De Chawton Cottage a Bath: los lugares donde Jane Austen fue feliz
En el 250 aniversario del nacimiento de la autora de 'Orgullo y prejuicio', visitamos los lugares que marcaron su vida y su obra: desde la serenidad de Hampshire hasta los días inciertos en Bath y Winchester
En la campiña del sur de Inglaterra, el tiempo parece haberse detenido. Chawton Cottage, una modesta casa de ladrillo rojo flanqueada por un bonito jardín rural, no puede evocar mejor las novelas de Jane Austen. Situada a las afueras del pequeño pueblo de Alton, esta vivienda es más que una postal idílica del siglo XIX: es el corazón de la literatura austeniana. Aquí, en esta modesta casa que hoy funciona como museo, Austen vivió los últimos ocho años de su vida y encontró el equilibrio y la estabilidad necesarias para pulir la mayor parte de su trabajo literario. En el 250 aniversario de su nacimiento, este rincón rural se ha convertido en lugar de peregrinación obligado para todos los amantes de la Literatura.
Jane se instaló en Chawton en 1809 junto a su madre, su hermana Cassandra y su amiga Martha Lloyd, después de casi una década errante tras la muerte de su padre. La casa era propiedad de su hermano Edward, adoptado por una familia adinerada, y su gesto permitió a las mujeres Austen recuperar una suerte de independencia. En la tranquilidad de Chawton, Jane revisó y publicó 'Sentido y sensibilidad', 'Orgullo y prejuicio', 'Mansfield Park' y 'Emma'. El escritorio junto a la ventana, pequeño e incómodo, sigue ahí: un símbolo discreto del genio que transformó la novela inglesa.
Pero la historia de Jane Austen no empieza en Chawton. Su infancia y juventud transcurrieron en la rectoría de Steventon, también en Hampshire, un lugar que ya no existe pero cuya influencia resuena en su obra. Fue allí, entre bailes rurales, la biblioteca familiar y la animada conversación de sus hermanos y vecinos, donde Jane comenzó a escribir. Sus primeras novelas, entre ellas una versión temprana de 'Orgullo y prejuicio', nacieron en este entorno doméstico y fértil. Aunque la casa fue demolida tiempo después, el paisaje —colinas suaves, caminos de tierra, árboles centenarios— aún conserva la atmósfera que moldeó su sensibilidad narrativa.
El paréntesis incómodo de Bath
La mudanza a Bath en 1801, tras la jubilación del padre, supuso para Jane un corte abrupto. Aunque la ciudad estaba de moda y ofrecía todo el bullicio de la alta sociedad, Jane nunca se sintió del todo cómoda en ella. La pérdida de su padre en 1805, sumada a las estrecheces económicas y a la vida itinerante que siguió, afectaron su producción literaria. Pocas cartas sobreviven de esos años, y en ellas asoma una Austen más apagada, menos jocosa. Sin embargo, Bath dejó huella en su narrativa: las tensiones entre apariencia y sinceridad, el peso de la reputación y los escenarios urbanos están presentes en novelas como 'Persuasión' y 'La abadía de Northanger'.
En 1817, aquejada por una enfermedad que los estudiosos identifican hoy como la enfermedad de Addison o quizá un linfoma, Jane se trasladó con su hermana Cassandra a Winchester en busca de tratamiento. Vivieron en una modesta casa en College Street, a pocos pasos de la catedral. Allí murió el 18 de julio de ese mismo año, a los 41 años. Su tumba en la nave de la catedral es sencilla, aunque hoy adornada por visitantes que dejan flores, cartas y copias gastadas de sus libros. Su epitafio no menciona su condición de escritora, algo que fue corregido años después con una placa conmemorativa.
¿Qué pasó con Chawton Cottage?
Hoy en día, la Casa de Jane Austen es un preciado museo con una envidiable colección de tesoros relacionados con la escritora inglesa, que incluye muebles, pinturas y objetos domésticos. Los visitantes pueden descubrir las cartas personales de Jane y las primeras ediciones de sus novelas, joyas que atesoraba, retratos de sus amigos y familiares, y la pequeña mesa donde escribió, revisó y publicó parte de sus novelas más conocidas: 'Sentido y sensibilidad', 'Orgullo y prejuicio', 'Mansfield Park', 'Emma', 'La abadía de Northanger' y 'Persuasión'.
La Sra. Austen y Cassandra continuaron viviendo en la casa el resto de sus vidas. Tras el fallecimiento de Cassandra en 1845, la casa se destinó a albergar a los trabajadores de la finca.
En 1940, Dorothy Darnell, una mujer de la localidad, fundó la Sociedad Jane Austen con el objetivo de salvar la casa. La sociedad atrajo la atención de un benefactor, el sr. T. E. Carpenter, quien adquirió personalmente la Casa por la suma de 3.000 libras y la donó a la nación como un monumento permanente a su hijo, Philip Carpenter, quien había muerto en combate en Italia en 1944, con tan solo 22 años.
El señor Carpenter creó el Jane Austen Memorial Trust para gestionar Chawton como museo, y fue inaugurada oficialmente por el duque de Wellington el 23 de julio de 1949.
Durante los últimos 70 años se han restaurado muchas partes de la casa y se ha rediseñado el interior para recrear la época en que los Austen vivieron aquí. En este 2025 en que se celebra el 250 aniversario del nacimiento de la legendaria escritora, Chawton Cottage, a menos de dos horas de Londres, se antoja como una visita obligada para los amantes de su literatura.
En la campiña del sur de Inglaterra, el tiempo parece haberse detenido. Chawton Cottage, una modesta casa de ladrillo rojo flanqueada por un bonito jardín rural, no puede evocar mejor las novelas de Jane Austen. Situada a las afueras del pequeño pueblo de Alton, esta vivienda es más que una postal idílica del siglo XIX: es el corazón de la literatura austeniana. Aquí, en esta modesta casa que hoy funciona como museo, Austen vivió los últimos ocho años de su vida y encontró el equilibrio y la estabilidad necesarias para pulir la mayor parte de su trabajo literario. En el 250 aniversario de su nacimiento, este rincón rural se ha convertido en lugar de peregrinación obligado para todos los amantes de la Literatura.