Es noticia
Menú
De balneario a hotel de lujo por obra y gracia de Norman Foster: nos vamos a Zúrich
  1. Estilo
  2. Ocio
HOTELES DIVINOS

De balneario a hotel de lujo por obra y gracia de Norman Foster: nos vamos a Zúrich

The Dolder Grand, en lo alto de una colina que domina Zúrich, combina el encanto de un castillo histórico con un spa espectacular, arte contemporáneo digno de un museo y una ampliación firmada por el estudio Foster + Partners

Foto: The Dolder Grand es un fantástico hotel & spa que parece sacado de un cuento de hadas. (Cortesía)
The Dolder Grand es un fantástico hotel & spa que parece sacado de un cuento de hadas. (Cortesía)

En lo alto de una colina, con vistas al lago, a la ciudad y a los Alpes, se alza The Dolder Grand, un hotel que parece un castillo sacado de un cuento y que, sin embargo, guarda en su interior una sorprendente fusión de historia, arte y diseño contemporáneo. Este edificio inaugurado en 1899 como sanatorio de lujo ha sido reconvertido en uno de los alojamientos más espectaculares de Suiza gracias a una ambiciosa transformación firmada por Norman Foster, que en 2008 duplicó su tamaño y le dio una nueva vida sin borrar su alma.

Llegar hasta él es ya parte de la experiencia. A cinco minutos del centro de Zúrich, un tren cremallera asciende entre árboles hasta este remanso de paz. La silueta del hotel —con torreones, tejados puntiagudos y una fachada blanca imponente— recuerda a los grandes balnearios de la Belle Époque, pero en cuanto se cruza el umbral, el visitante se adentra en una oda a la modernidad y al confort.

placeholder
placeholder
placeholder The Dolder Grand. (Cortesía)
The Dolder Grand. (Cortesía)

El arquitecto británico añadió dos alas curvas de cristal y titanio, perfectamente integradas en la ladera, que multiplican la luminosidad de los espacios y permiten disfrutar de las vistas en todo momento. En su interior, el hotel alberga una colección de más de 100 obras de arte contemporáneo, con firmas como Salvador Dalí, Fernando Botero, Takashi Murakami o Andy Warhol. Algunas piezas sorprenden por su escala o ubicación: un botero colosal recibe al huésped nada más entrar.

placeholder
placeholder

Las habitaciones, amplias y silenciosas, combinan materiales nobles con tecnología de última generación. Muchas cuentan con terrazas privadas, bañeras con vistas panorámicas y chimeneas, ideales para los meses de invierno. La decoración es sobria pero elegante, pensada para relajarse y desconectar del mundo sin renunciar a un ápice de comodidad.

placeholder The Dolder Grand. (Cortesía)
The Dolder Grand. (Cortesía)

Pero si hay algo que convierte a The Dolder Grand en un destino en sí mismo es su spa de más de 4.000 metros cuadrados, excavado bajo tierra. Piscinas climatizadas con vistas al bosque, zona de aguas al estilo japonés, baños de vapor, saunas, zonas nudistas, duchas sensoriales y una carta de tratamientos firmada por grandes casas cosméticas convierten el lugar en un santuario del bienestar. Todo ello en una atmósfera de calma absoluta, con luz natural y piedra pulida.

placeholder
placeholder The Dolder Grand. (Cortesía)
The Dolder Grand. (Cortesía)

La experiencia se completa con una oferta gastronómica sobresaliente. Su restaurante de dos estrellas Michelin sirve platos de alta cocina internacional en un entorno íntimo. En otros espacios más informales se puede comer al aire libre o tomar una copa junto al piano, siempre con un servicio atento y discreto, como dicta la tradición del lujo suizo.

placeholder The Dolder Grand. (Cortesía)
The Dolder Grand. (Cortesía)

The Dolder Grand no es solo un hotel: es un universo en equilibrio entre el pasado y el futuro, donde cada detalle ha sido pensado para ofrecer una experiencia inolvidable. Un castillo con alma contemporánea que redefine lo que significa hospedarse con estilo.

En lo alto de una colina, con vistas al lago, a la ciudad y a los Alpes, se alza The Dolder Grand, un hotel que parece un castillo sacado de un cuento y que, sin embargo, guarda en su interior una sorprendente fusión de historia, arte y diseño contemporáneo. Este edificio inaugurado en 1899 como sanatorio de lujo ha sido reconvertido en uno de los alojamientos más espectaculares de Suiza gracias a una ambiciosa transformación firmada por Norman Foster, que en 2008 duplicó su tamaño y le dio una nueva vida sin borrar su alma.

Tendencias
El redactor recomienda