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Cómo combatir el estrés posvacacional con ocho sencillos trucos

Si volver a la oficina te parece más duro que escalar el Everest, quizá estás sufriendo este tipo de estrés. Existen algunas claves para superar la cuesta de septiembre con éxito

Foto: Exiten infinidad de claves para poner remedio al estrés en los últimos días de vacaciones. (Foto: Eve Sleep)
Exiten infinidad de claves para poner remedio al estrés en los últimos días de vacaciones. (Foto: Eve Sleep)

No vamos a negar que la mayoría de los mortales estamos mejor en vacaciones que aplastados por informes para entregar u objetivos anuales que alcanzar. Y que volver de nuevo al ruedo de las obligaciones no es una perspectiva muy halagüeña. De todas formas, de ahí a padecer estrés posvacacional hay un trecho. Un trecho que recorren, anualmente, el 30% de los trabajadores de nuestro país, que, según una encuesta de Adecco, una empresa consultora de recursos humanos, adolecen de este molesto síndrome. De hecho, otras encuestas cifran en 40 el porcentaje de trabajadores a quienes les cuesta un mundo regresar a la oficina. La buena noticia es que pasará pronto. En concreto, 15 días. Ese es el periodo estimado que dura esta 'traumática' situación. Y si los síntomas continúan más allá de ese tiempo, entonces será necesario consultar con un especialista. Sin embargo, hay métodos para amortiguar la caída tras las vacaciones y, en muchas ocasiones, empiezan cuando aún las estás disfrutando.

Síntomas habituales

Básicamente te sientes como una piltrafilla. No tienes energía, estás desanimado y todo te cuesta mucho, tanto que piensas que no podrás seguir mucho tiempo así. Es posible que tengas pensamientos que te produzcan irritabilidad o tristeza. Generalmente, cuanto más tiempo te hayas pasado de vacaciones, más posibilidades tienes de padecer esta dolencia. También serás proclive a ella si tu entorno de trabajo es hostil o tú ya no te sentías bien en él antes de irte de vacaciones.

Controla los gastos

Una de las razones por las que algunos se atormentan a la vuelta de vacaciones es porque su tarjeta de crédito se ha quedado tiritando. De hecho, según la Asociación Española de Coaching (Asesco), el presupuesto puede provocar estrés durante las vacaciones y por ende esa preocupación se puede arrastrar hasta una vez finalizados los días de descanso. Aún estás a tiempo de poner freno a tus gastos y no tener un problema de más a tu vuelta. Presupuesta lo que puedes gastar diariamente y no seas manirroto.

Levántate antes

Desde la Sociedad Española para el Estudio de la Ansiedad y el Estrés recomiendan dormir adecuadamente, unas ocho horas para darle esquinazo al estrés posvacacional. Si durante las vacaciones te has estado levantando a las once y para llegar a tu trabajo tienes que hacerlo a las siete, deberás empezar a regular tu horario para que el cambio no resulte tan abrupto. Intenta levantarte una hora antes y cada día para ir acercándote un poco a tu horario habitual. Si has viajado y tienes jet lag, puedes minimizar sus efectos tomando pastillas que contengan melatonina, pero para que sean realmente efectivas, deberás ingerirlas cuando aún t eencuentres en el país en el que estés pasando las vacaciones.

Vuelve antes

No hay nada más duro que bajar de un avión o volver en coche de un lugar increíble y tener que ir a trabajar al día siguiente. Por ello, los especialistas recomiendan pasar unos cuantos días en la ciudad, sin tener todavía que ir a trabajar, para irse adaptando paulatinamente a lo que vendrá.

Alimentación y ejercicio

Mens sana in corpore sano. Ya sabes que si te alimentas equilibradamente y haces algo de ejercicio, tu cuerpo afrontará mucho mejor el estrés. No hace falta ni que te pongas a dieta ni que te entrenes para correr un maratón, porque ello te generaría aún más estrés. Simplemente deberías disfrutar comiendo bien y hacer algo de ejercicio (basta con paseos largos, por ejemplo).

Tranquilidad durante los primeros días

Intenta, en la medida de lo posible, no cargarte con demasiado trabajo durante la primera semana de tu regreso. Y si es posible, prioriza las tareas que más te motiven. Y esos días nada de llevarte ni trabajo ni preocupaciones a casa: cuando te vayas de la oficina, cierra esa carpeta en tu cabeza.

Actividades agradables

Es el momento de ser un poco egoísta y hacer lo que realmente provoca que te sientas bien. Queda con amigos pero porque te apetezca, no por compromiso. Acude al gimnasio porque deseas pasar un buen rato, no porque pretendas que tu trasero desafíe la ley de la gravedad. Obligaciones las mínimas, es el momento de ser un poco hedonista.

Sé realista

Si odias tu trabajo y solo puedes pensar en que tu estás hecho para vivir como un marajá en una isla paradisiaca y que el mundo es muy cruel contigo, seguramente padeces estrés posvacacional a la par que incipientes delirios de grandeza. Sin embargo, si al volver te das cuenta de que ha llegado el momento de cambiar de ocupación, que es una etapa quemada y que deberías replantearte tu carrera, eso no es estrés, eso es realismo. El periodo de vacaciones, en muchas ocasiones, nos da la tranquilidad suficiente para ver qué funciona y qué no en nuestra vida. Eso es lucidez. De todas formas, no te dejes llevar por un arrebato y espera a que la resaca de las vacaciones haya acabado para tomar decisiones importantes.

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