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EL TESTIMONIO DE QUIENES LO CONOCIERON

La devastadora nueva biografía del príncipe Andrés: malcriado, tirano, déspota y playboy

Llego a ser considerado un héroe en su país. Hoy, los que le trataron de cerca realizan un retrato muy alejado a ese ideal, recordando anécdotas desconocidas

Foto: El príncipe Andrés e Isabel II en una imagen de archivo. (EFE)
El príncipe Andrés e Isabel II en una imagen de archivo. (EFE)
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Si la imagen del príncipe Andrés ya estaba maltrecha, la reciente publicación de una nueva biografía del hijo más polémico de la reina Isabel II podría ser la estacada definitiva.

'Prince Andrew: The End Of The Monarchy And Epstein' es el libro escrito por Nigel Cawthorne, quien ha desvelado algunos llamativos fragmentos en 'Daily Mail' sobre la infancia y la trayectoria vital del hermano del príncipe Carlos, destacando muchos de los testimonios, nada favorecedores, de algunas de las personas que lo trataron a lo largo de la misma.

[LEA MÁS: Andrés de Inglaterra y su antigua secretaria: un nuevo escándalo en ciernes]

Comienza el escritor preguntándose cómo un príncipe Andrés que en la década de los 80 gozaba de una popularidad casi a la altura de Lady Di, que en su día fue incluso considerado un héroe y por el que las mujeres suspiraban a su paso, ha llegado a convertirse en el miembro de la realeza británica más odiado.

El príncipe Andrés. (EFE)
El príncipe Andrés. (EFE)

Cawthorne se remonta a la infancia de Andrés y desvela que durante su investigación descubrió que este no había vivido una niñez similar a la de sus hermanos. Según el escritor, la que fue su niñera destacó el carácter visiblemente travieso del pequeño príncipe, describiéndole como un" joven diablillo" que se divertía molestando a su madre y haciendo travesuras, un carácter que hacía las delicias de su padre, el príncipe Felipe: "(...) se parecía mucho más a él que el tímido y complicado Carlos. De alguna manera, Andrés siempre fue perdonado", comenta Cawthorne.

Cuando a los ocho años, el príncipe Andrés fue enviado a Heatherdown, una escuela preparatoria en Ascot, Berkshire, Cawthorne asegura que el personal de Heatherdown respiro aliviado.

Años más tarde, Andrés fue enviado a la escuela Gordonstoun, en Escocia. Allí no fue popular entre sus compañeros, quienes lo describieron como "jactancioso" y "cabezota".

Isabel II con el príncipe Andrés y el príncipe Eduardo en 1972. (Getty)
Isabel II con el príncipe Andrés y el príncipe Eduardo en 1972. (Getty)

A los 16 años, el príncipe Andrés se convirtió en el soltero de oro. Cawthorne cuenta cómo las chicas clamaban su nombre y lloraban de emoción a su paso. Fue el momento en el que el hijo d Isabel II cambió de imagen. A los trajes de corbata le sucedieron los pantalones vaqueros, los cinturones de hebilla y las camisas informales.

A medida que su popularidad entre el sector femenino aumentaba, sus malos modales también se evidenciaban cada vez más. Cawthorne rescata el testimonio de uno de sus guardaespaldas, el cual llegó a confesar que "Sus modales eran simplemente horribles". Uno de sus asistentes, incluso, reveló que "lo he visto tratar a su personal de una manera impactante y espantosa. Ha sido increíblemente grosero con sus guardaespaldas, arrojando cosas al suelo y exigiendo que "las recojan"".

Al salir de la escuela, Andrés decidió convertirse en piloto de la Armada. Algunos de sus compañeros de Royal Naval College en Dartmouth, le recuerdan como una persona arrogante y prepotente. Incluso los rangos más altos manifestaron decepción. "Andrés es muy simpático pero es muy consciente de que es un miembro de la realeza", dijo uno de ellos, según afirma Cawthorne. "Es un poco un niño de mamá", añadió.

El príncipe Andrés en 1984. (Getty)
El príncipe Andrés en 1984. (Getty)

Poco después de cumplir 22 años, el nuevo subteniente fue a la guerra de las Malvinas. El barco de Andrés, el HMS Invincible, fue uno de los primeros en zarpar hacia el Atlántico Sur. A su regreso, el Palacio se esmeró en engrandecer la figura del príncipe y mostrarle como un héroe. Su popularidad se disparó.

El hijo de Isabel II comenzó a protagonizar sonados y numerosos noviazgos con mujeres poco apropiadas para la realeza: actrices eróticas y modelos desfilaron por sus brazos.

En aquel momento entró en acción Sarah Ferguson. En 1986, el príncipe Andrés le pidió la mano. Pero su matrimonio fue un fracaso y en 1992 se divorciaron.

El príncipe Andrés y Sarah Ferguson en una imagen de archivo. (Reuters)
El príncipe Andrés y Sarah Ferguson en una imagen de archivo. (Reuters)

Las infidelidades y los escándalos de Ferguson salieron a la luz. El desinterés por la labor oficial de Andrés y su demasiada ociosa vida también fueron siendo cada vez más evidentes, así como su amistad con el condenado por abuso sexual Jeffrey Epstein.

El encanto del príncipe Andrés se fue apagando poco a poco. Cawthorne recuerda un informe del 2010 que destacaba los gastos innecesarios del hermano de Carlos de Inglaterra. Viajes, hoteles, comilonas, jets privados... sacaban los colores a la realeza británica.

"El problema con Andrés", comentó un alto funcionario del Palacio de Buckingham en 2001, "es que su boca se engancha antes que su cerebro".

Hoy, el príncipe Andrés vive inmerso en la polémica por escándalos financieros y por su amistad con Epstein, con el FBI a sus espaldas.

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