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historia de los matrimonios presidenciales

Tranquilo, Rajoy, hay vida más allá de la Moncloa: así les fue a los González, Aznar...

Esta puede ser la vida que les espera al matrimonio una vez abandonen el palacio presidencial tras la moción de censura que le ha costado el cargo a Mariano

Foto: Felipe González y Carmen Romero en una imagen de archivo.(Gtres)
Felipe González y Carmen Romero en una imagen de archivo.(Gtres)

La Moncloa se prepara para recibir nuevos huéspedes. Mariano Rajoy, el que desde 2011 y hasta este mismo viernes ha sido presidente del Gobierno, no solo abandona su cargo. También deja esa Moncloa que, a lo largo de su historia, vio construirse la piscina de Suárez, adoptó en su fisonomía los bonsáis de González o vio colgadas en algunas de sus paredes las pinturas abstractas de Zapatero.

Con Rajoy se van siete años de la historia de España llenos de crisis económica, decadencia del bipartidismo, presupuestos generales rodeados de polémica y esa corrupción política que le ha acabado pasando factura. Él y su mujer, Viri, tendrán que rehacer su vida lejos del famoso palacio presidencial. Si al matrimonio le da por recorrer la biografía de los otros matrimonios que ocuparon sus estancias sabrán que hay vida más allá de la Moncloa. Larga vida, pues, al ya expresidente del Gobierno y a la ex primera dama.

¿Qué fue de los presidentes de la democracia española y sus esposas? Una de las constantes fue la obtención de títulos nobiliarios. El rey Juan Carlos ofreció o creó títulos nobiliarios para los hombres que habían liderado el Ejecutivo español. Adolfo Suárez fue el primero. Cuando dejó el Gobierno, el emérito creó un título específicamente para él: duque de Suárez. La mayor parte del tiempo posgubernamental del duque transcurrió entre Mallorca, su paraíso particular, y los problemas de salud que asolaron a su mujer, Amparo, y a su hija Marian. Ambas fallecieron en 2001 y 2004 respectivamente a causa del cáncer. La enfermedad del propio Suárez, el alzhéimer, acabó alejándole de la vida social y política para siempre, dejando un recuerdo que se ha acabado convirtiendo en leyenda.

Adolfo Suárez y Amparo Illana en una imagen de archivo. (Gtres)
Adolfo Suárez y Amparo Illana en una imagen de archivo. (Gtres)

Otro que recibió título fue Leopoldo Calvo-Sotelo, que se convirtió en marqués de la Ría de Ribadeo en 2002, cuando su paso por el Gobierno quedaba ya lejano. Su hijo heredaría ese mismo título en 2010, dos años después de que él falleciese. La (larga) vida del que fuese segundo presidente de la democracia fuera de la Moncloa siempre fue en compañía de su mujer, Pilar Ibáñez, cuya mayor anécdota como primera dama fue encontrar cucarachas en el sótano del palacio presidencial. Cuentan que los que pasaron por la Moncloa en aquellos años todavía recuerdan los alaridos. Acompañado de su numerosa prole (8 hijos), Calvo-Sotelo y su mujer se trasladaron a vivir a una casa en Aravaca (Pozuelo de Alarcón). Allí fue donde el político sufrió una caída que le acabaría provocando problemas de salud que terminarían con él en 2008.

Calvo-Sotelo y Adolfo Suárez en una imagen de archivo. (Gtres)
Calvo-Sotelo y Adolfo Suárez en una imagen de archivo. (Gtres)

No todas las familias que pasaron por la Moncloa acabaron con un título nobiliario pospresidencia. El que dicen que hizo mejores migas con don Juan Carlos, Felipe González, acabó rechazando un título que le ofreció el padre de Felipe VI. Su carrera posterior no ha podido ser mejor: embajador extraordinario para la celebración del bicentenario de la Independencia de América, parte del Consejo de Administración de Gas Natural Fenosa de 2010 a 2015 o presidente del Consejo de Participación del Parque de Doñana.

Felipe González y Carmen Romero en una de sus últimas imágenes juntos. (Gtres)
Felipe González y Carmen Romero en una de sus últimas imágenes juntos. (Gtres)

Los logros empresariales de González después de su paso por la Moncloa han sido tan notables que muchos incluso le han acusado de hacer caja gracias a su cargo. Sentimentalmente, él es el único de los presidentes de la democracia que se ha divorciado. En noviembre de 2008, muchos se quedaron asombrados cuando el socialista anunció que Carmen Romero y él iban a seguir caminos diferentes. Lágrimas y tristezas, penas y alegrías han acompañado al matrimonio González. Romero fue una de esas mujeres que nunca quiso llevar una carrera a la sombra de su marido y sus bonsáis. La sevillana llevó una carrera política impecable que incluyó una candidatura como eurodiputada; la misma que tuvo que abandonar en 2014 por problemas de salud. Él, por su parte, rehízo su vida al lado de Mar García Vaquero, a la que conoció gracias al difunto constructor de La Finca, Luis García Cereceda.

Financieramente, al socialista no le ha ido nada mal. Tal y como publicó 'El Confidencial' en su día, Gonzalez facturaba, hasta 2016, 5 millones en lobby y alquileres a través de la consultora que comparte con sus tres hijos, Ialcon Consultoría. El presidente del Gobierno más longevo de la democracia sigue siendo el propietario de la mayoría de la empresa con un 78,2% de las acciones. Nada más y nada menos.

Y, desde luego, si hay alguien que prosperó tras la presidencia del Gobierno, ese fue José María Aznar. También su mujer, Ana Botella, que fue alcaldesa de Madrid desde 2011 a 2015. Más allá de su famoso 'cup of café con leche in the Plaza Mayor', la ex primera dama vio progresar a su familia, en parte, gracias a los ilustres empleos de su marido, que incluso tuvo tiempo de escribir un libro. A saber, Aznar ha sido miembro del Consejo de Administración de News Corporation (2006), presidente de la división para América Latina de J.E. Robert, empresa dedicada a grandes operaciones inmobiliarias en Europa y Estados Unidos (2007), o asesor personal de John Scott, el presidente de KPMG (2013).

Aznar y Botella en sus tiempos de la Moncloa. (Gtres)
Aznar y Botella en sus tiempos de la Moncloa. (Gtres)

En cuanto a propiedades, al matrimonio Aznar tampoco le ha ido nada mal. En la Semana Santa de 2014, por ejemplo, estrenaron una nueva villa de descanso en la urbanización marbellí de Guadalmina Baja. El precio del casoplón: algo más de un millón y medio de euros pagados sin hipoteca de por medio. Los habitantes del vecindario todavía se asombran cuando el expresidente sale a practicar footing como uno más.

Los que quisieron borrarse del mapa tras sus años de Moncloa fueron José Luis Rodríguez Zapatero y Sonsoles Espinosa. El controvertido ZP tampoco tiene título de noble y ha rechazado todas y cada una de las ofertas que le instaban a intervenir en debates políticos. Presidente de la Fundación Progreso Global desde 2011, Zapatero y Sonsoles han tratado de obviar los chascarrillos mediáticos en torno a la indumentaria gótica de sus hijas y otras menudencias publicadas en la prensa. También evitaron pronunciarse cuando la prensa publicó que él y su mujer habían invertido medio millón de euros en una parcela de 1.350 metros en Lanzarote. Para entonces ya habían vendido su hogar de Eras de la Nueva (León). No cabe duda de que el matrimonio Zapatero ha hecho, literalmente, borrón y cuenta nueva. Ni debates ni cargos públicos como sí ocurrió con Aznar o González.

Zapatero y Sonsoles en una imagen de archivo. (Gtres)
Zapatero y Sonsoles en una imagen de archivo. (Gtres)

Todavía no sabemos si el futuro de los Rajoy será opaco o dorado, pero está claro que, como han mostrado los presidentes y sus esposas, los caminos tras la Moncloa son inescrutables. Quizá Rajoy y Viri deberían hacer caso a aquel mantra de Pitágoras: “Abandona los grandes caminos, sigue los senderos”. Los viejos habitantes de la Moncloa saben bien si elegir entre una cosa o la otra...

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