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FAMILIA REAL DANESA

Los 3 fiascos de Alexandra de Dinamarca en el amor: el último con un delicuente

Si hacemos caso a la conocida expresión 'Afortunada en el juego, desafortunada en el amor', nos imaginamos a Alexandra Manley forrándose en cualquier casino y con el corazón roto

Foto: La condesa Alexandra en una imagen de archivo. (Cordon Press)
La condesa Alexandra en una imagen de archivo. (Cordon Press)

Si hacemos caso a la conocida expresión 'Afortunada en el juego, desafortunada en el amor', nos imaginamos a Alexandra Manley forrándose en cualquier casino y con el corazón destrozado. Y es que la condesa de Frederiksborg acumula ya tres grandes fiascos amorosos -al menos conocidos- y parece que de ninguno de ellos, ella es la culpable. Ahora, la que fuera nuera de la reina Margarita de Dinamarca vuelve a lamerse las heridas tras verse obligada a dejar a su novio después de descubrir su oscuro pasado.

Pero vayamos por pasos. Fue en 1995 cuando una joven Alexandra le daba el 'sí, quiero' al príncipe Joaquín, benjamín de la soberana danesa. Una boda muy feliz que la convirtió en princesa. Los primeros años de unión fueron buenísimos, con el nacimiento de sus dos hijos: Nikolai y Felix. Además, la popularidad de Alexandra estaba por las nubes. Sin embargo, a principios de los 2000 las cosas empezaron a torcerse, aunque el divorcio no llegaría hasta finales de 2004 porque se intentó de todo para que el matrimonio funcionara.

Alexandra con sus hijos y la nueva familia de Joaquín. (Kongehuset)
Alexandra con sus hijos y la nueva familia de Joaquín. (Kongehuset)

Una separación no era lo más adecuado para la Corona, sin embargo Alexandra no pudo aguantar más y dijo basta. Nunca se llegó a explicar cuál fue el motivo real de la ruptura entre ellos, pero sí es cierto que por aquel entonces Joaquín empezó a beber más de la cuenta, siempre según los medios daneses. El divorcio fue de mutuo acuerdo y Alexandra salió bien parada: podía seguir utilizando el título de princesa -a no ser que se casara de nuevo- y recibió una tiara y una casa, además de un sueldo anual hasta que el pequeño de sus hijos cumpliera 18 años.

Tres años después de su divorcio, en 2007, Alexandra volvía a pasar por vicaría, esta vez para darle el 'sí, quiero' al fotógrafo Martin Jørgensen quince años menor que ella. Después de esta segunda boda, Manley sí perdió su título de princesa, pero la reina le concedió el de condesa de Frederiksborg, una clara muestra de lo mucho que seguía -y sigue- apreciando a su exnuera. Pero en 2015 conocíamos el fin de este matrimonio "por problemas irreconciliables de convivencia".

Boda de Alexandra y Martin. (Getty)
Boda de Alexandra y Martin. (Getty)

Sin embargo, los medios daneses no tardaron en sacar los trapos sucios. Según aseguraba el diario 'Herognu', el verdadero desencadenante de que la pareja decidiera poner fin a su matrimonio fue la estrecha relación que Martin mantenía desde hace un par de años con Eva Harlou, la guapa presentadora de la versión danesa de 'Factor X'. Coincidencia o no, Eva Harlou presentó los papeles del divorcio solo dos días después de que se hiciera público el divorcio de Martin

Pero este no fue el único motivo del divorcio del matrimonio. Durante los últimos meses la pareja no estaba atravesando un buen momento, ya que Alexandra presionaba mucho a Martin a causa de los problemas económicos que sufría por su falta de trabajo. Para liberar las tensiones producidas por las continuas broncas de su mujer, Martin empezó a ser un habitual de los locales nocturnos de Copenhague. La historia se repetía para Alexandra.

Tras sus dos divorcios, Alexandra se había dado un tiempo para estar sola, hasta que a principios de 2019, la revista 'Seg og Hor' aseguraba que la condesa volvía a tener el corazón ocupado, nada más y nada menos que por un ex agente secreto llamado Tony Lindkold. Según el citado medio, se trataba de un antiguo miembro del cuerpo de seguridad antiterrorista AKS y de la agencia nacional de inteligencia PET.

Todo parecía ir bien, hasta que el medio danés 'Her & Un' descubrió que Tony había sido condenado en 2015 a un año de prisión. ¿El delito? Estafa. Y es que, según el citado medio, Tony se lucraba a través de copias fraudulentas de muebles de diseño danés que vendía en Asia con la ayuda de unos socios. Tras conocer esta noticia, Alexandra hizo saber públicamente que había terminado su relación con él. Ahora, vuelve a estar sola.

Alexandra Manley en una imagen de archivo. (CP)
Alexandra Manley en una imagen de archivo. (CP)

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