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Cuenta atrás para Stéphanie de Luxemburgo: la gran tiara de diamantes, solo autorizada para grandes duquesas, que tenía vetada
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Cuenta atrás para Stéphanie de Luxemburgo: la gran tiara de diamantes, solo autorizada para grandes duquesas, que tenía vetada

A partir de este viernes, la nueva gran duquesa podrá lucir la tiara Imperio, reservada solo para las grandes duquesas, título que ostentará tras el cambio de trono

Foto: Stéphanie de Luxemburgo, con tiara, en una imagen de archivo. (Gtres)
Stéphanie de Luxemburgo, con tiara, en una imagen de archivo. (Gtres)

Cuenta atrás para el cambio de trono en Luxemburgo. A partir de este viernes, las cosas serán algo diferentes: mientras Henri y María Teresa podrán disfrutar de la jubilación, el peso de la institución lo llevarán Guillermo y su esposa. Y eso implicará otros cambios en un orden algo más frívolo (y que nos encantan, no podemos negarlo). Uno de ellos, la gran tiara de diamantes solo autorizada para grandes duquesas que Stéphanie de Luxemburgo tenía vetada.

No había ninguna razón para ello, sino que este veto obedece simplemente a la historia y a la tradición. Porque esta pieza de casi dos siglos solo ha sido portada por las grandes duquesas, sean titulares de la Corona o consortes. Y Stéphanie entra este viernes en ese selecto club de las mujeres que han lucido esta impresionante tiara, la más grande del joyero ducal, tanto en tamaño como en valor.

Se trata de la tiara Imperio, también conocida como tiara Gran Ducal o tiara Rusa. Es inconfundible por su gran tamaño y apariencia, ya que está creada en su mayoría por diamantes de diferentes calibres, con especial atención al central que sobresale por encima del resto y remata este diseño tan opulento. Aunque nos parezca demasiado ostentoso, lo cierto es que sus líneas obedecen a la época, ya que data de 1830.

placeholder La gran duquesa Carlota, firmando su abdicación, con la tiara Imperio. (Archivo gran ducado de Luxemburgo)
La gran duquesa Carlota, firmando su abdicación, con la tiara Imperio. (Archivo gran ducado de Luxemburgo)

Fue la gran duquesa Isabel Mikhailovna de Rusia, nieta del zar Pablo I, la aportó como dote al casarse con el gran duque Adolfo I en 1844. No fue un matrimonio muy duradero, puesto que Isabel Mikhailovna murió en el parto del que hubiera sido su primer hijo, que también falleció durante el malogrado alumbramiento. Al morir sin descendencia, no había destinatarias para sus joyas, por lo que Miguel Pavlovich, padre de Isabel, decidió que se las quedara su viudo.

Así, esta tiara Imperio o Rusa, nombre que se le da por su origen, quedó vinculada para siempre al ducado de Luxemburgo. Existe la duda de si la segunda esposa de Adolfo I, que llegaría a ser Gran Duque en 1890, la lució, al estar tan relacionada con el trágico recuerdo de su primera mujer. Pero sí se sabe que después ha estado reservada solo para las grandes duquesas, como pasa con algunas piezas del joyero español, que van de reina en reina.

La primera imagen que existe de una gran duquesa portando la tiara es la de Carlota, la nieta de Adolfo I y abuela a su vez del actual gran duque Henri. La lució por primera vez en su boda con el príncipe Félix de Borbón-Parma, en noviembre de 1919. Había asumido el trono diez meses antes tras la abdicación de su hermana mayor, Adelaida.

placeholder María Teresa de Luxemburgo, con la gran tiara de diamantes, en la boda de Victoria de Suecia. (Getty)
María Teresa de Luxemburgo, con la gran tiara de diamantes, en la boda de Victoria de Suecia. (Getty)

Carlota la utilizó en un momento tan emblemático como su propia abdicación, en 1964, así como en algunos retratos oficiales y grandes ocasiones, dando a esta pieza un significado de gran peso institucional. Con la llegada de su hijo Jean al trono, fue su nuera, Josefina Carlota, la que pasaba a estar autorizada para lucirla, aunque lo cierto es que su peso y su tamaño hacían que habitualmente se decantara por otras.

Pero llegó la abdicación del gran duque Jean y, con ella, su nuera María Teresa se convertía en la nueva royal luxemburguesa autorizada a presumir de tiara Imperio en las grandes ocasiones. No dudó en ponérsela para la boda de la princesa Victoria, así como para visitas de jefes de Estado extranjeros. En su caso, sí que es una de sus predilectas, ya que su gran tamaño le suma unos centímetros y no hay tanta diferencia de altura con su marido.

Ahora María Teresa deja de tener ese 'derecho' y es la que será gran duquesa a partir de este viernes la que puede lucirla en bodas reales, visitas de Estado y ocasiones en las que la etiqueta exija la tiara, quizá la joya más distintivas del estatus royal.

Las otras tiaras de la casa ducal que puede ponerse Stéphanie de Luxemburgo

Pero claro, no es la única que Stéphanie se puede poner en estas grandes ocasiones. Como sucede en otras casas reales, las consortes y princesas tienen a su disposición varias piezas del joyero real. Por ejemplo, no ha dudado en lucir de cuando en cuando la tiara de topacios amarillos, quizá la más rara de la colección real y que han llevado también tanto María Teresa como su cuñada Margarita, casada con Nicolás de Liechtenstein.

placeholder Stéphanie, a la derecha de la imagen, con la tiara de topacios amarillos. (Corte gran ducal/Sophie Margue)
Stéphanie, a la derecha de la imagen, con la tiara de topacios amarillos. (Corte gran ducal/Sophie Margue)

También está a disposición del gran duque que ostente el trono la tiara de las Hojas de Vid, que pertenece a la familia desde finales del siglo XIX y han lucido diferentes miembros de la familia. Una de las últimas, la princesa Alexandra durante la gala de Año Nuevo de 2024. Otra pieza es la tiara de Zafiro, una de las que más ha lucido María Teresa por su ligereza y elegancia. Como la anterior, tampoco puede pasar a otras manos, ya que pertenece a la familia.

Ahora bien, hay otras piezas que no pertenecen a la colección familiar, sino que son propiedad exclusiva de María Teresa de Luxemburgo. Se trata de diferentes joyas que los cinco hijos de la gran duquesa Josefina quisieron subastar tras su fallecimiento, anterior propietaria, al no ponerse de acuerdo con el reparto de los bienes. Pero la noticia generó cierta polémica y el entonces gran duque Henri no dudó en comprarlas todas para evitar más críticas, pasando entonces a manos de su esposa.

Es ella únicamente la que luce estas piezas, por lo que no entran dentro de las apuestas para ser las elegidas por Stéphanie para futuras citas de gala. Entre ellas se encuentran la tiara Art-Decó, que es convertible y María Teresa suele llevar como gargantilla, o la Belga, de la que ha confesado hace solo unas semanas ser su favorita.

Cuenta atrás para el cambio de trono en Luxemburgo. A partir de este viernes, las cosas serán algo diferentes: mientras Henri y María Teresa podrán disfrutar de la jubilación, el peso de la institución lo llevarán Guillermo y su esposa. Y eso implicará otros cambios en un orden algo más frívolo (y que nos encantan, no podemos negarlo). Uno de ellos, la gran tiara de diamantes solo autorizada para grandes duquesas que Stéphanie de Luxemburgo tenía vetada.

Sthéphanie de Luxemburgo
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