Jane Fonda y Tom Hayden, la historia que no aborda 'El juicio de los 7 de Chicago' (Netflix)
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UNIDOS POR EL ACTIVISMO

Jane Fonda y Tom Hayden, la historia que no aborda 'El juicio de los 7 de Chicago' (Netflix)

La película de Aaron Sorkin cuenta uno de los capítulos más oscuros de Estados Unidos y la actriz se casó años más tarde con el activista, que falleció hace cuatro años

Foto: Jane Fonda y Tom Hayden, con el hijo de ambos. (Alamy)
Jane Fonda y Tom Hayden, con el hijo de ambos. (Alamy)

Si hay algo que caracterizó al bisiesto año de 1968 fue los grandes movimientos contestatarios en el mundo. Uno de los más significados sobre el que ahora echa la vista atrás la película 'El juicio de los 7 de Chicago', de la plataforma Netflix, las protestas contra la guerra de Vietnam que se produjeron en Illinois en torno a la convención demócrata que allí se estaba celebrando y por las que fueron acusados siete activistas de incitar a la violencia y conspiración, entre otros cargos. Uno de ellos era Tom Hayden, quien acabaría adquiriendo aún más notoriedad pública por su matrimonio con Jane Fonda que por el controvertido proceso judicial al que fue sometido. Una parte de su historia personal que temporalmente no abarca el último trabajo de Aaron Sorkin, artífice también de series como 'El ala oeste de la Casa Blanca' y 'The Newsroom'.

Tom Hayden, que falleció a los 76 años el 23 de octubre de 2016, cruzó su camino con el de Jane Fonda en 1971, y unos meses más tarde, después de escuchar a la ganadora de dos Oscar dar un elocuente discurso antibelicista, fue cuando se enamoró de ella. Podríamos decir que lo que el activismo unió sí lo separaron las pasiones humanas. En aquel entonces, él llevaba ya una década divorciado de la también activista Sandra 'Casey' Cason, con quien apenas estuvo un año, a principios de los años 60, mientras que ella estaba separada del director francés Roger Vadim, con quien rodaría una de sus películas más icónicas, 'Barbarella', y padre de su hija, Vanessa Vadim, ahora directora de cine.

placeholder Jane Fonda y Roger Vadim. (EFE)
Jane Fonda y Roger Vadim. (EFE)

Como la propia actriz contaba en el documental de HBO 'Jane Fonda: en cinco actos', su vida ha estado marcada por no seguir los postulados de lo que se esperaba de ella, siendo precisamente hija de Henry Fonda, considerado como el epítome de los valores americanos, sino por sus convicciones y, si lo prefieren, apetencias personales. Antes de conocer a Hayden, estuvo plenamente integrada en la vida cultural francesa, fue estrella de uno de los grandes de la nouvelle vague, Jean Luc Godard, y se codeó con la que algunos llaman peyorativamente 'gauche caviar'. Sin embargo, cuando conoció a Hayden, su mundo se puso del revés ya que surgieron entre ellos unas sinergias que a día de hoy siguen dando sus frutos: aún tenemos muy presente su detención el año pasado por manifestarse frente al Capitolio en Washington contra el cambio climático con un inteligentemente escogido abrigo rojo que la hacía destacar entre los oscuros uniformes de los agentes de seguridad.

placeholder Jane Fonda, en una de las protestas frente al Capitolio. (Reuters)
Jane Fonda, en una de las protestas frente al Capitolio. (Reuters)

Fue en diciembre de 1972 durante el rodaje en Noruega de 'Chantaje a una esposa', de Joseph Losey, adaptación de la mítica obra teatral 'Casa de muñecas', de Henrik Ibsen, cuando anunciaba que se divorciaba de Vadim y se iba a casar con Tom Hayden, acontecimiento que llegaría unas semanas más tarde, el 19 de enero. Técnicamente tres días después de formalizar su divorcio y embarazada de su hijo Troy, que nació el 7 de julio de 1973 y en la actualidad es actor bajo el nombre artístico de Troy Garity (es el apellido de su abuela paterna y se dice que lo eligió para quitarse el estigma de ser considerado 'hijo de').

Quizás el mejor pegamento de esa unión fueron sus preferencias políticas, y así lo dejaron plasmado en el documental 'Introducing to the enemy', que rodaron en la primavera de 1974, que mostraba a la pareja viajando por Vietnam, acompañados por su hijo Troy con apenas un año, para mostrar su apoyo a la gente del país asiático. Un trabajo que algunos medios estadounidenses calificaron de propaganda comunista y que seguía ahondando en las grandes diferencias que la actriz mantenía con un amplio sector de la población estadounidense, muy traumatizada por la guerra, y que la bautizaría despectivamente como Hanoi Jane, un sobrenombre que a día de hoy la sigue persiguiendo en algunos sectores conservadores.

placeholder Poster promocional del documental 'F.T.A.'.
Poster promocional del documental 'F.T.A.'.

La actriz había viajado a Vietnam ya en 1970, acompañada por Donald Sutherland, una visita que quedó plasmada en el documental 'F.T.A.' (siglas que responden a 'Fuck the Army', 'Que se joda el ejército'), y en 1972, ya acompañada por Hayden. Quizás lo que más enfureció a los veteranos de Vietnam de esa estancia en el país asiático fueron unas fotografías que se hizo en un sistema antiaéreo para derribar aviones estadounidenses, y ha pedido disculpas en numerosas ocasiones por ello. Para financiar su faceta de activista junto a Hayden, Fonda dio un giro profesional que resultó arrollador y que dejó en nuestras retinas una de sus imágenes más icónicas, la de instructora de areboic en los legendarios vídeos 'Jane Fonda's Workout'. Al mismo tiempo, convirtieron su casa en una especie de comuna y centro político, frecuentada por los cachorros más izquierdistas de Hollywood.

El legendario olfato para los negocios de Fonda quedó muy patente también con la productora IPC Films (mismo nombre, I.P.C, Indochina Peace Campaign, la organización que creó Hayden para apoyar a los desertores de Vietnam y luchar contra el conflicto bélico, que acabaría en 1975). Ambas se crearon en el mismo año, 1972, en el caso de la productora con la ayuda del activista Bruce Gilbert, con la que la actriz financió películas que tenían un enorme sustrato de su ideología progresista, que sigue evidenciando hoy en día como una de las más ferreas detractoras de la administración Trump.

Una sagaz productora

No era el caso de la entrañable 'En el estanque dorado', por la que su padre ganó el Oscar y con el que se reconcilió tras una relación marcada por una enorme distancia emocional y el suicidio de la madre de la actriz en 1950. Sí estaban mucho más cargadas de ideología 'El síndrome de China', en la que interpretaba a una periodista que alertaba de los peligros de la energía nuclear, o 'El regreso', por la que ganaron la preciada estatuilla su compañero de reparto Jon Voight (padre de Angelina Jolie) y ella, en un demoledor alegato sobre los devastadores efectos de la guerra de Vietnam. "Nixon era presidente y no encontraba trabajo. No puedo decir que estuviera en una lista negra, pero sí gris. Estaba muy desilusionada por la calidad explotadora de las pocas ofertas que recibía y por la cobardía de la gente que estaba en desacuerdo con mi forma de enfrentarme a la guerra del Vietnam y no se atrevían a darme trabajo", declaraba años más tarde a 'The New York Times', poco antes de que comenzara el rodaje de la primera película que iban a producir sin ella de protagonista, 'Kramer contra Kramer' (1979), otro hito de Hollywood de la década.

Su matrimonio se rompió en 1989 y fue una de las experiencias a nivel emocional más duras para la actriz, como ella misma reconocería años más tarde en un programa de televisión: "No pensé que podía doler tanto". Un portavoz de la pareja lo anunciaba en diciembre de ese año y aseguraba que era de mutuo acuerdo y que iban a compartir la custodia de su hijo. Pese a sus diferencias y a las supuestas infidelidades de Hayden, siguieron siendo amigos y trabajando juntos en proyectos políticos y en la defensa del medioambiente. "En los primeros meses después de su ruptura, hubo muchas tensiones y hubo sus altos y bajos", decía una persona muy cercana a la pareja a 'Los Angeles Times'.

placeholder Tom Hayden, con su hijo Troy en una imagen contemporánea. (Getty)
Tom Hayden, con su hijo Troy en una imagen contemporánea. (Getty)

Tres años más tarde, el 8 de agosto de 1993, Hayden se casó con la actriz canadiense Barbara Williams, con quien adoptó a su hijo Liam en 2000 y permaneció hasta su muerte. Fonda, por su parte, contrajo matrimonio con el fundador de CNN, Ted Turner, ahora enfermo de alzhéimer, y con quien sigue manteniendo una excelente relación, aunque se divorciaron en 2001. Tras la muerte de su segundo marido, la actriz declaró a 'New Yorker' que "tenía una sabiduría muy profunda, me dio estructura y orientación. Aprendí mucho de él, así que le estaré eternamente agradecida. Le echo mucho de menos".

Foto: Jane Fonda en una imagen de archivo. (Getty)

Hayden, que llevaba tiempo luchando con una enfermedad y había sufrido un accidente vascular el año anterior, dejaba un enorme legado como senador por California, autor de una veintena de libros, conferenciante y profesor. El asesinato de su gran amigo Robert Kennedy el 6 de junio de ese convulso 1968 marcó su vida profundamente, como él mismo admitía dos décadas más tarde en una entrevista con Associated Press: "Pasé del ataúd de Robert Kennedy a una visión política muy sombría y amarga". Ahora gracias a Netflix, su figura vuelve a la luz y no es ni mucho menos sombría ni amarga, sino la de un hombre que no se dejó doblegar por las circunstancias y casi ni por la enfermedad.