Logo El Confidencial
el 11 de septiembre de 1993

La Diada (de hace 25 años) en la que Chábeli y Ricardo Bofill celebraron su bodorrio

Fue bautizada como 'la boda del año' y a ella acudieron gran parte de las personalidades de nuestro país, como Pitita Ridruejo o Terenci Moix

Foto: Chábeli Iglesias en una imagen de archivo. (Cordon)
Chábeli Iglesias en una imagen de archivo. (Cordon)

Imagine que usted es el cantante español más famoso del mundo. Añada a esa fantasía un caché desorbitado cada vez que se coloca ante el micrófono. Súmele a ello un par de peticiones: su hija se va a casar y no solo quiere que acompañe sus nupcias entonando una canción. También le suplica que pose junto a su exmujer en una fotografía familiar que va a ser la portada de una revista. Para que todos estos condicionantes se cumpliesen tendría usted que ser el mismísimo Julio Iglesias y tendríamos que vivir en un lejano 11 de septiembre de 1993.

[LEER MÁS: Guía práctica para saber quién es quién en la larga lista de hijos de Julio Iglesias]

Ese fue el día en el que Ricardo (o Ricardito, según lo llaman los entendidos en el tema) Bofill y Chábeli, la hija del cantante, contrajeron matrimonio en el Taller de Arquitectura de Ricardo Bofill padre, situado en la localidad barcelonesa de Sant Just Desvern. Al enlace acudieron (y se retrataron, claro está) desde una Isabel Preysler más verde (por el color de su vestido) que nunca a muchos de los amigos más íntimos de la pareja.

Portada de '¡Hola!' con todos los detalles de la boda.
Portada de '¡Hola!' con todos los detalles de la boda.

Y ojo a los nombres de esos amigos que acompañaban a los novios porque no eran ni serie B ni serie Z. Personajes como Pitita Ridruejo, Terenci Moix, Carmen Martínez-Bordiú o Pere Portabella se contaban entre los asistentes. Y, por supuesto, acólitos de la pareja: de la madre, Isabel Preysler, a los padrastros, Boyer o Griñón. Muchos de esos asistentes venían, como si se tratase de una canción de Helena Bianco (sí, la del puente hacia Mallorca) de Miami. Bien sabido es que el artista es toda una leyenda en el estado de Florida y la comunidad latina que vive allí se ha enamorado y ha crecido al abrigo de su voz aterciopelada. Como extras de las nupcias y para completar el reparto, allí se agolpaban más de 5.000 curiosos que acompañaban a los 150 invitados, que iban entrando con cuentagotas en el taller.

Ricardo Bofill hijo (izda.) junto a su padre en una imagen reciente. (Cordon)
Ricardo Bofill hijo (izda.) junto a su padre en una imagen reciente. (Cordon)

Se llegó a hablar, incluso, de la presencia de Michael Douglas en las engalanadas mesas, pero el actor de 'Instinto básico' debió quedarse en su casa. La anécdota más controvertida del bodorrio fue que el alcalde de la población, Ramón López, declinó oficiar el enlace porque no eran ni el día ni el lugar acostumbrados para ello. Nada le importó que la que iba a dar el 'sí, quiero' fuese la mismísima hija de Julio Iglesias. “Ya les dije que no podía hacerse porque no es un lugar sagrado”, dijo por entonces. Al final, el encargado de la tarea fue el juez de paz de Sant Just, Ramón López.

Chabeli Iglesias en una imagen de archivo. (Cordon)
Chabeli Iglesias en una imagen de archivo. (Cordon)

El menú nupcial fue de lo más variado: un guisado de pescado de roca mezclado con rape y después, un postre de frambuesa y fruta de la pasión, tras el cual se sirvió el pastel, mousse de coco y biscuit con almendras. Vestida de blanco, Chábeli esquivó, sin embargo, los clichés habituales de la típica novia. Su traje no incluía ni tirantes ni cola. Eso sí, su pelo estaba firmemente recogido por una corona de flores.

La trastienda de aquella boda es mucho menos gratificante de lo que pueden indicar estas líneas. Sobre todo, porque buena parte del plantel sospechaba que el novio y la novia no llegarían juntos a la jubilación. Papá Julio ya se lo había advertido a su hija. “Chábeli, tengo el avión a diez minutos de aquí; nos vamos todos y les dejamos con la boda”, le susurró por si la cosa se ponía fea. Pero Chábeli se quedó, se casó y, ¡bingo!, su matrimonio acabó siendo un estrepitoso fracaso. Pasarían años hasta que ella misma admitiese que Ricardo Bofill tenía “muchos vicios” y el nombre de este, un habitual de los espacios del corazón, pasase a significar más bien poco. De hecho, no deben ser muchos los jovenzuelos que conocen al hijo del famoso arquitecto.

Por cierto, dicen que toda la boda corrió a cargo de Julio Iglesias. Y eso sí que no está a la altura de todas las fantasías… ni de todos los bolsillos.

Famosos

El redactor recomienda

Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
0 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios