Faye Dunaway, la diva que enamoró a Mastroianni, mintió sobre una adopción y se aficionó a la cirugía
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cumple 80 años

Faye Dunaway, la diva que enamoró a Mastroianni, mintió sobre una adopción y se aficionó a la cirugía

La actriz cumple ocho décadas como una de las intérpretes fundamentales del Hollywood de los últimos cincuenta años. También es legendaria su fama de diva, sus desplantes y un episodio relacionado con la adopción de su hijo

Foto: Faye Dunaway, en 'Bonnie y Clyde'.
Faye Dunaway, en 'Bonnie y Clyde'.

"Gritaba a todo el mundo '¿no sabes quién soy?", contaba la azafata de una aerolínea que tuvo la poca fortuna de viajar en el mismo avión que Faye Dunaway. La actriz, que se niega a hablar de su vida privada o se muestra iracunda si se le pregunta por su personaje más 'camp' (ese es, por supuesto, el de Joan Crawford en la demencial 'Queridísima mamá'), es un puntal de la historia del cine moderno, le pese a quien le pese.

A sus 80 años (los cumple este jueves), pocas actrices pueden presumir de Oscar (lo ganó por esa sátira de los medios que es 'Network'), del respeto de la industria y de presencia en películas que, desde 'Bonnie y Clyde', cinta que la descubrió y una de las semillas del 'nuevo Hollywood', a experimentos de culto como 'Las reglas del juego', se ha labrado una carrera envidiable.

El cine también la ha mostrado, tras las cámaras y el contraplano que nunca vemos, como una mujer exigente, con fama de difícil en los rodajes. En cierta ocasión, Roman Polanski la obligó a repetir varias tomas. Ella, sin pensárselo un segundo, le acabó lanzando una copa de vino a la cara. También se dice que está obsesionada con su peso y es adicta a la cirugía, lo cual ha provocado una catarata de artículos sobre su aspecto que hoy consideraríamos machistas.

placeholder Junto a Nicholson en 'Chinatown'. (CP)
Junto a Nicholson en 'Chinatown'. (CP)

Nacida el 14 de enero de 1941, cuando Estados Unidos afrontaba su participación en la Segunda Guerra Mundial, Dunaway fue una niña feliz de la post-Depresión; una jovencita que pronto empezó a despuntar en el teatro. Años más tarde, fue Broadway, de hecho, el lugar que le dio sus primeras oportunidades profesionales. Sin embargo, el cine llamó a sus puertas con bastante celeridad. Le propusieron protagonizar una película experimental llamada 'Bonnie & Clyde' que fabulaba sobre los míticos amantes y atracadores que tendría la forma y el estilo de una Nouvelle Vague a la americana. El éxito estuvo garantizado: 'Bonnie & Clyde' cambió la historia del cine de Hollywood y abrió caminos a los Scorsese o Coppola que estaban por venir.

Por aquellos días de gloria fue cuando se enamoró perdidamente de Marcelo Mastroianni. Rodaban juntos 'Refugio para el amor' y saltaron del plató a la misma cama. Aunque a ella le hubiese gustado mantener una relación de largo recorrido, el italiano acabó volviendo a su hogar, con su mujer y sus hijos.

placeholder Faye Dunaway y Marcello Mastroianni, en 1968. (CP)
Faye Dunaway y Marcello Mastroianni, en 1968. (CP)

En la época en la que rodó la fabulosa 'Chinatown' (1974) con un Polanski al que, como decíamos, llegó a tirar vino, Dunaway se enamoró y se casó con Peter Wolf. Estando con él vivió uno de los momentos más grandiosos de su vida, aquel en el que consiguió un Oscar de la Academia por la cinta de Polanski. Pero fue con su segundo marido, el fotógrafo Terry O'Neill, con el que se enredó en un escándalo nacido de una incomprensible mentira.

La prensa habló de adopción cuando la pareja tuvo, milagrosamente, a su hijo Liam en 1980. La actriz lo negó rotundamente. Empero, parecía raro no haber visto un solo minuto embarazada a Faye Dunaway pese a que ella y su marido no se habían ocultado de los medios. Contra viento y marea, ambos se empeñaban en decir que Liam era un hijo biológico. Los años, y el divorcio de la pareja, acabaron desmontando aquella mentira. El propio Terry O'Neill acabó reconociendo que habían adoptado al pequeño.

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Dunaway, en 2002. (CP)

Años después de aquello, recién cumplidos los 80, sus caprichos de diva, como los de otras leyendas de Hollywood (si pudiesen preguntar a aquellos que sobrevivieron a Joan Crawford, a la que Dunaway encarnó tan bien...), no han hecho más que acrecentar su mito. El cine norteamericano del último medio siglo debe mucho a esta mujer de grandes ojos y aspecto voraz que forma ya parte de los recuerdos de millones de espectadores de todo el mundo.

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