Logo El Confidencial
DESENLACE DEL CASO NÓOS

Iñaki Urdangarin cumple un mes en prisión: este es su día a día en Brieva

Quema la soledad en una bicicleta estática, lee libros que llevó con él, ha visto la tele algún día y reza a la Virgen Blanca. El carácter dicharachero ha dado paso a uno introspectivo

Foto: Urdangarin llegando a la Audiencia de Palma. (EFE)
Urdangarin llegando a la Audiencia de Palma. (EFE)

Ha pasado ya un mes desde que Iñaki Urdangarin ingresara en prisión. El marido de la infanta Cristina pasa su día a día en soledad, entre rejas, en un lugar perdido en la provincia de Ávila en el que ha recibido alguna visita envuelta de total secretismo. Sus peores presagios se han hecho realidad y parece que durarán todavía mucho tiempo. Al menos hasta finales de 2019 si cumple la condena mínima.

En la cárcel de Brieva hay unos 80 funcionarios de prisiones, de los que se han escogido los más integrados en el sistema para escoltar al exduque. Lo hacen por turnos, un guarda cada vez, y tienen órdenes de hablar poco con el interno.

[LEE MÁS: El aparcamiento que salva de la soledad a Iñaki Urdangarin]

Ingresó en Brieva un lunes a primera hora de la mañana y evitó las cámaras al entrar con el coche directamente al centro penitenciario, algo a lo que tiene derecho cualquier preso (si hay parking en la cárcel). El mismo derecho que ejerció su mujer cuando le visitó el primer fin de semana. También otros familiares, entre los que se ha contado a su madre, Claire Liebaert, y a su hermano, Mikel. Se ha dicho que Juanito, su hijo mayor, e incluso la infanta Elena han visitado a Urdangarin.

La cárcel de Brieva, en la que está Iñaki Urdangarin. (EFE)
La cárcel de Brieva, en la que está Iñaki Urdangarin. (EFE)

Poco se puede confirmar puesto que los funcionarios no quieren arriesgar su puesto de trabajo por una información y la dirección general de Instituciones Penitenciarias no puede dar datos relativos a los presos. La familia de ambos, además, sigue cubriendo a Iñaki con un hermetismo inviolable. Las fotografías publicadas por '¡Hola!' en las que se ve a Laura y Ana, sus hermanas, entrando en la cárcel son el único documento gráfico que acredita las visitas.

Su día a día, decíamos, es en soledad. Al tratarse de una cárcel de mujeres, este preso no puede mezclarse con otros reclusos, ni siquiera usar los lugares comunes. Así que ni comedor, ni gimnasio, ni siquiera misa.

Un cartel en la entrada del Centro Penitenciario de Brieva. (EFE)
Un cartel en la entrada del Centro Penitenciario de Brieva. (EFE)

El deporte se había convertido en su vía de escape y la elección de una cárcel femenina ha frenado esa práctica. Urdangarin no puede acceder al gimnasio común, por lo que debe limitarse a realizar ejercicio en una sala en la que le han dejado unas pocas máquinas: una bicicleta estática con la que quema la soledad.

[LEE MÁS: La visita de las hermanas de Urdangarin a la cárcel de Brieva]

El exduque se llevó libros al centro, donde no están permitidos los móviles, por lo que ha tenido que adaptarse a su nueva vida desconectado de la tecnología. Tiene un televisor, donde vio algunos partidos del Mundial, y poco más. Ha sido "duro", según han comentado desde el centro penitenciario, puesto que está "adaptándose". Suele vestir vaqueros y camiseta, se muestra amable y educado con los guardias, y habla poco.

Aquel carácter dicharachero y bromista ha sido suplantado por uno más introspectivo, centrado en el esfuerzo físico y espiritual. La Virgen Blanca, patrona de Vitoria, preside su mesilla de noche, tal y como adelantó la periodista Pilar Eyre. Una señal de la vida religiosa a la que Urdangarin se ha aferrado.

Casas Reales

El redactor recomienda

Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
2 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios