Del frío trato entre Demi Moore y Patrick Swayze a los clínex de regalo con la entrada: 35 años de 'Ghost' y dónde volver a llorarla
Celebramos el aniversario de una de las películas más populares de las últimas cuatro décadas recordando las anécdotas de su rodaje y las consecuencias del fenómeno que provocó en el verano de 1990
Demi Moore y Patrick Swayze con aquel torno romántico y libidinoso. (Gtres)
Pensemos en cualquier sábado o domingo por la tarde. Nos tiramos en el sofá, encendemos la televisión y ahí están: Demi Moore y Patrick Swayze haciendo manitas (y algo más) mientras ella hace un jarrón de barro e indudable forma fálica. Erotismo sofisticado de arte plástico.
De fondo, escuchamos la 'Unchained Melody' que cantaron como los ángeles los Righteous Brothers allá por los años 60. Y, aunque la hayamos visto mil veces, volvemos a tragarnos esa extrañísima película romántica que nos cuenta cómo un muerto trata de ponerse en contacto con una viva, su amada novia; cómo intenta salvarla de un peligro (el malísimo y a la vez buenorro de Tom Goldwyn, nieto del mítico Sam, uno de los megaproductores del viejo Hollywood) inminente.
Demi Moore y Patrick Swayze, amor fantasmal. (Paramount)
Al verla, regresamos a ese verano de 1990, hace ahora 35 años, en el que medio mundo estaba viéndola y llorando con ella, pero en los cines. Contaba Juan Sanguino en un artículo de 'Vanity Fair' que en México llegaron a regalar clínex a las señoras antes de entrar a la sala a verla.
Una idea que hoy nos parecería descabellada y machista y que tuvo sentido cuando esta producción de Paramount de 22 millones de dólaresde presupuesto acabó convirtiéndose en la cinta más taquillera de un año en el que también se estrenaron 'Solo en Casa' y 'Pretty Woman'.
Recordaba Demi Moore que le ofrecieron el papel de Molly, la amada de la historia, sin pasar por ningún casting previo. Sí hubo, sin embargo, tentativas del estudio con otras actrices como Debra Winger o con la mismísima Madonna.
Por entonces, estaba casada con Bruce Willis (que rechazó el papel masculino con la siguiente perla: "Oye, el tipo está muerto. ¿Cómo vas a tener un romance con él?") pero aún le faltaba un gran éxito que la hiciese brillar y volar por sí misma.
'Ghost' se lo dio, aparte de convertir en icónico un corte de pelo que se hizo, básicamente, porque le dio la gana y con el que corrió el riesgo de que el director, Jerry Zucker, cambiase de idea sobre darle el papel. "Ese corte de pelo cumplió todas mis expectativas: me daba un aspecto totalmente distinto y me hizo sentir más valiente", confesaría Moore.
Demi, Patrick y Whoopi, un trío que enamoró a los espectadores en 1990. (Paramount)
De lo que también se habló mucho fue de la fría relación entre Demi Moore y Patrick Swayze que, recién llegado del éxito de 'Dirty Dancing', era el gran reclamo para la taquilla. Aunque con los años se convertirían en amigos y la actriz de 'La Sustancia' fue una de las que más lloró la precoz muerte de Swayze, en aquel rodaje casi no tenían relación.
No es de extrañar que, entre lo extraño e inclasificable que era el guion (una imposible mezcla de comedia, romance, thriller y un punto de cine fantástico), la dirección de alquien que hasta entonces había rodado cosas como 'Aterriza como puedas' y esa frialdad entre los protagonistas, Paramount no pensase en 'Ghost' como uno de sus grandes éxitos del año.
Pero el cine es magia y a la química entre Moore y Swayze contribuyó, sin duda, la recuperación del 'Unchained Melody'. Si 'Pretty Woman' tuvo uno de sus baluartes en la canción del mismo título de Roy Orbison y 'Mi chica' devolvió el 'My girl' de los Temptations a las listas de éxitos, 'Ghost' hizo lo propio colocando esa canción de fondo musical para la secuencia más icónica de todo su metraje.
Demi Moore y su jarrón de simbología fálica. (Paramount)
Inicialmente, según contaba el guionista Bruce Joel Robin, se había rodado otra escena aún más tórrida entre los protagonistas. Pero el momento torno era tan sensual y tan elegante, que no hizo falta mucho más. La otra secuencia se quedó en la mesa de edición y jamás fue utilizada.
Otro de los aciertos del film fue Oda Mae Brown. Un nombre peculiar para un personaje único que aportó humor a la trama: la medium con un punto de estafadora que acaba ayudando al fantasma de Sam a conectar con la incrédula Molly.
Una Whoopi Goldberg pletórica que hizo historia al ganar el Oscar a la mejor actriz de reparto, siendo la segunda afroamericana de la historia en lograrlo. Hollywood, hoy tan inclusivo, no le había dado ninguna estatuilla a una actriz negra desde que Hattie McDaniel lo lograse por su Mammy de 'Lo que el viento se llevó'.
Goldberg con su Oscar por 'Ghost'. (Gtres)
Aquella no fue la única nominación a los premios de la Academia. 'Ghost' también fue candidata a Mejor Película, Mejor montaje, Banda sonora y Guion. El escrito de Rubin también fue premiado pese a que, apenas unos meses antes, la crítica no había tenido piedad con la película. Contaba Begoña Gómez en un extenso artículo de 'Vogue' que Richard Corliss, el crítico de 'Time' soltó en su crítica que aquella era "una mala película" que gustaría a mucha gente.
No se equivocó. Nada más llegar a las salas el 13 de julio, 'Ghost' superó a 'Regreso al Futuro III', 'Desafío Total' y 'Arma Letal 2', estrenadas pocas semanas antes. Y se mantuvo en el top 5 hasta llegado el mes de noviembre.
Por supuesto, hubo medios como 'Los Angeles Times', que se preguntaron qué tenía la película de especial para que muchos espectadores, especialmente mujeres, volviesen a pasar por taquilla y la viesen una y otra vez. Un fenómeno que en los 90 solo se repetiría con la omnipresente 'Titanic' de James Cameron.
Cartel promocional de 'Ghost'. (Paramount)
Otros artículos, aún hoy, teorizan sobre por qué para muchos la idea del otro mundo es la de Patrick Swayze translúcido, conviviendo con los que aún estamos en este mundo, en una estación de metro o en un apartamento de Manhattan.
O despidiéndose de esa Demi Moore que por fin podía verlo y despedirse de él para siempre, justo antes de que encendiesen las luces de la sala de cine y los espectadores (nos negamos a decir que solo son las mujeres las que lloran en una sala) se tapasen las lágrimas de la cara.
Han pasado muchas cosas y mucho mundo desde ese verano del 90 pero 'Ghost' todavía sigue siendo el último refugio del romántico, esa comedia de corte fantástico y comercial que alivia un poco nuestra (a menudo temerosa) idea de la muerte.
Al final del camino, hay un Más Allá y los buenos acaban ganando, aunque sea desde el otro barrio. Es mérito de Hollywood el hacérnoslo creer cada vez que vemos este icono cinematográfico, esta melodía desencadenada que ya tiene 35 añitos.
Pensemos en cualquier sábado o domingo por la tarde. Nos tiramos en el sofá, encendemos la televisión y ahí están: Demi Moore y Patrick Swayze haciendo manitas (y algo más) mientras ella hace un jarrón de barro e indudable forma fálica. Erotismo sofisticado de arte plástico.