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EL SUPUESTO HIJO DEL REY emérito

Bomba literaria: Albert Solà vuelve a desafiar al rey Juan Carlos con un libro

El catalán que dice ser hijo del Rey emérito vuelve a la carga con un libro autobiográfico en el que cuenta toda su vida aportando pruebas de su vinculación con el exmonarca

Foto:  Albert Solà. (Ediciones B)
Albert Solà. (Ediciones B)

Albert Solà vuelve a la carga y lo hace con un libro que no gustará demasiado a la Casa Real. El catalán, que defiende ser hijo del rey Juan Carlos, habla largo y tendido de su historia, además aportando nuevas pruebas, en una obra que saldrá a la venta el próximo 4 de abril. Con el título 'El monarca de la Bisbal', cuya portada bien recuerda a un retrato real, y bajo el sello de Ediciones B, del grupo Penguin Random House, este relato autobiográfico destripa la vida del que durante años ha defendido, incluso en los juzgados, ser vástago del Rey emérito.

El libro fue idea de la propia editorial. Fue en agosto de 2018 cuando contactaron con Solà para ofrecerle la posibilidad de contar su historia con todos los detalles. Tal como narran en primicia a Vanitatis fuentes cercanas a Random House, Albert se negó en rotundo y así siguió durante un mes. Sin embargo, al final accedió, ya que vio que se trataría el tema de una forma respetuosa. Además, está el hecho de que Ediciones B había recabado material por su lado acerca del asunto, lo que da una base más fiable siempre a su relato.

La portada del libro. (Ediciones B)
La portada del libro. (Ediciones B)

El proceso para elaborar la obra empezó en septiembre y se prolongó durante los cuatro meses siguientes. Albert recibía en su casa a miembros de la editorial cada día. Él contaba su historia durante 4 o 5 horas diarias, desde su infancia hasta su niñez, mientras lo grababan para no perder detalle para el libro. Entre las cuestiones que Solà narra se encuentra el hecho de que muy a menudo se ha encontrado en situaciones que tienen difícil explicación, y de haberla sería ese presunto vínculo con el padre de Felipe VI.

La obra se compone de 208 páginas, de las que las primeras 182 están dedicadas a la vida de Solà, siendo el resultado de las grabaciones, mientras que el resto son documentos que aportan, algunos de ellos inéditos y encontrados por la editorial. Destaca una partida de adopción, firmada por un miembro de la familia Franco, tal y como detallan las mismas fuentes. Lo que deja en evidencia que Solà estaba especialmente protegido desde su nacimiento.

La historia de Albert, de juicio en juicio

Albert Solá nació en Barcelona en 1956. Era hijo de una madre soltera, a la que le dijeron que el niño necesitaba cuidados especiales, enviándola a Suiza para evitar el escándalo lógico de la época. Fue entregado a una familia acomodada de Ibiza para que lo criaran. Según él, "alguien les pagaba 900 pesetas cada trimestre por la lactancia". A los siete años, fue dado en adopción a un matrimonio de agricultores, Salvador Solà y Antonia Jiménez, que le dieron sus apellidos y que, a día de hoy, considera sus padres. La tranquilidad fue la tónica en su vida hasta que se fue a vivir a México, donde residen hoy en día sus dos hijas, y comenzó a investigar sobre sus orígenes para saber quiénes eran sus padres biológicos.

En 1988 visitó la Casa de Maternidad de Barcelona para pedir su expediente de adopción, un documento que le negaron, alegando que tenía que solicitarlo por vía judicial. El catalán comenzó entonces a atar los cabos de las numerosas pistas que se le habían presentado a lo largo de su vida y que no había sabido explicar, como el extenso chequeo médico al que se le sometió antes de hacer el servicio militar o vacaciones imprevistas durante ese periodo, además de unas anotaciones en su expediente de adopción, siempre según su relato, en las que se leía 'chupete verde', unas palabras que hacían referencia a los bebés con sangre real.

Años más tarde se entera de que una belga llamada Ingrid Sartiau es su hermana, después de que los resultados de las pruebas de ADN así lo concluyeran. En 2012 ambos interponen una demanda de paternidad en juzgados ordinarios, que fue rechazada casi inmediatamente por la inviolabilidad que regía en ese momento sobre don Juan Carlos, al ser el jefe del Estado. Los demandantes no se rinden y recurren el archivo de la causa ante la Audiencia Provincial de Madrid.

Ingrid Sartiau y Albert Solà. (Foto: Tura Soler)
Ingrid Sartiau y Albert Solà. (Foto: Tura Soler)

La abdicación del Rey en 2014 da una nueva esperanza a Solà, que presentó una ampliación de la demanda que recayó en el Tribunal Supremo. Mientras que la demanda de la belga sí es admitida a trámite, la de Albert Solà es rechazada en enero de 2015 por no existir "principio de prueba suficiente", a pesar de los numerosos documentos y pruebas que el catalán dice tener en su poder. Semanas después, el catalán lo vuelve a intentar y presenta otro recurso de amparo ante el mismo tribunal, el paso previo al Tribunal de Estrasburgo.

Finalmente, el periplo judicial de Solá termina en mayo de ese mismo año. El Tribunal Constitucional tumbaba el recurso de amparo presentado contra la sentencia del Tribunal Supremo en la que no se admitía su demanda de paternidad contra el rey Juan Carlos por no aportar una prueba de ADN, ocultar datos voluntariamente y contener alegaciones que carecían de soporte documental seguro.

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