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PRINCIPADO DE MÓNACO

La cruzada de Charlène de Mónaco contra los Grimaldi

Las ausencias de la princesa son algo ya habitual, sin embargo, llama la atención que la mayoría de estas se producen en actos de su familia política

Foto: Charlène de Mónaco en una imagen de archivo. (Getty)
Charlène de Mónaco en una imagen de archivo. (Getty)

Una de las grandes incógnitas que nos dejó la boda de Louis Ducruet y Marie Chevallier es dónde se encontraba Charlène y por qué no apareció en la foto familiar tomada a las puertas de la catedral del principado, donde el hijo de la princesa Estefanía y su novia celebraron su boda religiosa el sábado por la tarde. La familia Grimaldi al completo, incluidos los dos hijos extramatrimoniales del príncipe Alberto, Jazmín Grace y Alexander, no quisieron perderse el enlace, pero sí lo hizo Charlène y sin causa aparente.

Las ausencias de la princesa son algo ya habitual; sin embargo, llama la atención que la mayoría de estas se producen cuando se trata de un evento protagonizado por miembros de su familia política. Muy comentadas han sido sus bajas en el Baile de la Rosa, el gran evento social del principado que organiza anualmente su cuñada Carolina, con la que dicen que mantiene una fría y tirante relación. En 2015 la princesa decidió no asistir y esa ha sido la tónica de cada año desde entonces. De nuevo, sin una justificación.

Alberto y Charlène. (EFE)
Alberto y Charlène. (EFE)

Lo mismo sucede con las bodas de los sobrinos de Alberto. No acudió a la boda religiosa de Andrea Casiraghi y Tatiana Santo Domingo en enero de 2014; tampoco lo hizo a la boda de Pierre y Beatrice Borromeo, ausentándose de la ceremonia civil y también de la religiosa, celebradas en junio y julio de 2017, respectivamente. Ahora la historia se repite con Louis Ducruet, aunque esta vez no se puede utilizar su supuesta mala relación con la madre del novio para justificar su baja, como sí se hizo con Carolina.

Y es que en teoría Estefanía es la gran aliada de Charlène, por lo que nadie entiende por qué no estuvo allí. Cualquiera podría pensar que los Grimaldi recibieron mal a la exnadadora cuando entró a formar parte de la familia real, pero nada más lejos de la realidad. Charlène fue recibida con los brazos abiertos, sobre todo por las hermanas de Alberto. Es más, Carolina le prestó para su boda religiosa un broche floral de su joyero personal que llevó en el pelo y que recientemente le vimos a Carlota en su enlace con Dimitri Rassam.

Fría relación con Carolina

Analizando las agendas de Charlène y Carolina en los últimos meses, es evidente que evitan coincidir y, por su mala relación como cuñadas, se han convertido en las Meghan y Kate de Mónaco. Desde noviembre, tan solo han aparecido juntas en dos acontecimientos. El primero de ellos fue la Fiesta Nacional de Mónaco, a la que tradicionalmente asiste toda la familia Grimaldi y es complicado causar baja injustificada. El segundo fue la visita de Estado del presidente de China y su esposa al pequeño principado hace pocos meses. Y es que en un evento tan importante institucionalmente, Alberto quiso contar con su mujer, sus hijos y sus dos hermanas. Todo apoyo era poco.

Aunque las dos estuvieron en el mismo escenario en ambas ocasiones, no hay ni una sola fotografía de ellas interactuando. Ni una sonrisa, ni un saludo, ni un acercamiento físico. La fórmula que utilizan las dos princesas para no verse las caras es la siguiente: cuando Alberto acude a un acto con Charlène lo hace sin Carolina, y viceversa, cuando al príncipe le toca compartir compromiso con su hermana, es su mujer la que no asiste. Así pues, han estipulado una especie de norma no escrita para coincidir lo menos posible.

Charlène y Carolina en la Fiesta Nacional. (Reuters)
Charlène y Carolina en la Fiesta Nacional. (Reuters)

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