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familia real danesa

Un año de la muerte de Enrique de Dinamarca (y de su 'venganza' póstuma)

Una triste pérdida para la familia real danesa que se produjo cuando el príncipe contaba con 83 años

Foto: Margarita y Enrique de Dinamarca en una imagen de archivo. (EFE)
Margarita y Enrique de Dinamarca en una imagen de archivo. (EFE)

El pasado 13 de febrero se cumplió un año de la muerte de Enrique de Dinamarca, el esposo de la reina Margarita II. Una triste pérdida para la familia real danesa que se produjo cuando el príncipe contaba con 83 años. Las dolencias del padre de Federico empezaron a principios de ese mismo año. El marido de Margarita II se encontraba disfrutando de unos días de descanso en Egipto, concretamente en la zona costera de Sharm El Sheikh, cuando tuvo que ser ingresado por una neumonía.

Una semana después fue trasladado a Dinamarca para seguir con su ingreso en el Rigshospitalet. A principios de febrero, la Casa Real anunció el diagnóstico de Enrique: estaba siendo tratado de un tumor benigno en el pulmón, así como de una grave infección respiratoria. Además de todo esto, el príncipe sufría demencia desde hacía por lo menos un año, una enfermedad que lo había alejado completamente de la agenda real.

Funeral de Enrique de Dinamarca. (EFE)
Funeral de Enrique de Dinamarca. (EFE)

Fue precisamente esa demencia la que la Casa Real danesa alegó para justificar su comportamiento un año antes de morir. Y es que el príncipe le declaró la guerra a su esposa públicamente por el hecho de no haber llegado nunca a darle el papel que él consideraba justo, el de rey de Dinamarca. Su plan consistió en chantajear a la reina en un asunto tan delicado como el descanso eterno.

Todo empezó cuando en agosto de 2017, la Corona comunicó la intención del príncipe de no ser enterrado junto a su mujer en la catedral de Roskilde, el lugar donde descansan los soberanos daneses y en el que la reina había mandado construir dos modernos sarcófagos. ¿El motivo? El consorte de Margarita consideraba que no es merecedor de descansar al lado de su esposa porque no tenía el mismo rango.

El matrimonio danés. (EFE)
El matrimonio danés. (EFE)

Lejos de tratar el asunto en privado, Enrique concedió una entrevista al diario 'BT' en la que puso en jaque a la soberana de Dinamarca. "La reina me toma por tonto. Si ella quiere que me sepulten a su lado, tiene que nombrarme rey consorte, eso es todo. Mi esposa no me ha mostrado el respeto que una esposa ordinaria debe mostrar a su cónyuge", declaró el príncipe, creando un gran malestar entre la familia real y los daneses.

Y dicho y hecho. Un día después de su fallecimiento ya se aclaró que iban a respetarse sus últimos deseos; es decir, no iba a ser enterrado junto a su mujer, sino incinerado. Además, dejó claro que quería que la mitad de sus cenizas se enterraran en los jardines del palacio de Fredensborg y el resto se tiraran al mar. Y así se fraguó la venganza póstuma de Enrique por no haber sido rey.

Enrique con parte de su familia. (EFE)
Enrique con parte de su familia. (EFE)

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