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Descubriendo a la interiorista Eva Longoria, la primera mujer que se asocia con el prestigioso estudio Rockwell de Nueva York
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ALTA DECORACIÓN

Descubriendo a la interiorista Eva Longoria, la primera mujer que se asocia con el prestigioso estudio Rockwell de Nueva York

Nuestra protagonista dirige la vertiente europea de Rockwell Group desde Madrid. Hoy comparte con nosotros los hitos de su trayectoria, los motivos de su vuelta a España y los secretos de su último proyecto, un restaurante llamado Keli

Foto: La madrileña-asturiana Eva Longoria es la primera mujer en llegar a socia del prestigioso estudio neoyorquino de interiorismo Rockwell. (Cortesía)
La madrileña-asturiana Eva Longoria es la primera mujer en llegar a socia del prestigioso estudio neoyorquino de interiorismo Rockwell. (Cortesía)

Cuenta Eva Jacqueline Longoria (Texas, USA, 1975) —icónica Gabrielle Solís en ‘Mujeres desesperadas’— que desciende de Lorenzo Suárez de Longoria, asturiano que emigró al Virreinato de Nueva Españaactual México— en 1603. Diecisiete generaciones después, la actriz de Corpus Christi se plantó en Asturias con un buen equipo de cámaras, sonidistas y guionistas, buscó una casona con escudo y se autoproclamó descendiente directa de los Longoria de Belmonte de Miranda. Nada que objetar.

Quien sí puede demostrar, con toda la facilidad del mundo, que proviene de los Longoria de Asturias de toda la vida —solo 71 personas cuentan con este primer apellido hoy en España y la mayoría vive en el Principado— es nuestra protagonista, que, para más inri, y mucho antes de que la serie ‘Mujeres desesperadas’ se convirtiese en un fenómeno planetario, también se llama Eva.

Aunque nuestra Eva Longoria nació en Madrid, en 1974, toda su familia es asturiana. Cuenta que su padre, arquitecto, insistió en que estudiara en Nueva York porque consideraba que en España “no había una carrera de interiorismo con nivel”. Así, acabó matriculándose en la prestigiosa Parsons School of Design de NYC, tras tres años en la Escuela de Artes Decorativas de Madrid —solo le convalidaron un curso—. Allí, en pleno Manhattan, unas prácticas la llevaron hasta el 14 de Union Square, hasta la puerta del estudio de un creador sin límites llamado David Rockwell. Nada volvió a ser como antes.

placeholder Eva Longoria no es, en absoluto, una mujer desesperada.
Eva Longoria no es, en absoluto, una mujer desesperada.

PREGUNTA. Cuando la otra Eva Longoria, la actriz, entró en escena, ¿qué pensaste?

RESPUESTA. Me llamó mi padre horrorizado y me dijo: “¡Dios mío, Eva, en todos lados me preguntan si soy su padre!”. A mí me pasan cosas de todo tipo. Cuando reservo en un restaurante, llego y me miran como diciendo: “¿Y dónde está la auténtica?”. Lo bueno es que así nadie se olvida nunca de mi nombre; lo malo es que todo el mundo tiene que atravesar un pequeño periodo de decepción. También te digo que me gustaría conocerla porque se ve que es una persona luchadora y extrovertida. Tengo una prima que se llama Beba Longoria; imagínate, las tres: Beba, Eva y Eva.

P. ¿Asturias, patria querida?

R. ¡Siempre! Yo nazco en Madrid, pero por mi sangre corre Asturias.

P. ¿Qué te llevó hasta Nueva York?

R. Mi padre es arquitecto y mi madre decoradora; él hubiese preferido que siguiese sus pasos, pero pudieron más los genes de mi madre. Mi padre estudió y trabajó en Estados Unidos y se empeñó en que me matriculase en la Parsons School of Design. Visité el campus y me enamoré.

“Hablo con David Rockwell dos veces por semana y comparto con él todos los proyectos. Su energía y su curiosidad permanente marcan el ADN del estudio y el mío también”

P. ¿Qué encontraste allí?

R. En Nueva York mi vida cambió para siempre. Estudié cuatro años. En segundo empecé unas prácticas en Rockwell Group. Fui a ver a un amigo de mi padre y él me recomendó llamar a la puerta de David Rockwell; me convenció porque me dijo que era un señor muy divertido y entusiasta.

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Para mí, David es un referente constante. Entré con unas prácticas y me quedé. Él tiene una manera muy particular de entender el diseño, muy vinculada al teatro y a las artes escénicas, y eso se nota en todos los proyectos del estudio. Fundó la firma en 1984 y desde entonces combina arquitectura, interiorismo, escenografía y diseño de experiencias aplicadas a hoteles, restaurantes, espacios culturales y teatro.

Este 2026, en agosto, David cumple 70 años y sigue estupendo, muy implicado en todo; hablo con él dos veces por semana y le comparto todos los proyectos. Su energía y su curiosidad permanente marcan el ADN de Rockwell Group y el mío también.

P. ¿Por qué volviste a España?

R. Simplemente, acabó la etapa americana y tocó volver. Trabajé un poco con mi madre e hice algo en Casa Decor para tantear el terreno. Lo que hacíamos en Rockwell no tenía nada que ver con lo de aquí. Aquí hay gente que levanta casas fenomenales, pero no tienen ni la teatralidad ni la narrativa experiencial que David aplica a todos sus proyectos.

Me enamoré de un español, me casé y abrimos Marañón-Longoria, un estudio de arquitectura e interiorismo. Mi hoy exmarido, con el que me llevo fenomenal, es Gregorio Marañón, nieto del gran médico y humanista.

“Soy la primera mujer socia de Rockwell Group y la única fuera de Estados Unidos”

P. ¿Y cómo es que volviste a Rockwell?

R. Mi padre se enteró de que un director de Nueva York quería traer Rockwell a Madrid. Empecé a colaborar con ellos como freelance. Cuando ese director se fue, yo me quedé. Dejé Marañón-Longoria y volví a centrarme en lo que de verdad me apasionaba. Soy la primera mujer socia de Rockwell Group y la única fuera de Estados Unidos.

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P. ¿Qué tipo de proyectos llevas desde Madrid?

R. Ahora mismo estamos trabajando en proyectos internacionales en Italia, Grecia, Portugal o Arabia Saudí. Nuestro primer gran hotel en España fue el Hotel Inglés, en el barrio de Las Letras de Madrid, y el hotel JW Marriott de la plaza Canalejas. También hemos hecho el Seda Club, en Granada, y varios proyectos para Nobu. Ahora estoy muy volcada con SLS Madrid, un proyecto de residencias de lujo —muy cañeras y divertidas— con servicios hoteleros en un edificio precioso de la calle Infantas.

P. Hablemos del restaurante Keli, que ocupa la esquina donde estuvo el mítico Embassy, en la confluencia de la calle Ayala y el Paseo de la Castellana.

R. Conocí al propietario de Keli tras diseñar para él la discoteca Victoria. Un día me dice: “He comprado Embassy”. El local había sido intervenido previamente por Joël Robuchon y Lázaro Rosa-Violán, pero el nuevo proyecto tenía que diferenciarse absolutamente. La idea era dar forma a una casa, a una ‘keli’. Cada espacio debía corresponder a una estancia.

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placeholder El proyecto de interiorismo de Keli corre a cargo de Eva Longoria y Rockwell Group.
El proyecto de interiorismo de Keli corre a cargo de Eva Longoria y Rockwell Group.

El sótano es la sala de juegos y la sala de música, todo un ‘speakeasy’. La planta calle corresponde a la biblioteca y a la cocina. La primera planta es el salón y el comedor. Todo está diseñado por nosotros: las lámparas que parecen campanas extractoras, la isla de la cocina… no hay nada de catálogo. Empleamos colores primarios para reforzar la transición entre ambientes.

“David Rockwell me enseñó que si no te enamoras de tus proyectos y de la vida, no puedes inspirar a nadie”

P. ¿Qué artistas han colaborado en Keli?

R. En Keli hemos reunido mucha obra original, ediciones limitadas y piezas desarrolladas específicamente para el espacio. Entre los trabajos por encargo están los de Miguel Caravaca, que hizo una pieza acrílica sobre lienzo para el restaurante, y Javier de Juan, que realizó una versión de ‘Pisando fuerte’ para nosotros y también dos retratos: ‘Venus’ y ‘Neptuno’.

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placeholder Restaurante Keli. Paseo de la Castellana, 12. Madrid.
Restaurante Keli. Paseo de la Castellana, 12. Madrid.

También incorporamos murales de Luis Úrculo y obra gráfica y ediciones limitadas de artistas como Maggie Cowles, Coco Dávez, Javier Mariscal, Javier Zabala, David Yerga, Jacobo Pérez-Enciso, Søren Behncke, Manuel Marsol, Brecht Evens, Mikel Casal, Inma Serrano, Maru Godas y Violeta Lópiz.

A todo esto se suman fotografías de Jordi Socías —como, por ejemplo, un retrato de Antonio Banderas de 1986— y de galerías como Yellow Korner y Sonic Editions. Además, contamos con muchos objetos y piezas de artesanía española especialmente seleccionados para el restaurante.

P. ¿Qué queda de aquella Eva que se fue a Nueva York con una maleta y el empuje de su padre?

R. Pues queda todo, porque al final este trabajo va de eso, de preservar y alimentar la ilusión. David Rockwell me enseñó que si no te enamoras de tus proyectos y de la vida, no puedes inspirar a nadie. Vivo en Madrid, no paro de trabajar y de viajar, pero eso no me está impidiendo criar a mis hijos. Confieso que me siento más plena y feliz que nunca en toda mi vida.

placeholder David Rockwell, genio y figura.
David Rockwell, genio y figura.

EL SOCIO DE EVA EN 1 MINUTO 
 

Fundado en 1984, Rockwell Group es un referente mundial por fusionar arquitectura con narrativa teatral. David Rockwell ha diseñado hitos de la hospitalidad como los hoteles W y la cadena Nobu, con la que colabora desde hace más de 30 años.
 

En Nueva York, su estudio ha transformado la ciudad con proyectos como The Shed, la Terminal 5 del JFK y el Moynihan Train Hall. Además de ganar un Tony por la escenografía de 'She Loves Me', Rockwell ha diseñado tres veces la gala de los Oscar.

Su enfoque interdisciplinario crea espacios sociales únicos que priorizan la interacción y el espectáculo.

Cuenta Eva Jacqueline Longoria (Texas, USA, 1975) —icónica Gabrielle Solís en ‘Mujeres desesperadas’— que desciende de Lorenzo Suárez de Longoria, asturiano que emigró al Virreinato de Nueva Españaactual México— en 1603. Diecisiete generaciones después, la actriz de Corpus Christi se plantó en Asturias con un buen equipo de cámaras, sonidistas y guionistas, buscó una casona con escudo y se autoproclamó descendiente directa de los Longoria de Belmonte de Miranda. Nada que objetar.

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