Del anillo de Letizia a los pendientes de Lady Di: las joyas más especiales de las royals
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LAS JOYAS DE LA CORONA

Del anillo de Letizia a los pendientes de Lady Di: las joyas más especiales de las royals

Todas las damas de la realeza europea guardan en sus joyeros alguna pieza que tiene algún significado especial y valor sentimental

Foto: Letizia, la primera vez que lució el anillo de Karen Hallam. (Limited Pictures)
Letizia, la primera vez que lució el anillo de Karen Hallam. (Limited Pictures)

Quizá no son las que tienen más historia, ni por supuesto las que tienen más valor en el mercado. Pero para sus propietarias, son únicas y no las cambiarían por otras con más quilates y diamantes. Hablamos de las joyas más especiales de las royals, aquellas que tienen un gran significado sentimental, bien porque han sido un regalo especial o por su curioso origen. Desde la reina Letizia a Kate Middleton, todas las grandes damas de la realeza europea tienen una pieza dentro de sus joyeros más apreciada que el resto. Tanto que algunas de ellas nunca se separan de la joya en cuestión. Otras prefieren guardarlas para grandes ocasiones.

Reina Letizia

En su caso, hablamos del anillo artesanal de Karen Hallam. Una pieza de plata chapada en oro con forma de círculo irregular que se ponía por primera vez en público el pasado 24 de abril, para el almuerzo con representantes del mundo de las letras que sigue a la entrega del Premio Cervantes. Desde entonces, no se lo ha quitado. Ni vestida de gala ni vestida de forma más casual, lo que deja claro que este anillo es, sin lugar a dudas, su joya más especial. No se sabe la procedencia, aunque la mayoría de las especulaciones apuntan a que fue un regalo de sus hijas, Leonor y Sofía. De ahí el gran valor que ha adquirido para la Reina, a pesar de que su precio no supera los 100 euros en la web de la diseñadora.

Letizia, con el anillo de Karen Hallam. (Limited Pictures)
Letizia, con el anillo de Karen Hallam. (Limited Pictures)

Kate Middleton

En este caso, la duquesa de Cambridge tiene dos joyas a las que tiene especial afecto. Una, el anillo de pedida que perteneció a Diana de Gales y del que, como Letizia con el anterior, nunca se separa, independientemente del look. El otro son los pendientes que estrenaba para el bautizo de su hija Charlotte, a juego con un collar que ya había lucido en otras ocasiones. Y ha dejado claro que se han convertido en uno de sus complementos favoritos, quizá por la conexión que suponen con su hija, ya que desde entonces se los ha puesto innumerables veces, sin tener en cuenta la naturaleza del compromiso que le tocaba en el momento.

Kate Middleton, el día del bautizo de Charlotte. (Reuters)
Kate Middleton, el día del bautizo de Charlotte. (Reuters)

Meghan Markle

Como en su cuñada, el amor por Diana de Gales también está muy presente en Meghan Markle y lo ha demostrado escogiendo algunas de las joyas de Lady Di -ahora en sus manos- para apariciones muy especiales, como si con ello quisiera tener a su lado a la que sería su suegra. Hablamos de unos pendientes en forma de mariposa, con pequeños diamantes en blanco y negro, y una pulsera abierta de oro y detalles negros. Han sido dos las veces en las que Meghan se ha puesto estas piezas, y además juntas. La primera, en su primera aparición pública tras anunciar su embarazo. La segunda, en su primera aparición en solitario tras dar a luz, en lo que suponía su vuelta al trabajo, presentando la colección cápsula diseñada por ella en beneficio de la organización Smart Works. Sin duda, dos momentos muy importantes para ella y en los que la expectación mediática estaba servida, por lo que Meghan no quiso dejar nada al azar, escogiendo estas joyas para rendir el mejor homenaje a la madre de su marido.

Meghan Markle, con la pulsera y los pendientes que pertenecieron a Diana de Gales. (Reuters)
Meghan Markle, con la pulsera y los pendientes que pertenecieron a Diana de Gales. (Reuters)

Reina Sofía

Nuestra Reina emérita también tiene una pieza predilecta, a pesar de que no es muy habitual vérsela puesta, ya que sus características y gran valor -tanto económico como histórico- hacen que prefiera guardarla para grandes ocasiones, como la coronación del rey Felipe, y para el día a día prefiera mezclar diferentes estilos de collares y pulseras menos vistosos, sin echar mano de su joyero más valioso. Hablamos del colgante o 'pendantif' de diamantes con un rubí de talla cabujón que heredó de su madre, la reina Federica de Grecia. Una joya a la que tiene un inmenso cariño y que, a diferencia de las llamadas 'joyas de pasar', es de su propiedad, por lo que en un futuro la legará a quien ella considere.

La reina Sofía, con el colgante de rubí, en 2018. (Getty)
La reina Sofía, con el colgante de rubí, en 2018. (Getty)


Sofía de Suecia

A lo largo de estos años, la esposa de Carlos Felipe de Suecia ha desmotrado que tiene especial querencia por la tiara que sus suegros le regalaron por su boda. Y es que, de las 19 ocasiones en las que el protocolo exigía lucirla, Sofía ha preferido llevar la suya propia en 17, en lugar de cualquier otra pieza del joyero real, con más valor histórico y, seguramente, económico. Está creada a partir de una gargantilla de diamantes y esmeraldas que la reina Silvia recibió de manos de del rey Bhumibol Adulyadej durante un viaje oficial a Tailandia en 2006 y que la monarca nunca lució en público. Como decimos, aunque no es tan valiosa como otras joyas a las que tienen acceso las Bernadotte, presenta una gran ventaja, y es que una pieza de lo más versátil, dado que las pequeñas esmeraldas que la rematan se pueden sustituir por otras piedras. Y la princesa ya la ha modificado en innumerables ocasiones, con brillantes, perlas o pequeñas turquesas, cambiándolas según la ocasión y el color del vestido. Coincide, además, que Sofía la lleva de diferentes formas, a modo de corona o a modo de diadema, según el peinado. Así, parece que nunca una joya privada -y tan querida por su propietaria- dio tanto de sí.

Sofía de Suecia, en la última gala de los Premios Nobel, con la tiara rematada por turquesas. (EFE)
Sofía de Suecia, en la última gala de los Premios Nobel, con la tiara rematada por turquesas. (EFE)

Mary de Dinamarca

Como en el caso anterior, también es una tiara la joya por la que la australiana siente especial predilección. Y, al igual que la de Sofía, no es muy valiosa ni histórica ni económicamente, pero tiene una historia detrás que hace que Mary de Dinamarca tenga por ella un enorme cariño, ya que es una pieza que ella misma compró en 2015 para incorporarla a su joyero, ya que no son muchas las diademas que puede lucir de la colección real, la mayoría destinadas solo a la reina Margarita. Se trata de una tiara elaborada en oro y plata de 14 quilates con pequeños rubíes redondos, diamantes y espinelas, un mineral de color rojizo. Además de la tiara, la princesa heredera también compró los pendientes a juego, gastándose unos 4.000 euros en el conjunto. Es también una pieza versátil, ya que el collar es convertible en gargantilla. Así la estrenaba Mary en las celebraciones del 75 cumpleaños de su suegra. Después, la ha lucido en numerosas ocasiones, incluyendo la coronación de Naruhito de Japón.

Federico y Mary de Dinamarca, en la coronación de Naruhito de Japón. (EFE)
Federico y Mary de Dinamarca, en la coronación de Naruhito de Japón. (EFE)

Máxima de Holanda

La reina de los Países Bajos hace honor a su nombre y lo 'minimal' no entra ni en su vestidor ni en su joyero. Por eso, es habitual verla mezclando collares enormes o sombreros de grandes dimensiones, en los que los pendientes y resto de joyas pueden quedar en un segundo plano. Pero Máxima de Holanda también tiene algunas piezas en su joyero con gran valor sentimental. Y queremos destacar especialmente dos. Por un lado, el anillo de oro con un gran diamante naranja -el color holandés por antonomasia- que el rey Guillermo le regaló con motivo del nacimiento de su segunda hija, Alexia. Por otro, un brazalete de oro y tsavoritas representando una hilera de elefantes que tiene gran valor para los Orange. Y es que se trata de un artículo procedente de la colección de la reina Juliana, la madre de la princesa Beatriz, que habría recibido del príncipe Bernardo, un gran amante de los elefantes. De la reina Juliana habría pasado a la princesa Cristina, fallecida el pasado verano, que repartía todas sus joyas antes de su muerte. Y, como vemos, esta valiosa pulsera de Cartier fue a parar a la actual reina, que la estrenaba en octubre, haciendo el mejor homenaje posible a la familia de su marido.

Máxima de Holanda, con la pulsera de elefantes de la reina Juliana. (Cordon Press)
Máxima de Holanda, con la pulsera de elefantes de la reina Juliana. (Cordon Press)

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