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El litigio ha durado 5 años

Pilar González de Gregorio, sobre su nueva hermana: “No me remueve, es un trámite”

Tras la resolución que admite que Rosario es hija legítima del duque de Medina Sidonia, hablamos con su heredera universal

Foto:  Pilar González de Gregorio. (Cordon Press)
Pilar González de Gregorio. (Cordon Press)

Pilar González de Gregorio y Álvarez de Toledo será siempre la heredera universal del anterior duque de Medina Sidonia, fallecido hace una década. Pero, a sus 61 años, ya no es su única hija. Un juez ha reconocido que Rosario Bermudo Muñoz, una ama de casa de Torrejón de Ardoz, también es hija de Leoncio González de Gregorio Martí y, como Pilar, llevará su primer apellido. ¿Le remueve algo como hermana? “Ahora ya no. Esto es un trámite para mí. Lo siento, pero no me remueve nada”, dice Pilar sobre un proceso iniciado hace cinco años y que, para ella, ha resultado más doloroso de lo imprescindible: “A mí lo que me removió es que llegáramos a la exhumación de mi padre en su momento”, añade. Y anuncia que ella sí va a recurrir la sentencia. De lo que harán sus otros hermanos, prefiere no hablar.

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Rosario González de Gregorio Muñoz, que así se llamará a partir de ahora esta ama de casa de 67 años, fue concebida en una finca noble de Badajoz, donde su madre trabajaba en verano como sirvienta. Un relato respaldado por los análisis de ADN, pero que Pilar matiza: “Mi padre era menor de edad y la madre de ella bastante mayor”, dice cargando la suerte de la responsabilidad.

 Pilar González de Gregorio. (Foto: Enrique Villarino)
Pilar González de Gregorio. (Foto: Enrique Villarino)

El cuarto hermano

El 3 de febrero de 1951, cuando Rosario nació, su padre, aristócrata, no había cumplido aún la mayoría de edad legal entonces (21 años) y faltaban más de cinco para que se casara con Luisa Isabel Álvarez de Toledo y Maura, duquesa de Medina Sidonia, la conocida como duquesa roja por su fama antifranquista, con la que tuvo tres hijos: Leoncio, Pilar y Gabriel. Luego, Javier, nacido de una relación extramatrimonial del duque, fue reconocido como el cuarto hijo de Leoncio González de Gregorio Martí en 1995.

“A ese hermano yo le ayudé”, recuerda Pilar, marcando distancias con este otro proceso. “Ese hermano era joven y lo arregló directamente con mi padre”. Pilar señala, en cambio, que Rosario, a pesar de que contactó en al menos dos ocasiones con el abogado de su padre en vida, nunca reclamó antes de que él muriera, en 2008.

“Su padre no quiso saber nada más de ella”, alegó en su defensa Fernando Osuna, el abogado que ha batallado durante estos cinco años en su nombre, como ha hecho en otros 500 casos, muchas de ellos también ligados a grandes famosos: el último, el del futbolista Eto'o, pero antes, desde Julio Iglesias hasta el Cordobés. Osuna solo recuerda un caso en el que al reconocimiento legal de la filiación siguiera la reconciliación entre los hermanos.

No parece que este caso vaya a ser el segundo. Aunque a diferencia de Pilar y Javier, que se niegan a firmar un acuerdo de reparto de la herencia con su nueva hermana, los otros dos hermanos, el actual duque de Medina Sidonia, Leoncio González de Gregorio y Álvarez de Toledo, y el pequeño de los Medina Sidonia, Gabriel, es probable que firmen pronto ese acuerdo, según fuentes conocedoras del caso.

Durante el proceso, sin embargo, los cuatro se opusieron a las pretensiones de Rosario y hubo quien llegó incluso a comparar su caso con una demanda de paternidad contra el rey emérito Juan Carlos I que el Tribunal Supremo inadmitió en 2015. Los cuatro han sido condenados a pagar las costas.

Pilar Medina Sidonia. (Foto: Enrique Villarino)
Pilar Medina Sidonia. (Foto: Enrique Villarino)

La mayor de los González de Gregorio, Rosario se crió con sus abuelos en un pueblo, donde “era público y notorio quién era su padre” y donde la llamaban “la condesita”, según relató en su demanda. Sin embargo, hasta que no murió su madre, después de que lo hubiera hecho también su padre Leoncio, y aunque contactó dos veces con su abogado, nunca reclamó legalmente. Pilar eso no lo perdona: “Desenterrar a mi padre fue muy triste y muy desagradable para mí. Ella no conoció a mi padre y no le importó. Pero a mí sí”, dice.

Pregunta: Antes de los resultados del ADN, ¿usted sabía que era su hermana?

Respuesta: No, yo no lo sabía. Parece que lo sabía mi hermano Gabriel.

P: ¿Y como hermana le remueve algo?

R: Nada. Me hubiera removido si hubiera hecho las cosas como es debido y en su momento. Ahora ya no, esto para mí es un trámite. Lo siento, pero no me remueve nada. A mí lo que me removió es que llegáramos a la exhumación en su momento. Me pareció fatal y muy innecesario. Lo habría entendido, a lo mejor, de una persona que se hubiera enterado entonces. Pero no de una persona que ha estado esperando tanto tiempo.

P: ¿Si usted se hubiera enterado de esto hace 40 años, habría sido distinta su reacción?

R: Hombre, me habría parecido lógico. Pero lo que no entiendo también es como ella, teniendo contacto con mi padre, con su abogado, antes de morirse mi padre, no le demanda a él.

P: ¿Usted no ha tenido ningún tipo de relación con ella?

R: No, bueno, es que las relaciones son voluntarias.

P: Uno de sus hermanos, Javier, ya pasó también por este proceso. ¿Con él mantiene relación?

R: Sí. Siempre la mantuve. Vamos, desde que él decidió dar ese paso. Él era una persona de veintitantos años. No esperó a que mi padre se muriera ni nada. Y de hecho, al final mi padre le reconoció voluntariamente.

P: O sea, que incluso para la aristocracia no solo son importantes los genes.

R: Hombre, claro. Hay casos en los que los genes no se pueden investigar: como es el caso de los donantes. No siempre importan los genes. Depende de los casos legales. Además, también parto de una base: debe existir la igualdad entre hombres y mujeres. Si una mujer puede elegir si quiere tener un hijo o no, según sus creencias y según su voluntad, ¿por qué un hombre no?

P: ¿Pero ahí la biología no impone la desigualdad en la decisión?

R: No es solo cuestión biológica. Todo se puede regular por ley.

Pilar Medina Sidonia. (Foto: Enrique Villarino)
Pilar Medina Sidonia. (Foto: Enrique Villarino)

La división entre los hermanos

Pilar -que se llama así en honor a su madrina de bautizo, la infanta doña Pilar de Borbón-, dedicó muchos años a pelear por la recuperación del ducado de Fernandina, cosa que logró en 1993. Pero tras una demanda de su hermano mayor, el conde de Niebla, le fue de nuevo revocado en 2012.

La división entre los hijos de la duquesa roja viene de lejos. Y tras el divorcio de los duques en 2005, tras 50 años de matrimonio, sus hijos pelearon por separado para recuperar parte de la herencia que su madre legó a la Junta de Andalucía. El duque, que se casó en segunda nupcias con su ama de llaves y murió en 2008, nombró a Pilar heredera universal.

Ahora, la mayor de sus hijas, medio hermana de Pilar, reclama su parte. Primero lo había intentado, sin éxito, con la herencia de la duquesa roja, exmujer de su padre. “Mis padres se casaron con separación de bienes”, señala Pilar apuntando a un exceso de ambición de Rosario. Esta vez, la justicia le ha dado la razón a Rosario, pero será también un juez quien fije la cantidad. Pilar acepta el veredicto biológico, pero llevará la batalla legal hasta el final.

Fernando Osuna, el abogado de Rosario, recuerda el único caso en que los hermanos se reconciliaron después de que un juez dictara sentencia. “Era un empresario de Cáceres, que tenía un cierto patrimonio, y que ya casado tuvo un hijo con una señora soltera. No lo reconoció, la madre soltera lo pasó muy mal. Después de muchos años, el juez nos dio la razón y se reconciliaron al terminar el juicio. Fueron a comer para celebrarlo”. Fue bonito y es raro.

Famosos
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