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Momento temazo

El karaoke japonés llega a Madrid pero con mucho más glamour

Lo que nos gusta cantar a grito pelado en la ducha, pero el vértigo que nos da hacerlo en público… Hasta hoy, que la magia de los karaokes japoneses aterriza en la capital

Foto: Escena de 'La boda de mi mejor amigo'. (Cordon Press)
Escena de 'La boda de mi mejor amigo'. (Cordon Press)

Los box que hemos visto hasta la saciedad en series y películas japonesas o coreanas ya no serán algo exótico que mirar de soslayo. A partir de ahora el plan de dejarse el alma cantando 'Vivir así es morir de amor y por amor tengo el alma herida' no tiene por qué convertirse en un espectáculo para desconocidos. Alquila una sala por dos horas con tus amigos, cierra la puerta insonorizada y da rienda suelta a tu alma artística.

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El mecanismo es sencillo pero efectivo. Se trata de una máquina bien engrasada que, aunque tiene sus orígenes en la cultura asiática, ha llegado a España después del éxito en Francia de la mano de Bam Karaoke Box (Calle de Recoletos, 23).

Perfectamente podría pasar por el típico local de moda. Paredes llenas de enredaderas, luz tenue y una barra sacada de un escenario de ‘Las chicas del cable’ son solo algunos de los elementos decorativos que ayudan a aclimatarse y asumir lo que hemos venido a hacer: “Aquí hemos venido a cantar”.

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Hay vida después de los abarrotados bares de karaoke en los que subirse al escenario cegado por las luces y sentirse Cameron Diaz en ‘La boda de mi mejor amigo’, luchando entre lágrimas por descubrir si ha sido la peor elección musical de la historia o si nuestras cuerdas vocales bien podrían ser rivales de Céline Dion.

Una de las cabinas de Bam Karaoke Box.  (Cortesía)
Una de las cabinas de Bam Karaoke Box. (Cortesía)

Los karaoke box en los que Scarlett Johansson, ataviada con una peluca rosa, entonaba rodeada de amigos japoneses existen y son auténticos remansos de paz cómodos y privados en los que cantar sin pasar vergüenza delante de desconocidos. En 2014 se inauguró el primer Bam Karaoke Box en Francia y 5 años más tarde esta proeza de la música y el gorgorito aterriza en Madrid, a escasos metros de la Puerta de Alcalá, con 7 salas de aforo de 4, 6, 8, 10 y 12 personas, y con una variedad musical de más de 20.000 canciones. Para que no haya excusas de no encontrar el tema soñado.

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Igual que la capacidad, los tamaños de las salas varían, desde un íntimo box para cuatro hasta auténticos salones para doce personas. Cada sala, además de estar perfectamente insonorizada -puerta y mirilla incluidas-, posee pantallas táctiles para buscar las canciones y ordenar las comandas… Porque nada como un cóctel rimbombante para aderezar la velada y aclarar la voz. Incluso si toca recargar pilas calóricas, también hay picoteo al gusto, para que la experiencia sea redonda.

Fotograma de 'Post data: Te quiero'.  (Cordon Press)
Fotograma de 'Post data: Te quiero'. (Cordon Press)

Después de atravesar el largo pasillo forrado de enredaderas y haberse hecho el riguroso selfie nivel influencer con su disco de luz, toca cerrar la puerta y cantar como en las mejores películas. En el ordenador de a bordo podemos crear nuestra propia lista de reproducción, ya sea allí mismo o desde casa -los más aplicados pueden hacer los deberes en cualquier momento, accediendo a su cuenta en la web-. Previendo el habitual bloqueo del cantante ocasional, encontramos hasta un top de 'las más demandadas' y otra lista con los nuevos éxitos. En ninguna de ellas falta ‘Mi gran noche’ de Raphael.

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En unos segundos la canción elegida saldrá en la pantalla plana principal, visible desde cualquier punto de la sala. Si eres de los que prefiere que se escuche tu voz por encima de la canción, solo tendrás que cambiar los ajustes, igual que si quieres una voz con efectos. Podrás cantar las notas más agudas, bailar a lo loco y saltar sin que absolutamente nadie te vea - diferencia de muchos karaoke box japoneses en los que las cristaleras son obligatorias- y, por supuesto, sin que nadie te escuche... Más allá de tus acompañantes, claro.

Los precios del Bam Karaoke Recoletos oscilan de los 40 a los 144 euros, dependiendo del tamaño de la sala. La sala se puede reservar directamente desde su página web, indicando el día, la hora y el número de personas. Pero, ¡cuidado!, el éxito del karaoke box es tal que la disponibilidad de sus salas vuela. Ahora imagina cómo pueden ser las típicas cenas de Navidad con amigos de toda la vida, despedidas de soltero o incluso algo muy japonés, reservar un box tras una comida de empresa.

Después de cantar durante dos horas en el karaoke, que tire la primera piedra el que no se sienta como un auténtico Elvis Presley abandonando el edificio.

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