Las marcas que visten a la jet set en Latinoamérica
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LAS FIRMAS MÁS TOP DEL SUR

Las marcas que visten a la jet set en Latinoamérica

La globalización ha conseguido desviar el foco de atención para prestar la notoriedad que merecen nombres que están cambiando la industria desde hace años

Foto: Foto: @gabrielahearst (Instagram)
Foto: @gabrielahearst (Instagram)

Europa se ha llevado siempre la atención mediática en el terreno de la moda y eso que el mundo entero está repleto de propuestas que merece la pena explorar. Hasta hace poco y a pesar de su gran aportación al mundo del diseño, uno de los rincones menos valorados en este sentido era América Latina. Suerte que las tornas han cambiado y el trabajo de tantos años se está viendo recompensado. De sobra son conocidos los nombres de Oscar de la Renta, Isabel Toledo o Carolina Herrera que tanto han servido como base para la proyección internacional, pero hay muchos más que antes eran exclusivamente locales y han pasado a ser imprescindibles a la hora de entender qué está pasando en la industria a nivel global en los últimos años. Repasamos algunos de esos talentos.

Gabriela Hearst (Urugay)

Es uno de los nombres propios del último lustro. Nacida en Uruguay, se mudó a Nueva York con veinte años y fue allí donde fundó Candela, una pequeña marca con la que aprendió lo necesario para diez años después su firma homónima con la que tantas alegrías se ha llevado como el prestigioso premio CFDA en 2020 a mejor diseñadora de moda femenina o el haber sido elegida para un puesto tan valorado como el de directora creativa de Chloé tras la salida de Natacha Ramsay-Levy.

Sus creaciones, como ella misma asegura, “no claman atención sino que muestran su presencia” y no hay mejor definición que esa para su famoso bolso Nina -el cual, por cierto, tiene lista de espera desde hace años- y para cada una de las elegantes prendas que le hemos visto lucir a mujeres como Meghan Markle, Zoë Kravitz, Demi Moore, Jill Bidden o a hombres como el artista español Leiva, un gran amigo de Hearst al que vimos tocar en uno de sus desfiles y el que sirvió de inspiración para el lanzamiento de su primera colección masculina.

Johanna Ortiz (Colombia)

Colombia se ha convertido en foco de atención principal en los últimos años y Johanna Ortiz tiene mucha culpa de ello. En Cali surgió en el 2013 este sello de estilo cautivador que conocerás por sus estampados exóticos, sus elegantes volantes y sus sofisticadas siluetas. Ella ha sido la mayor revolución en la moda colombiana, ya que lo que arrancó como un pequeño proyecto es ya una empresa de más de 400 trabajadores cuyos diseños se venden en más de 67 puntos de venta físicos por diferentes países además de en su tienda online y en la prestigiosa plataforma Moda Operandi, donde tiene una línea de vestidos de novia y recientemente ha lanzado su primera línea de mantelería y vajilla.

Puede presumir Johanna de haber sido la primera latinoamericana en colaborar con el gigante H&M en el año 2019 con la creación de una deseada colección cápsula como las que en su día hicieron firmas como Giambattista Valli, Balmain o Moschino, demostrando así que los colores vibrantes y los patrones característicos de su país natal pueden ser un gran éxito comercial.

Julia y Renata (México)

La historia de esta firma comienza, como la de muchas otras empresas, en un garaje. Fue ahí, en la casa familiar, donde estas dos hermanas que tanto jugaban a los recortables de pequeñas establecieron su taller en 1993 y donde dieron forma a una marca que en poco tiempo se convirtió en abanderada de la moda conceptual en México. Aún es entre esas mismas cuatro paredes desde las que crean la magia que un día conquistó a Patricia Field, la célebre estilista detrás del vestuario de series como ‘Sexo en Nueva York’ que ayudó a las hermanas Franco a expandir su negocio en Estados Unidos y a través de las cuales idearon Albergue Transitorio, un proyecto dedicado a promover el trabajo de artesanos de todo el país.

Sus desfiles están cargados de teatralidad por la importancia que ambas le dan a la música, la pintura y la escultura en su trabajo, sin embargo, esta influencia artística es canalizada de manera muy distinta en sus prendas, las cuales apuestan por la atemporalidad y la funcionalidad por encima de tendencias.

Ana María Guiulfo (Perú)

El color en su máxima intensidad es el hilo conductor sobre el que trabaja la firma Ana.G, cuyas prendas reflejan a la perfección la pasión por el arte y la música de su fundadora, Ana María Guiulfo. No importa la época del año ni el tejido en el que estén confeccionadas, sus colecciones están llenas de estampados enérgicos, de formas irregulares, de diseños repletos de referencias que son un chute de vitalidad y que cada vez son más conocidas en todo el mundo.

Muy involucrada en el desarrollo social de su país a través de la ONG que creó bajo el nombre ‘Aprendamos juntos’ y, tal y como aseguró recientemente en una entrevista en el periódico ‘Perú21’ “Yo quiero democratizar mis diseños y llegar a más gente”.

Lupe Gajardo (Chile)

En los diez años que su firma lleva en la calle ha desfilado en Londres, Nueva York y Berlín, además de haber sido distinguida recientemente con el título de “marca a seguir” en el primer informe de WGSN sobre Latinoamérica. Su moda es ecléctica, versátil y vanguardista, algo que encaja bajo la definición de “artesanía de lujo” que da la propia Lupe a su trabajo.

El arte en general es una fuente de inspiración muy importante en las colecciones de esta chilena que da rienda suelta a su creatividad no solo en sus prendas, también en la realización de collages con los que explora nuevas técnicas y que comparte con sus seguidores tanto en redes sociales como en su tienda online.

Roberto Sánchez (Argentina)

Nada tiene que ver el trabajo de Andrés Baglivo, la mente creativa detrás de Roberto Sánchez, con los nombres anteriores. Primero porque ni siquiera tiene tienda, ya que es un proyecto artístico en el que para comprar alguna de sus creaciones hay que contactar con su equipo para comprobar disponibilidad, y segundo porque lo suyo es la escena urbana, ya que es el responsable de haber vestido a artistas como Maluma, Bad Bunny o Miguel, entre otros.

“Soy como un músico, mis canciones son mis prendas: cada una tiene una esencia y una identidad. Metí en una licuadora lo que me gustaba y conocía”, confesó en una entrevista al diario Vice este diseñador y estilista venerado por los reyes del trap gracias a su uso del animal print, los logos gigantescos, los tonos neón y las piezas deconstruidas.

Wasi clothing (Bolivia)

Apenas tiene tres años, pero esta pequeña firma boliviano-estadounidense se ha labrado un importante camino dando a conocer la cultura boliviana de una manera innovadora. Lo ha hecho desde un punto de vista ético y sostenible no solo en los materiales que se utilizan sino en la apuesta por diversidad en los equipos, en la forma de trabajo y, por supuesto, en el trato a todos los trabajadores de la compañía, porque Vanessa Acosta decidió fundar esta empresa bajo el firme propósito de que ninguno de sus empleados fuera explotado ni recibiera un salario injusto como a ella le sucedió previamente.

Todo este propósito es sobre el que se asienta una empresa en la que el diseño también importa porque son prendas que pretenden hacerte sentir como en casa. No obstante, Wasi es una palabra quechua que significa hogar.

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