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FINAL DE LA SERIE

David Benioff y D.B.Weis, el guaperas y el artista tras el guion de 'Juego de tronos'

El primero está casado con la conocida actriz Amanda Peet, el segundo con la más anónima Andrea Troyer. Ellas también escriben libros juntas...

Foto:  D. B. Weiss y David Benioff. (Getty)
D. B. Weiss y David Benioff. (Getty)

En una entrevista con Jimmy Kimmel a principios del mes de mayo, David Benioff y D.B. Weiss confesaron cómo iban a pasar la noche de emisión del último capítulo de 'Juego de tronos'. Ellos dos, con sus respectivas mujeres, en paradero desconocido, bebiendo tequila y con los teléfonos apagados. Saben la responsabilidad con la que cargan: han tenido a millones de personas en vilo durante 8 años y no solo es imposible satisfacer a todo el mundo, sino que muchos sienten que les pertenece el destino de sus héroes y antihéroes.

Los haters ya estaban desatados antes de llegar a este punto y se ha hecho ya entre famosa y paródica la campaña de Change.org para rehacer la última temporada. Y, para más inri, ellos también dirigen el capítulo final, así que no pueden derivar las culpas en este ansiado final. ¿Se acerca el invierno para Benioff y Weiss? Parece que no: ya tienen apalabrado con HBO su proyecto largamente acariciado, 'Confederate', y están metiéndose en el próximo berenjenal en el que se enfrentarán a un ejército de fans todavía mayor, una serie de 'Star Wars'. Aunque dijeron que lo que querían hacer era descansar después de 8 años de frenesí, parece que sus vacaciones tendrán que suceder en una galaxia muy muy lejana.

David Benioff y su mujer, la actriz Amanda Peet. (Getty)
David Benioff y su mujer, la actriz Amanda Peet. (Getty)

El origen del hielo y el fuego

Pero ¿cómo empezó todo? ¿Cómo llegaron estos dos hombres blancos, heterosexuales, judíos y con buena planta a tener tanto poder sobre las masas?

Benioff fue el que descubrió la joya oculta entre las páginas de George R.R. Martin, pero enseguida llamó a su compañero de estudios, Weiss, que se enganchó a la lectura y se leyó 900 páginas en dos días. Ambos habían estudiado literatura irlandesa en el Trinity College, en Dublín, en 1995. Benioff había hecho su tesis en Samuel Beckett y Weiss en James Joyce. Desde el absurdo a la solemnidad, ambos combinaban perfectamente el malabarismo de estilos y géneros que se puede encontrar en sus ahora multimillonarios guiones. Y cuando Benioff recaló en la novela 'Canción de hielo y fuego' (el origen literario de la saga), sin miedo a la épica le dijo a Weiss que podían hacer la mejor serie de televisión de la historia. Una ambición solo comparable a los resultados que lograron.

Benioff, el guaperas cotizado

De esta pareja, Benioff era el guaperas de familia bien. Había nacido en Manhattan en 1970 y su padre, Stephen Friedman (él decidió usar el apellido de soltera de su madre para no confundirse con el economista y diplomático estadounidense David Friedman) era el director de Goldman Sachs y fue director del Consejo Nacional de Economía por decisión personal de George W. Bush. De hecho, en 2001, cuando todavía no era nadie, lo más destacado en el currículum de David era su inclusión en la revista de los 50 solteros más cotizados de Estados Unidos que realiza la revista 'People'.

Pero en un mundo de números e inversiones, David, el pequeño de tres hermanos, era la oveja negra que decidió dedicarse a leer y escribir. Ni que decir tiene que la operación le salió redonda, pues resultó que tenía talento, sensibilidad y, al fin y al cabo, sí tenía olfato para los negocios. En 2019 ha cobrado dos millones de dólares por el guion de la película 'Gemini Man', con Will Smith. Bastante más que los 60.000 que había recibido por su primera película, basada en su novela de graduación, '25th Hour', y eso que no era un mal comienzo. Era un relato sensible de la vulnerabilidad íntima con la sombra de los atentados del 11-S y nada menos que Spike Lee la convirtió en el filme 'La última noche', protagonizada por Edward Norton. Fue un éxito de crítica, pero aunque Benioff siempre mantuvo el ojo puesto en el cine independiente (suyo es el guion de 'Cometas en el cielo') pronto orientó su carrera de guionista más hacia el público: escribió uno de los primeros borradores de 'Troya' y firmó algunos capítulos de 'X-Men', incluyendo el spin-off de Lobezno. Era un nombre más en una batería que trabajaba casi como una cadena de producción, lo que le dio el músculo para entrar en el frenesí productivo de 'Juego de tronos', que aunque empezó como una adaptación literaria pronto tomó vida propia y se sometió a los designios de la era de la inmediatez.

En 'Troya', precisamente, Benioff ya trabajó con su ahora inseparable, aunque ya habían escrito antes un guion juntos para el mismo director, Wolfgang Pettersen, que nunca vio la luz. En cambio, el perfil de Daniel Brett Weiss siempre fue, digamos, el del empollón y, en comparación con Benioff, de familia más humilde. Benioff tuvo la visión y percibió el negocio, pero Weiss se leyó los libros más rápido. De hecho, hoy en día, aunque trabajan al alimón, el patrimonio del primero se estima en 18 millones de dólares y el del segundo en 12. ¿Sería que los 6 millones los traía ya puestos de fábrica Benioff?

Weiss, el artista

Nacido en Chicago y un año menor que su compañero rico, Weiss empezó desde abajo, trabajando de asistente personal. Su primera novela pasó más desapercibida (una reflexión sobre videojuegos e infancia llamada 'Lucky Wander Boy') y luego ya escribió guiones como 'I am Legend'. Hoy, aun dentro del combo que forma con Benioff, sigue teniendo un perfil más artístico, e incluso se atrevió a componer la canción 'Jenny of Oldstones', que aparece en uno de los episodios de la última temporada.

Pero con tanto capítulo, con tanto giro de guion, ¿tienen estos hombres tiempo para la vida personal? Pues mira. También. Benioff dejó de ser un soltero cotizado en 2006, cuando se casó con la actriz Amanda Peet, con la que tiene tres hijos. Weiss, por su parte, está casado con Andrea Troyer, de perfil más anónimo.

Ante el necesario 'bromance' que viven los dos guionistas, sus esposas reaccionaron: cuando un diciembre estaban rodando la serie en Irlanda, Peet y Troyer decidieron unirse al enemigo en vez de luchar contra él y escribieron juntas un libro de Navidad para niños judíos titulado 'Dear Santa, Love, Rachel Rosenstein', que sin ser un gran éxito, funcionó bastante bien con su público. Con eso y los tequilas de anoche, felices (y resacosos) los cuatro.

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