Pavel Durov, el ruso detrás de Telegram: taoísta, vegetariano y siempre de negro
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'ENEMIGO' DE PUTIN

Pavel Durov, el ruso detrás de Telegram: taoísta, vegetariano y siempre de negro

Este multimillonario ruso huyó de su país por desavenencias con Putin. Después de vivir en varios países se afincó en Dubái. Se le relaciona con la modelo Alena Shishkova

placeholder Foto: Pavel Durov, fundador de Telegram. (Reuters)
Pavel Durov, fundador de Telegram. (Reuters)

Viste siempre de negro, como Neo de Matrix, es vegetariano y toaísta. Se escapó de su Rusia natal a Buffalo un día antes de que hombres uniformados irrumpieran en sus oficinas para detenerlo. Pavel Durov, fundador de Telegram, es uno de los personajes más intrigantes del panorama tecnológico internacional. Estos días en los que se pone en duda la seguridad de Whatsapp, muchos se dan de alta en Telegram, la red de mensajería alternativa, famosa por su encriptado, que la hace casi impenetrable. Su joven creador es un hombre que puso en jaque al Kremlin y que desafió al mismísimo Vladimir Putin.

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Después de peregrinar por medio mundo desde su fuga, en 2014, ahora, a sus 35 años, vive feliz y ‘millonariamente’ en Dubái, desde donde sigue viajando rodeado de lujos. La prensa le persigue y él escapa como escapaba de Putin. Y aunque tiene perfil en Tinder -donde escribe “no busco nada serio o no serio aquí, solo juego con la app”-, los medios rusos lo han relacionado con Alena Shishkova, supermodelo larga, flaca y de pelo platino.

Como suele suceder en las biografías de tipos como Durov, él ya apuntaba maneras desde pequeño. En la escuela en la que estudió, en San Petersburgo, le tuvieron que prohibir que accediera a los ordenadores porque los hackeaba para insultar a los profesores que peor le caían. Junto a su hermano, Nikolai, aprendió pronto a codificar y durante sus años de estudiante creó Vkontakte, una especie de Facebook que arrasó en su país.

De San Petersburgo a Turín

Hijo de un profesor de latín, pasó parte de su infancia en Turín, donde su padre daba clases. Pronto supo que había más mundo que el suyo y su rebeldía pudo más que el miedo al omnipotente Kremlin. Su empresa inicial, la citada Vkontakte, empezó a despiezarse y pasar a manos del Gobierno ruso pese a la oposición de este joven empresario, que vio como su sueño se rompía. Esa rebeldía que marca su carácter le llevó a colgar fotografías en las que sacaba la lengua o hacía la peineta a Putin mientras intentaban comprarle la empresa. Con todo, muchos medios le acusan de ser un espía del Kremlin y de estar en connivencia con el Gobierno de su país natal.

Un día le acusaron de atropellar a un policía, ante lo que él alegó que era imposible, porque no sabe conducir. De hecho, todavía hoy se mueve con chófer, tal y como cuenta un detallado perfil que publicó Bloomberg sobre Durov. Ese error de la policía le alertó, y fue entonces cuando puso tierra de por medio, junto a su hermano y cuatro empleados de confianza, vendió su empresa y se instaló en Buffalo durante un tiempo. Tenía su plan perfectamente trazado: inyectó el dinero que había ganado con su primer proyecto en el segundo, Telegram, y la idea resultó ser todavía más brillante.

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August 2017 🇮🇩

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300 millones de usuarios

La red de comunicaciones tiene más de 300 millones de usuarios y Durov aparece cada año en la lista de hombres más ricos del mundo de la revista 'Forbes'. Vive en Dubái, contábamos, desde donde viaja por todo el mundo, algo que cuenta en su Instagram, donde solía colgar imágenes en las que muestra su cuerpo atlético que pasea por las playas de Bali, la Costa Azul, Maldivas y hasta Finlandia, donde por cierto se bañó unas navidades. Decimos solía porque desde que anunció que se instalaba en Dubái, en 2018, dejó de usar Instagram y solo usa Twitter para hablar de tecnología y política.

Sonada fue la fiesta que organizó en Barcelona en 2017 para celebrar los 100.000 usuarios de Telegram. Fue en el Museo Marítimo y contó con cientos de invitados a quienes agasajó a lo grande. Y eso que suele decir, en las pocas entrevistas que ha concedido, que no le gusta el estilo de vida de los ricos. Afirmación que podría quedar en entredicho si recordamos que cuando el dinero empezó a entrar a espuertas en su vida, un día se dedicó a lanzar aviones de papel hechos con billetes por las ventanas de su oficina.

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