Durante años, el baño fue el gran olvidado de la casa. La atención se centraba en salones, cocinas y dormitorios, relegando esta estancia a un plano meramente funcional. Hoy, sin embargo, se ha convertido en un auténtico refugio de bienestar, donde la estética y el confort pesan tanto como la practicidad. Y en este cambio de mirada, la zona de ducha se lleva buena parte del protagonismo.
Si antes la mampara era casi la única opción para delimitar el área de aguas, ahora el interiorismo propone soluciones más ligeras, abiertas y visualmente limpias. La arquitecta Belén García Fernández, del estudio Ubicca, lo explica para El Mueble con claridad: “Cada proyecto es diferente, pero la tendencia apunta a minimizar la presencia de la mampara o, en su defecto, a darle un papel decorativo de primera línea”.
La ducha italiana permite aprovechar mejor el espacio. (Pexels)
Entre las alternativas más populares aparecen los paneles fijos de cristal, embutidos en pared y sin perfilería. Su gran baza es la sencillez: favorecen la amplitud, dejan pasar la luz y eliminan las barreras visuales. Son ideales para baños pequeños, donde se busca sensación de continuidad y un estilo depurado. Otra propuesta en auge son las cabinas independientes, que separan la ducha mediante un tabique sólido o ciego.
Esta solución requiere algo más de espacio, pero aporta privacidad y carácter arquitectónico al conjunto. Perfecta para proyectos de mayor tamaño, da un aire casi spa al cuarto de baño. ¿Y qué ocurre si no queremos renunciar a la mampara tradicional? La clave está en reinventarla. Perfiles en negro de efecto cuarterones, vidrios texturizados o diseños a medida pueden transformarla en un auténtico elemento de estilo.
El éxito de estas soluciones también responde a un aspecto práctico: el mantenimiento. Los sistemas sin bisagras ni perfiles reducen la acumulación de humedad y simplifican la limpieza, un punto cada vez más valorado en la vida diaria. Panel fijo, cabina independiente o mampara con personalidad: lo cierto es que hoy existen opciones para todos los gustos. Lo importante es entender el baño no como un espacio secundario, sino como un lugar para cuidarse y desconectar.
Durante años, el baño fue el gran olvidado de la casa. La atención se centraba en salones, cocinas y dormitorios, relegando esta estancia a un plano meramente funcional. Hoy, sin embargo, se ha convertido en un auténtico refugio de bienestar, donde la estética y el confort pesan tanto como la practicidad. Y en este cambio de mirada, la zona de ducha se lleva buena parte del protagonismo.