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De Marc Cerrone, padre de la música disco francesa, al FOMO en los festivales de hoy
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EL 'FESTIV4L'

De Marc Cerrone, padre de la música disco francesa, al FOMO en los festivales de hoy

Marc Cerrone revolucionó la música disco y hoy reina en festivales donde apenas nadie baila: todos graban. ¿Qué nos ha pasado? Entre el FOMO y el JOMO, quizá lo radical ahora sea, sencillamente, escuchar y sentir

Foto: A mediados de los años 70, cuando la música disco comenzaba a dominar las pistas, Cerrone ya iba un paso por delante. (Clement Choulot)
A mediados de los años 70, cuando la música disco comenzaba a dominar las pistas, Cerrone ya iba un paso por delante. (Clement Choulot)

Cuando Marc Cerrone (Vitry-sur-Seine, 1952) comenzó a subirse a los escenarios, a principios de los 70, la gente se dedicaba a bailar hasta el amanecer, a sentir la música y a, exclusivamente, disfrutar. Ningún dispositivo, fijo o móvil, ninguna pantalla, ningún filtro embellecedor mediaba en la ecuación. Hoy, medio siglo después, Cerrone —al igual que todos sus colegas— actúa ante públicos que no bailan: graban. ¿Qué hemos perdido en el camino? Antes de encontrar las respuestas, subamos a un avión.

Estamos en París para vivir el festiv4L, un encantador evento boutique organizado por Renault para celebrar el lanzamiento del 4 E-Tech Eléctrico, un precioso coche retro-futurista inspirado en el mítico Renault 4, el 4L o ‘cuatro latas’ de toda la vida. El champagne de la viuda Clicquot corre como el Sena y las delicias de bocado —saladas y dulces— abundan en plan Versalles. La convocatoria es multigeneracional, gente guapa con un ‘je ne sais quoi’ que gravita entre la sofisticación y el hippy chic.

Nuestro objetivo está claro: agradecer a Cerrone los millones de horas bailando su música en la intimidad de nuestra habitación de adolescente. Músico, cantante, creador, productor y DJ, Cerrone es, indiscutiblemente, uno de los productores más influyentes en Europa. Ha vendido más de treinta millones de discos en todo el mundo, incluyendo las más de ocho millones de copias de ‘Supernature’, su discazo de 1977 en el que fusiona por primera vez orquestaciones sinfónicas con sintetizadores y secuenciadores.

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placeholder Cerrone, a sus 73 estupendos años, sigue en plena forma. (Clement Choulot)
Cerrone, a sus 73 estupendos años, sigue en plena forma. (Clement Choulot)

Comienza el concierto de Cerrone —gran arranque con la perfecta ‘Je suis music’— y observamos algo que ya no es nuevo, pero no deja de sorprendernos: la gente no baila, la gente posa, pone caritas, busca al cámara que le hará brillar en la pantalla gigante, sonríe con amplificador, irradia felicidad… durante tres segundos. Hecha la foto, toca volver a las caras neutras hasta el próximo subidón de FOMO.

El ‘fear of missing out’ (FOMO), o miedo a perderse algo en el ámbito digital —léase, redes sociales—, lleva la experiencia real a un segundo plano frente a la necesidad de capturarla. La pandemia FOMO avanza y no es cuestión generacional, es una actitud transversal marcada a golpe de ansiedad. Por fortuna, frente al FOMO tenemos el JOMO: ‘joy of missing out’ o la alegría de pasar del maldito móvil y disfrutar de verdad.

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placeholder Festiv4L de Renault en Bois de Boulogne. (Clement Choulot + Juliette Lola)
Festiv4L de Renault en Bois de Boulogne. (Clement Choulot + Juliette Lola)

El JOMO reivindica el placer de desconectar, de no compartirlo todo, de no estar pendiente de los demás para, en cambio, entregarse por completo a lo que sucede aquí y ahora. Quizá el mayor acto de rebeldía en un festival hoy no sea subir el vídeo perfecto, sino guardar el móvil, cerrar los ojos… y dejarse llevar por la música.

Tiremos de JOMO porque aquí hemos venido a adorar al divino Cerrone, uno de los grandes arquitectos del sonido que situó a Francia en la escena electrónica global.

placeholder El festiv4L Renault y su 'je ne sais quoi'. (Cortesía)
El festiv4L Renault y su 'je ne sais quoi'. (Cortesía)

Nacido cerca de París, Cerrone comenzó como batería, pero su ambición le llevó rápidamente a crear sus propias composiciones. A mediados de los años 70, cuando la música disco comenzaba a dominar las pistas, él ya estaba un paso por delante. Su álbum ‘Love in C Minor’ (1976) no solo causó sensación por su atrevida portada, sino que fue un hito musical. Con una estructura extendida, sensual y progresiva, anticipaba es esquema de los futuros hits electrónicos.

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placeholder Rincones y momentos en el festiv4L Renault. (Juliette Lola)
Rincones y momentos en el festiv4L Renault. (Juliette Lola)

‘Supernature’, su disco más icónico, le consagró como maestro: una fantasía disco-futurista de ritmos hipnóticos, sintetizadores envolventes y narrativa cinematográfica. El tema ha sido remezclado, sampleado y reverenciado por generaciones posteriores de productores, desde Daft Punk hasta Justice, y forma parte también —indisociablemente— de ese perfecto plano secuencia que es ‘Clímax’ (2018), la perturbadora y magistral película de Gaspar Noé.

placeholder Renault celebra a lo grande el lanzamiento del 4 E-Tech Eléctrico. (Cortesía)
Renault celebra a lo grande el lanzamiento del 4 E-Tech Eléctrico. (Cortesía)

Cerrone es ese genio que se atrevió a fundir lo analógico con lo electrónico, lo instrumental con lo experimental, y convertir cada uno de sus conciertos en un espectáculo total. Fue de los primeros artistas en integrar grandes puestas en escena con luces, proyecciones y coreografías, anticipando lo que serían los actuales macrofestivales electrónicos.

Junto a Cerrone, el festiv4L reunió a otras grandes figuras de la escena francesa, como Clara Luciani, Kavinsky, The Blaze, Cassius y muchos más. Liberté, Égalité, Fraternité !!! Audacia, Talento, Cerrone !!!

Cuando Marc Cerrone (Vitry-sur-Seine, 1952) comenzó a subirse a los escenarios, a principios de los 70, la gente se dedicaba a bailar hasta el amanecer, a sentir la música y a, exclusivamente, disfrutar. Ningún dispositivo, fijo o móvil, ninguna pantalla, ningún filtro embellecedor mediaba en la ecuación. Hoy, medio siglo después, Cerrone —al igual que todos sus colegas— actúa ante públicos que no bailan: graban. ¿Qué hemos perdido en el camino? Antes de encontrar las respuestas, subamos a un avión.

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