de encaje en verde y lo combinó con una estola de piel. Coronó su cabeza con la tiara Rosenberg. Realizada en esmeraldas y diamantes, tiene gargantilla y pendientes a juego, que la soberana también lo lucía. En total, la 'parure' cuenta con 67 esmeraldas y 2.650 diamantes.

 La reina Margarita. (Gtres)
La reina Margarita. (Gtres)
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