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FAMILIA REAL ESPAÑOLA

La foto más incómoda del verano: Felipe VI y Juan Carlos I juntos en la Copa del Rey

El Rey emérito confirmó su asistencia tras ser invitado a la regata de Palma, en la que no participa desde 2009. Debía ser una estampa de familia unida, ahora es un "dolor de cabeza"

Foto: El Rey emérito y Felipe VI, compartiendo confidencias. (Getty)
El Rey emérito y Felipe VI, compartiendo confidencias. (Getty)

Después de meses de distanciamiento, incluso de cierto enfado, las cosas habían vuelto al cauce normal. Los reyes Juan Carlos I y Felipe VI, padre e hijo, habían retomado una relación que se enfrió durante un tiempo. Llega el verano, momento de distensión, y la filtración de los audios de Corinna deja a la Casa Real en un aprieto.

La figura del Rey emérito vuelve a tambalearse. Juan Carlos I confirmó hace unas semanas su participación en la Copa del Rey de Vela, en Palma de Mallorca, este agosto, después de varios años sin acudir. Será la foto más incómoda del verano real.

El rey Juan Carlos en Palma. (EFE)
El rey Juan Carlos en Palma. (EFE)

La última vez que participó en la Copa del Rey fue en 2009. En 2016 volvió a subirse a un barco en Palma, pero para participar en la regata Gaastra Palma Vela, nada que ver con la regata real, en la que también está inscrito su hijo. Ese encuentro, algo buscado este año para ofrecer una imagen familiar idílica, es ahora “un dolor de cabeza”, según afirman a Vanitatis fuentes cercanas a la familia.

En duda la idoneidad del encuentro

Ambos monarcas, por razones diversas, ponen ahora en duda la idoneidad del encuentro. La foto de la felicidad puede terminar por convertirse en la foto de la discordia. Es más, puede no hacerse siquiera. “Las dudas existen”, afirman las mismas fuentes.

La participación del Rey emérito este año era algo excepcional. El Real Club Náutico de Palma había incluido en el programa de regatas de la Copa del Rey Mapfre (la 37ª edición), que se disputará del 28 de julio al 4 de agosto, a los 6M como clase invitada. Es esta la clase de embarcación con la que participa don Juan Carlos en regatas en la costa gallega, desde que dejara de ir a Mallorca en verano.

El rey Felipe VI y el rey Juan Carlos tras presidir la presentación del Informe Cotec 2018. (EFE)
El rey Felipe VI y el rey Juan Carlos tras presidir la presentación del Informe Cotec 2018. (EFE)

La presencia del emérito era algo buscado en tiempos de paz, después del deshielo que la Casa Real propició al ofrecer cierto protagonismo a don Juan Carlos (y la celebración de su 80 cumpleaños), tras su ausencia en los fastos del aniversario de las primera elecciones democráticas de la era pos-Franco.

Famosa foto

Verse apartado de una celebración que en parte consideraba suya le dolió, algo que la Casa intentó remediar ofreciéndole un papel especial en la pasada Pascua Militar. Llevaban tres años sin aparecer juntos en acto oficial alguno, así que las aguas volvían a su cauce y el aire ya era respirable.

Hasta que el encontronazo con la reina Letizia en Semana Santa volvió a poner a la familia real en la picota, señalando los gestos de ambas Reinas que el deshielo no había sido tal. Se provocó entonces aquella famosa foto en la que doña Letizia abría la puerta del coche a doña Sofía durante una visita a la clínica al Rey emérito convaleciente tras una operación de rodilla.

Los Reyes y sus hijas, tras visitar al rey Juan Carlos este año en el hospital. (EFE)
Los Reyes y sus hijas, tras visitar al rey Juan Carlos este año en el hospital. (EFE)

El equilibrio parece lleno de gafe. Porque el Tribunal Supremo dictó cárcel para Iñaki Urdangarin, el yerno de la discordia, y esta vez ni la reina Sofía hizo un gesto de concordia. Pablo Urdangarin celebró su graduación a pocas horas de la entrada de su padre en prisión sin la presencia de la abuela materna, quien siempre había estado allí. No están las cosas como para ponerlas en peligro (más si cabe).

[Leer más: La reina Sofía, impasible y sin actos públicos ante el escándalo]

Este verano, pues, es otra fecha marcada en rojo para los responsables de ese equilibrio que cada vez se tambalea más. Palma estaba preparada para recibir de nuevo como regatista al Rey, esencial para este deporte en España, y ahora todo es demasiado complejo. Juan Carlos I ganó su quinta copa en el año 2000 y a sus 80 años esperaba con entusiasmo poder recordar esos momentos.

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