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El ejemplo de Lady Di: ¿de qué vivió la princesa tras salir de la familia real?

Aunque la separación tuvo lugar en 1992, el divorcio no se produjo hasta cuatro años más tarde. Para entonces, Diana ya tenía todo atado

Foto: Lady Di, en una imagen de archivo. (Reuters)
Lady Di, en una imagen de archivo. (Reuters)
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Cuando Lady Di se separó (y posteriormente se divorció) del príncipe Carlos empezó una nueva vida a todos los niveles: personal, sentimental, 'laboral' y, por supuesto, económico. Separada de la familia real inglesa, a la que después de firmar los papeles solo le unían los pequeños Harry y Guillermo, la princesa del pueblo pudo hacer una vida más acorde a lo que ella había soñado, siempre y cuando los paparazzi no truncaban sus deseos.

Los príncipes de Gales se separaron en 1992 pero no fue hasta cuatro años más tarde que ambas partes firmaron los papeles definitivos de divorcio. Para entonces, Diana ya se había asegurado de que no le faltaría dinero, ni a ella ni a los suyos, por el resto de su vida. Poco podía imaginar que esa vida en realidad sería tan breve.

Cuando Diana murió en aquel fatídico accidente automovilístico, en una cálida noche de agosto parisina, tenía 36 años y un patrimonio de unos 20 millones de euros aproximadamente (de los de 1997, que con la tasa de inflación supondrían unos 30 millones en la actualidad).

La boda de Diana y Carlos. (Cordon Press)
La boda de Diana y Carlos. (Cordon Press)

Una ruptura cuantiosa

Geoffrey Bignell era el responsable de asuntos financieros de Carlos en aquellos años. Fue también el encargado de llevar a cabo los términos económicos de su divorcio. Él mismo declaró al diario inglés 'Telegraph' que el príncipe tuvo que vender toda su cartera de inversiones para poder hacer frente al pago: “La princesa se quedó con cada centavo que tenía. Me pidieron que liquidara todo, todas sus inversiones, para que pudiera darle el efectivo. Estaba muy descontento con eso".

A pesar de que el príncipe Carlos gana 12 millones de libras al año con su patrimonio del ducado de Cornualles, el heredero al trono no puede vender la propiedad y, por lo tanto, no tenía suficiente dinero en sus reservas para financiar el divorcio. Tuvo que pedir dinero a su madre para poder hacer frente al pago total. "Fue entonces cuando dejé de ser su asesor financiero porque no le quedaba riqueza personal", sentenciaba Bignell.

Carlos y Diana, junto a Isabel II. (Cordon Press)
Carlos y Diana, junto a Isabel II. (Cordon Press)

Las condiciones del divorcio no se acababan ahí: además se estipuló un pago anual de cerca de medio millón de euros y se le permitió mantener su apartamento en el palacio de Kensington, bajo los términos de “hogar para la princesa y sus dos hijos”. Así que Diana se ahorró un buen piquito en alquileres londinenses o tener que comprar una propiedad, que ya de entrada es un ahorro importante teniendo en cuenta que la capital inglesa está entre las más caras del mundo. Algunas fuentes también indican que antes de que se ejecutara el divorcio, la princesa recibía un 'salario' anual que rondaba el millón de euros.

El negocio Diana

A esto hay que sumarle que se le permitió quedarse con todas las joyas que acumuló durante su matrimonio, con la excepción de la tiara del nudo de Cambridge Lover, que Elizabeth le dio como regalo de bodas después de usarla solo una vez. Ahora está en posesión de la reina y se la prestó a la duquesa de Cambridge en 2015 y 2016. Esta gran colección incluía tiaras, diamantes, zafiros, anillos y collares.

Así que para cuando la princesa Diana abandonó la Casa Real británica, su situación financiera no solo era boyante, sino que estaba más que asegurada. Convertida en una celebrity más grande que cualquiera de los miembros royal, generó ganancias pero destinadas a cualquiera de las causas humanitarias para las que prestó su imagen. Así mismo, algunos de sus vestidos fueron subastados para recaudar fondos con esta misma función.

Diana, en una imagen de archivo. (Getty)
Diana, en una imagen de archivo. (Getty)

En cualquier caso, el destino no dio margen para saber si Diana habría tenido que 'trabajar' seriamente para poder llevar el tren de vida que llevaba. En cualquier caso, tanto su fortuna personal como su relación con Dodi Al-Fayed, heredero de una de las mayores fortunas del planeta, no hacía presagiar que Diana tuviera nada de qué preocuparse, al menos, en el plano económico.

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