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MOMENTOS EMOTIVOS

La reina Letizia como Cenicienta y otras anécdotas de los discursos de su boda

El entonces rey Juan Carlos, su hijo el Príncipe de Asturias y el padre de la periodista, Jesús Ortiz, se dejaron llevar por la emoción del feliz acontecimiento

Foto: Letizia y Felipe el día de su boda.(Getty)
Letizia y Felipe el día de su boda.(Getty)

El banquete nupcial fue el colofón a un hecho histórico para España, el enlace del entonces Príncipe de Asturias y la periodista Letizia Ortiz, ambos ahora Reyes de nuestro país, tras la abdicación del rey Juan Carlos, que ese día vivía con gran emoción la boda de su heredero.

Por eso, sus palabras en el brindis que sirvió de colofón a esa jornada no perdieron de vista las dos vertientes de ese acontecimiento, la familiar (y si se quiere, afectiva) y la institucional. "Desde lo más hondo de mi corazón quiero expresar la enorme ilusión con la que he esperado esta fecha. Una ilusión especialmente compartida por la Reina y también por toda mi familia. Hoy siento una felicidad enorme, siempre difícil de contener, como padre pero también como Rey".

El ahora Rey emérito daba la bienvenida a la que hoy es su nuera, en una coyuntura muy favorable para la familia real, que aún no había sufrido la erosión de algunos episodios como el caso Nóos, las grabaciones de la princesa Corina, la cacería en Botsuana o el rifirrafe entre las Reinas en la misa de Pascua en la catedral de Palma de Mallorca el año pasado: "Queridísima Letizia, te recibimos con los brazos abiertos y con el mayor cariño en el seno de nuestra familia. Gracias por la alegría a raudales que Felipe y tú nos habéis aportado al sellar hoy de forma solemne vuestra unión. La Reina y yo os deseamos toda una vida colmada de felicidad y entrega mutua. Vuestra unión, que nace del amor y del más firme compromiso mutuo, es a la vez símbolo de esperanza, semilla de continuidad dinástica y garantía de estabilidad para la monarquía parlamentaria que establece nuestra Constitución".

Foto de familia de la boda de Felipe y Letizia. (Getty)
Foto de familia de la boda de Felipe y Letizia. (Getty)

Exultante se mostraba en su discurso el entonces Príncipe de Asturias, ahora rey Felipe VI: "No puedo ni quiero esconderlo. Imagino que salta a la vista. Soy un hombre feliz y tengo la certeza de que esta condición me la da sentir la emoción de ver y protagonizar la realización de un deseo: me he casado con la mujer que amo. Conjugar la razón con la fuerza del amor y del sentimiento ha sido siempre un objetivo en mi vida. Por eso estamos celebrando hoy que Letizia y yo unamos nuestras vidas en una comunión de amor, responsabilidad, trabajo, respeto y entrega mutua. Nuestra unión para siempre se la ofrecemos a nuestras familias y sobre todo a nuestro destino, íntimamente ligado al futuro de los españoles".

Ni qué decir tiene que la gran protagonista de su discurso fue la que acababa de convertirse en su mujer: "Letizia, hace poco mas de un año dimos los primeros pasos que, con amor y serenidad, nos han traído hasta aquí. No es mucho tiempo ni poco, el suficiente para habernos descubierto mutuamente, con transparencia y sinceridad, como la persona que deseábamos tener a nuestro lado para toda la vida".

Y, al igual que había hecho su padre, el rey Juan Carlos, dio la bienvenida a su nueva familia: "Hoy yo recibo dos padres y dos hermanas más (Telma y la fallecida Érika Ortiz), y también cuatro abuelos, que yo ya no tengo. De los míos sigo recibiendo inspiración y su memoria me acompaña y enorgullece. De los suyos recibo una calurosa cercanía y el valioso aprendizaje de sus vidas. Recibid mi respetuosa y cariñosa gratitud".

Los Reyes, con sus padres en la cena de gala celebrada en El Pardo antes de su boda. (Getty)
Los Reyes, con sus padres en la cena de gala celebrada en El Pardo antes de su boda. (Getty)

Por último, el padre de la ahora reina Letizia, el periodista Jesús Ortiz, nos retrotrajo a la infancia de su hija, en unos términos muy metafóricos: "El corazón, terco de recuerdos las más de las veces, me ponía estos días en pantalla la imagen de Su Alteza Real la Princesa de Asturias cuando, vestida de Cenicienta, recién tocada por la varita del hada madrina, allá por sus seis o siete años, bailaba un vals imposible con el príncipe azul imaginario, siempre presto a seguirla a todas partes a la hora de la merienda. Seguramente, con más o menos intensidad, la mayoría de las niñas sueñan lo mismo. Es lo que ven en los cuentos. Mi hija, como todas ellas, sabía que esos sueños no suelen cumplirse. Y ha sucedido… ¡Que no se ha hecho realidad, afortunadamente! El siglo XXI no está para galanes edulcorados montados en blancos corceles, presas fáciles de intrigantes, sino para quienes saben ser al tiempo, y con la misma calidad humana, hombres, compañeros y estadistas. Esta ilusión sí que se ha hecho realidad".

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