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A solas con Miranda Makaroff: “Dios y yo somos mazo amigos”

Hablamos con Miranda Makaroff acerca de sus proyectos, su relación con las redes sociales y su particular universo

Foto: Miranda Makaroff x Desigual. (Imagen: Cortesía de la marca)
Miranda Makaroff x Desigual. (Imagen: Cortesía de la marca)

Da igual con cuántas personas hayas trabajado en un proyecto de moda a lo largo de tu vida: trabajar con Miranda Makaroff es completamente diferente. Miranda marca. Para bien, claro. Diseñadora, DJ, actriz e instagramer, este torbellino de buen rollo es de los que abraza a todo el equipo sin despegarse de la sonrisa, diciendo siempre lo que piensa -y esa cabecita depara muchas sorpresas- y haciendo que una sesión de fotos sea una verdadera fiesta. Hablamos con ella aprovechando el lanzamiento de su colaboración junto a Desigual, que está siendo un auténtico éxito. Amaia Romero, sin ir más lejos, acaba de lucir los pantalones de silueta culotte de la colección. “Son mujeres que disfrutan de su desnudo porque no tienen nada que esconder,” explica la artista acerca del estampado.

Miranda posa desnuda en multitud de imágenes de su Instagram -que es el verdadero antidepresivo del 2018- sin temer la censura y demostrando que el pudor es algo realmente innecesario. “Nacemos desnudos, es algo natural. El que alguna religión algún día se inventara que eso era pecado no va a hacer que la gente sensible creamos que enseñar el cuerpo de manera bonita y sincera sea algo censurable. David de Miguel Ángel, la Maja Desnuda de Velázquez o las señoritas de Aviñón de Picasso son muestras de la belleza de un desnudo. Si se hace con elegancia, siempre es bello”, afirma.

Miranda Makaroff x Desigual. (Imagen: Desigual)
Miranda Makaroff x Desigual. (Imagen: Desigual)

"Ser hater está pasado de moda"

Miranda sube a su Instagram decenas de stories en los que reflexiona sobre la vida, divaga sobre un jarrón o comenta un lugar con desparpajo. Pasan los minutos y te das cuenta de que has sido atrapado por ese bucle de descaro y risas. Es de las pocas influencers que pueden presumir de no tener un escuadrón de haters esperando a hincar el diente a sus publicaciones. “Yo tengo la suerte de que la gente que me sigue es majisisisisisiismaaaaa, yo flipo. Siento amor verdadero y a mí me entienden bastante. Aunque no conozca cara a cara a la gente detrás de la pantalla, son mayormente personas amorosas, maduras y sensibles con humor y sensibilidad. Yo no recibo insultos, gracias a Dios. Pero de todas formas, la gente se aburre mucho y es muy pesada. Ser hater está pasado de moda. Lo que mola ahora es ser lover. Apúntenselo”, asegura.

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Jamás definiríamos a Miranda Makaroff simplemente como influencer o instagramer, pero lo cierto es que comparte con ellos esa incomprensión que sienten los que al ver sus paradisiacos viajes y sus looks de firma se echan las manos a la cabeza porque se hospeda 'by the face' en un hotelazo a cambio de una fotografía. “Hay maneras de comprar cosas. Antes de que el dinero existiera, la gente hacía intercambios: uno le cambiaba a uno siete cabras por un caballo, ¿no? Pues yo hago lo mismo, es un intercambio, yo doy publicidad y ellos me dan habitación. No es un regalo a cambio de nada. Aquí cada uno es libre de intercambiar lo que quiera, entonces si las personas están tan aburridas (que hay muchas) y sienten rabia cuando otras disfrutan, el problemas es de ellas, no mío. Yo tengo clarísimo que lo que hago es desde al amor y la alegría y que mi manera de obtener algo es legal y está rodeada de buen rollo. ¿Por qué eso debería ser algo malo? No me van a hacer creer los amargados que hago algo mal cuando son ellos los que tienen rabia y negatividad”, zanja con un claro chasca.

Familia, Dios y playas

Miranda es una mujer espiritual y vital que cree en el karma, que le sirve de filtro a la hora de soltar o callar algunas cosas. También cree que su hermano, que muchos creen es su hijo -así lo demuestran las búsquedas de Google-, es su guía en la vida. “Creo que él y yo tenemos una conexión interestelar, cósmica. Estamos superunidos, casi nos podemos entender por telepatía. Para mí él es un ángel, un regalo de Dios. Yo como hablo con Dios, pues él me lo ha mandado para que sea una luz en mi camino. Es que Dios y yo somos mazo amigos, ¿sabes?". Miranda: nos acabas de dar nuestro titular preferido. Como su Instagram es la mejor guía de viajes online, le preguntamos qué planea hacer estas vacaciones. “Iré a Ibiza, a Cadaqués y....ni idea. ¡Donde me lleve el vientooooooo!”, exclama. Donde lleve Miranda al viento, más bien, porque este huracán pelirrojo puede con todo.

Los proyectos de Miranda

Miranda Makaroff tiene un cameo en la esperada ‘Arde Madrid’, por lo que aprovechamos nuestra conversación para saber si nos puede contar un poquito más acerca de este papel. “¡Si yo digo dos frases!… Jajaja, yo no soy nadie nadie nadie en esa serie. ¡El árbol sale más que yo!. Pero quiero dar las gracias a Paco León y a Anna Rodríguez-Costa por contar conmigo y también por hacer una serie tan diferente y elegante. La decoración, el vestuario, la localización, los personajes… Buahhhh, de 10”.

Miranda Makaroff para Desigual. (Imagen: Desigual)
Miranda Makaroff para Desigual. (Imagen: Desigual)

A su cameo hemos de sumarle su reciente colaboración con Desigual, un match que se veía venir desde hace tiempo. “Llevo mucho tiempo colaborando con Desigual y hemos creado una relación muy bonita donde hay una visión muy parecida y donde para mí lo importante son las personas más allá de la moda. Me gusta trabajar con gente que me cae bien, que confía en mí y con la que me siento a gusto. Gente con valores, gente simpática, divertida y a la cual le importa mi opinión. A veces las relaciones con marcas son puramente estéticas y de interés y no hay humanidad. Yo siempre prefiero conectar de verdad con las personas porque así trabajar es un sueño y el equipo con el que me ha tocado trabajar ha sido brutal. Repetiría 1.000 veces. Desigual y yo compartimos valores y una visión de libertad, color, estampados, diversión, jugar y todas las cosas que me gustan en la vida”, explica Miranda.

Nosotros también repetiríamos 1.000 veces lo de poder hablar con ella, porque su optimismo es tan contagioso que hace mucho más llevadera la eterna espera ante la llegada de las ansiadas vacaciones.

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