Silvia Pérez Gala: “Con 15/30 minutos de exposición solar sobre brazos y piernas es suficiente para adquirir la vitamina D necesaria”
La fotoprotección es necesaria, fundamental, la dermatóloga de Gala Clinic nos da las herramientas para que seamos conscientes de que solo tenemos una piel
España vive mirando al sol. Forma parte del paisaje, del estilo de vida y, cada vez más, también de la conversación en torno a la salud. No es casualidad que el país sea hoy uno de los más concienciados de Europa en materia de fotoprotección, nos cuentan los expertos de Avène. El uso de protectores solares ha aumentado un 55% en los últimos cinco años y la información sobre los riesgos de la radiación ultravioleta circula más que nunca.
Pero esa mayor conciencia no significa necesariamente que todo el mundo actúe en consecuencia. De hecho, el 42% de la población reconoce que no usa protección solar de forma habitual. Una contradicción que los dermatólogos observan a diario en consulta como nos ha contado la dermatóloga Silvia Pérez Gala, directora de Gala Clinic (@galaclinic), el problema suele estar en los extremos: ni todo el sol es perjudicial ni toda exposición es recomendable. “Con 15 o 30 minutos de exposición solar sobre brazos y piernas es suficiente para adquirir la vitamina D necesaria”, explica. Es decir, no hace falta pasar horas bajo el sol para obtener ese beneficio metabólico.
Ese equilibrio, insiste, debería formar parte del sentido común cotidiano. “Yo soy muy del equilibrio. Si un niño sale al patio en invierno no hace falta que lleve protección solar”. La clave está en distinguir entre una exposición breve y la acumulación de radiación intensa, especialmente en determinados contextos.
Un problema que también crece por la detección
Las cifras ayudan a entender la dimensión del fenómeno. En 2025 se detectaron 9.408 casos de melanoma en España, aunque los especialistas creen que el número real podría ser mayor, ya que no todos los diagnósticos realizados en clínicas privadas quedan reflejados en los registros oficiales.
En los últimos cuatro años, la incidencia del cáncer de piel ha aumentado alrededor de un 40%. Parte de ese incremento se debe a cambios en los hábitos de exposición solar, pero también a algo positivo: la población acude más al dermatólogo y se detectan más lesiones en fases tempranas.
La infancia es un momento especialmente sensible en esta ecuación. Una sola quemadura solar con ampollas durante la niñez puede casi duplicar el riesgo de melanoma en la edad adulta. Por eso, las campañas de prevención suelen centrarse en proteger a niños y adolescentes, una recomendación que también respaldan organismos internacionales como la Organización Mundial de la Salud.
Las barreras que todavía persisten
A pesar de la información disponible, "aplicar protector solar sigue siendo para muchos un gesto que cuesta incorporar a la rutina", explica la experta. Un 44% de la población considera que hacerlo es tedioso, algo que explica en parte por qué tantas personas reconocen no usarlo. La resistencia es particularmente frecuente entre los hombres de mayor edad, un grupo que según la dermatóloga suele acudir menos a revisiones y aplica menos protección.
La industria cosmética ha intentado reducir esa barrera mejorando las fórmulas. Texturas más ligeras, acabados invisibles y fórmulas más respetuosas con el medio ambiente forman parte de esa evolución. De hecho, los fotoprotectores ultrafluidos e invisibles se han convertido en los más vendidos en farmacia y perfumería.
Además, muchas marcas han reformulado sus productos eliminando ciertos ingredientes cuestionados, como algunos posibles disruptores endocrinos, y reduciendo el impacto de los filtros en los ecosistemas marinos.
Las medidas que siguen funcionando
Más allá de la cosmética, los expertos insisten en que la protección solar no depende únicamente de una crema. Cambiar hábitos sigue siendo el pilar fundamental.
Entre las recomendaciones más repetidas por dermatólogos y organismos sanitarios están evitar las horas de máxima radiación —entre las 12:00 y las 16:00 en España—, caminar por la sombra cuando sea posible y recurrir a barreras físicas como camisetas, gafas de sol o sombreros de ala ancha. "Pero por favor que no tengan agujeritos que dejen que el sol llegue al cuero cabelludo y la piel".
Hay detalles que a menudo pasan desapercibidos. Las orejas, por ejemplo, son una zona donde los carcinomas pueden tener mayor riesgo de metástasis, por lo que conviene no olvidarlas cuando se utiliza protección.
En el fondo, la idea vuelve al punto de partida que resume Silvia Pérez Gala: el equilibrio. Ni demonizar el sol ni ignorar sus riesgos. Una exposición moderada, hábitos sensatos y revisiones dermatológicas periódicas siguen siendo, a día de hoy, la combinación más eficaz para convivir con el astro que marca el ritmo del país.
España vive mirando al sol. Forma parte del paisaje, del estilo de vida y, cada vez más, también de la conversación en torno a la salud. No es casualidad que el país sea hoy uno de los más concienciados de Europa en materia de fotoprotección, nos cuentan los expertos de Avène. El uso de protectores solares ha aumentado un 55% en los últimos cinco años y la información sobre los riesgos de la radiación ultravioleta circula más que nunca.