The Crown - ¿Verdadero o falso? Hacemos un 'fact checking' a 10 escenas de la serie
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FICCIÓN VS. REALIDAD

The Crown - ¿Verdadero o falso? Hacemos un 'fact checking' a 10 escenas de la serie

Algunas escenas son difíciles de creer, pero sí tuvieron lugar en la realidad tal y como aparecen en la serie. Otras se han alterado ligeramente o bien nunca sucedieron

Foto: The Crown - ¿Verdadero o falso? Hacemos un 'fact checking' a 10 escenas de la serie
The Crown - ¿Verdadero o falso? Hacemos un 'fact checking' a 10 escenas de la serie

La cuarta temporada de 'The Crown' se estrenaba este domingo y no ha tardado en colocarse entre las 10 más vistas de Netflix. Un éxito al que seguro han contribuido los dos personajes nuevos -y ambos clave en estos nuevos capítulos-, Diana de Gales y Margaret Thatcher, pero también la elección de Gillian Anderson para interpretar a la que fuera primera ministra del Reino Unido. Pero, sin duda, quizá uno de los elementos más poderosos para que sea una de las más vistas en cada una de las temporadas es que acerca al espectador a la familia real británica, dado que muchas de las escenas e historias que se desarrollan están basadas en hechos reales vividos por los Windsor y documentados en diferentes biografías y medios de comunicación.

Pero, claro, es una serie de ficción, no un documental. Por eso, los guionistas han adaptado cada una de las escenas para que tengan cierto componente dramático, exagerando cada situación o alterando algunos de los detalles que la rodearon. Así, en Vanitatis hemos querido hace un 'fact checking' de diez de las historias que se cuentan en esta cuarta temporada de 'The Crown'. Algunas son tan inverosímiles que son difíciles de creer, pero sí tuvieron lugar en la realidad tal y como aparecen en la serie; otras se han alterado ligeramente o bien nunca sucedieron.

Una de las escenas del primer capítulo de la cuarta temporada. (Netflix)
Una de las escenas del primer capítulo de la cuarta temporada. (Netflix)

Realidad. Era toda una tradición para la familia real y un examen importante para todo tipo de visitantes, como políticos y sus cónyuges, además de las futuras esposas reales, que se sometían a él sin saberlo. El mismo año tuvieron lugar tanto el 'examen' a Margaret Thatcher como el de Diana de Gales, meses antes de convertirse en la esposa del príncipe Carlos. Y sí, tal y como muestra la serie, Diana dejó a todos encandilados, mientras que la que fuera primera ministra no tuvo tanta suerte y se fue casi horrorizada por las costumbres en esta finca escocesa. Tanto que sus experiencias posteriores en Balmoral, donde era tradición invitar unos días en verano a los primeros ministros de turno, quedaron plasmadas en su biografía como un mal recuerdo.

Eso sí, por supuesto se han añadido escenas que son inventadas. Nunca ha habido constancia de que tuviera lugar la excursión que el duque de Edimburgo y Diana hacen de madrugada para cazar un ciervo, mientras que la persona que recibió un toque de atención por sentarse en la silla de la reina Victoria no fue Margaret Thatcher, como tampoco fue reprendida por la princesa Margarita, como se muestra en la serie.

Diana y Carlos, cuando anunciaron su compromiso. (Cordon Press)
Diana y Carlos, cuando anunciaron su compromiso. (Cordon Press)

Realidad. El príncipe Carlos quiso que su prometida escogiera su propio anillo de compromiso, rompiendo así con la tradición, ya que habitualmente las sortijas de pedida de las novias reales salían de los joyeros familiares o se fabricaban a partir de otra pieza. La joyería Garrard envió un catálogo y fue la futura princesa de Gales la que eligió la icónica pieza, un zafiro azul rodeado de 14 diamantes montados sobre un aro dorado. El gesto no estuvo exento de críticas, ya que los más puristas consideraban que no era digno de una futura reina.

Eso sí, el propio Carlos se cuidó mucho de no repetir el error y para pedirle matrimonio a Camilla, años más tarde, se preparó mucho más, ya que escogió un solitario de diamantes de cinco quilates de talla esmeralda, único en su tipo, rodeado de otros seis más pequeños de talla baguette. Una pieza que además tenía un gran valor familiar, puesto que perteneció a la reina madre. La diferencia de uno y otro anillo es, para muchos, el simbolismo de la entrega de Carlos a las que han sido las dos mujeres de su vida.

La princesa Margarita, junto a Carlos y Diana. (Cordon Press)
La princesa Margarita, junto a Carlos y Diana. (Cordon Press)

Ficción. Al menos no hay constancia de que así lo hiciera, como hemos visto en el episodio tres de esta nueva temporada. Desde luego, si lo hubiera hecho, habría resultado más que sorprendente, puesto que ella tuvo que vivir en sus propias carnes cómo la Corona le impedía casarse con el capitán Peter Townsend. Helena Bonham Carter, actriz que interpreta en la ficción a la princesa, contó en una rueda de prensa que a ella misma se le había ocurrido la idea de que su personaje podría intentar impedir el matrimonio.

Camilla y Diana, en 1980. (Getty)
Camilla y Diana, en 1980. (Getty)

Verdadero. En su biografía 'La duquesa: Camilla Parker Bowles y la aventura amorosa que estremeció a la Corona', Penny Junor cuenta que Diana visitaba a menudo la casa de campo de Camilla y Andrew, Bolehyde Manor, cuando empezó a salir con Carlos en 1980. En ella se recoge que las dos mujeres se llevaban bien, y que Lady Di incluso ayudaba a Camilla con sus hijos, Tom y Laura. Camilla mantuvo la amistad con ella a medida que la relación entre Carlos y Diana se volvía más seria.

En el libro de Andrew Morton de 1992, 'Diana: su verdadera historia', el autor relata que poco después de que la pareja anunciara su compromiso en febrero de 1981 y Diana se mudara a Clarence House, encontró una nota de Camilla en su cama invitándola a almorzar, un momento que plasma el capítulo 3 de la cuarta temporada. Aunque en principio disfrutaron de una agradable comida, parece que sirvió para alimentar las sospechas de Diana sobre su especial relación. Sospechas que se confirmaban tiempo después, cuando encontró un brazalete encargado por Carlos para Camilla, con las iniciales correspondientes a los apodos con los que se hacían llamar.

El príncipe Carlos y Sarah Spencer, en 1977. (Cordon Press)
El príncipe Carlos y Sarah Spencer, en 1977. (Cordon Press)

Realidad. No se puede decir que fueran novios como tal. Era una palabra demasiado grande para un príncipe y cualquiera que fuera su acompañante hasta que no hubiera una confirmación de Buckingham, a pesar de que los medios no tardaban ver en cada amiga de Carlos a una futura reina. Pero sí, Carlos y Sarah Spencer, la hermana mayor de Diana, estuvieron saliendo durante un tiempo en el año 1977, o al menos viéndose en repetidas ocasiones, muchas de ellas en público. Y precisamente en una de sus citas, fue cuando Carlos vio a Diana por primera vez. Tal y como contó en su entrevista de compromiso, solo cuatro años más tarde, le pareció "una joven de 16 años muy alegre, divertida y atractiva, animada y llena de vida".

Emma Corrin, en el papel de Diana. (Netlix)
Emma Corrin, en el papel de Diana. (Netlix)

Ficción. Es más una escena salida de la imaginación de los guionistas, con la intención de plasmar la forma de ser de Diana. Sí es cierto que el patinaje era una de sus grandes aficiones y a veces lo practicaba en los jardines del palacio de Kensington. Un escenario sin duda muy diferente y más apropiado para practicarlo que la majestuosa sala, llena de alfombras y colores dorados, que le sirve como pista en el Buckingham en la ficción.

Diana, durante su actuación para el príncipe Carlos. (YouTube)
Diana, durante su actuación para el príncipe Carlos. (YouTube)

Realidad. Aunque la escena donde Diana baila para el príncipe Carlos en el Royal Opera House es casi igual de increíble que la de los patines, esta sí tuvo lugar. Fue en 1985, en una gala navideña que coincidía con el cumpleaños de Carlos. Ella quiso darle una sorpresa y se preparó a conciencia durante unas semanas, pero el resultado no fue el que ella esperaba. Así lo atestiguan varias biografías: "Cuando ella y Sleep (el bailarín que la ayudó con la coreografía y el número) se reunieron con el príncipe para una pequeña recepción, él se comportó con frialdad, incluso distante. Era vergonzosamente claro que el espectáculo de su esposa no lo había cautivado. Su respuesta decepcionante, cuando se filtró, se interpretó como una desaprobación gélida del lapsus de Diana en la etiqueta real".

Michael Fagan, el intruso que se coló en Buckingham. (Cordon Press)
Michael Fagan, el intruso que se coló en Buckingham. (Cordon Press)

Realidad. Fue uno de los escándalos de 1982, por la gran brecha de seguridad que suponía. Y aunque la serie tiende a dramatizar y exagerar algunas conversaciones, en esta escena han obviado las palabras que pronunció realmente la reina Isabel al descubrir a un intruso en su habitación y sentado en su cama: "Señor, creo que se ha confundido de habitación…". Una frase que define muy bien su espíritu hierático y práctico, que sirvió a los diarios de la época para escribir sus titulares, en los que alabaron la templanza y calma con la que había abordado una situación tan complicada e inquietante.

Lord Mountbatten, tío del duque de Edimburgo. (Cordon Press)
Lord Mountbatten, tío del duque de Edimburgo. (Cordon Press)

Ficción. Nunca ha habido constancia de ninguna carta de su tío abuelo de estas características, más aún cuando en la serie parece una nota incluso de despedida. Sí es cierto que la relación del príncipe Carlos con Lord Mountbatten era bastante estrecha y sustituyó a la de abuelo -nieto que el heredero no pudo tener-, y recibió de él consejos sobre su vida amorosa. Tal y como cuenta Jonathan Dimbleby, amigo personal y biógrafo del príncipe Carlos, en 'El príncipe de Gales: una biografía', le dijo que la novia perfecta sería "una mujer sin pasado y lo suficientemente joven como para ser moldeada para el papel de esposa y madre".

El príncipe Carlos, en la misma estación de esquí. (Cordon Press)
El príncipe Carlos, en la misma estación de esquí. (Cordon Press)

Ficción. Aunque esa parte del guion del episodio 9 está basado en un incidente real, lo que pasó difiere bastante de lo que muestra 'The Crown'. La avalancha tuvo lugar en 1988, en el balneario suizo de Klosters. Carlos no resultó ni siquiera herido, por lo que se unió a las tareas de rescate de un buen amigo suyo, Hugh Lindsay, que sí falleció. Además, Diana no se encontraba en Londres angustiada esperando la llamada, sino en la misma estación de esquí. Sin embargo, ese día no estuvo en las pistas. Se había quedado en el chalet alquilado por la familia real con su cuñada, Sarah Ferguson, que estaba embarazada en ese momento.

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