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TRIBUNALES

Ana Botella recibe en su palacete de Guadalmina el mejor 'regalo' de cumpleaños

La exalcaldesa está en Marbella desde hace unos días junto a su marido y dos de sus nietos. Allí el matrimonio se relaja y se les puede ver haciendo deporte, de compras o paseando a sus perros

Foto: Ana Botella, en una imagen de archivo. (Getty)
Ana Botella, en una imagen de archivo. (Getty)

Ana Botella ha recibido el mejor regalo de cumpleaños (cumple 66 el próximo día 23) en su palacete de 2.141 metros cuadrados de Guadalmina, en la más estricta intimidad. El obsequio ha sido la revocación por parte del Tribunal de Cuentas de una condena anterior por vender pisos públicos a 'fondos buitre'. La Sala de Enjuiciamiento del Tribunal de Cuentas acordó el miércoles absolver a la exalcaldesa y a siete miembros de su equipo por la venta de más de 5.000 viviendas de protección pública a un fondo privado.

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Este ha sido el mejor obsequio que podía desear la mujer de José María Aznar para tener un verano tranquilo. La familia Aznar Botella, según ha podido confirmar Vanitatis, lleva desde el sábado en su mansión de Guadalmina en Marbella. El día que se comunicó el fallo, la familia estuvo tranquila en la casa celebrando la noticia en la intimidad. A última hora de la tarde se asomó algún coche de amigos a la urbanización, que tras el consensuado chequeo de la Policía Nacional que hace guardia en su puerta, entró a felicitar a la exalcaldesa de Madrid.

La familia del expresidente del Gobierno está de muy buen humor, según explican a este medio. Desde que llegaron han hecho pocas salidas. Se ha visto a Botella y Aznar junto a sus dos nietos, subidos en un buggy que les lleva hasta la playa del club Guadalmina. A pesar de buscar unos días de relax, lo dos nietos que les acompañan, hijos de Ana Aznar y Alejandro Agag, les dan a los abuelos sus quehaceres.

Ana Botella y José María Aznar, en la boda de Flavio Briatore. (Getty)
Ana Botella y José María Aznar, en la boda de Flavio Briatore. (Getty)

Estos días se veía al matrimonio muy relajado al borde del mar: Aznar con bañador clásico jugando con los niños y Ana Botella con su habitual sari blanco, Vuitton al hombro y sombrero panamá para protegerse la cabeza. Para pasar desapercibidos, la pareja puso las toallas en la playa de piedras y disfrutó del mar.

Una garita

El expresidente se encuentra en buena forma física a sus 66 años. Brazos tonificados, espalda musculada y piernas que marcan gemelo. Por la mañana se levanta muy temprano, pasea a su perrito, que está ya muy mayor y va lento. Y luego lleva a cabo su rutina de ejercicios diarios, que realiza por la urbanización marbellí, seguido de cerca por la Policía Nacional.

Hace unos meses, estos agentes que se ocupan de la seguridad de Aznar y Botella solicitaron la habilitación de una garita de seguridad dotada de condiciones dignas. Según ha sabido Vanitatis, la residencia de los Aznar en Marbella es el emplazamiento donde más guardias se hacen, ya que el expresidente es la personalidad con seguridad asignada que más recala en la ciudad. Por ello, han pedido una garita similar a la que tienen los agentes que custodian el chalé de Galapagar donde residen Pablo Iglesias e Irene Montero. Los policías que custodian al exmandatario se han quejado de que tienen que andar buscando rincones escondidos para “miccionar”. Su tarea es vigilar el perímetro o acompañar al expresidente cuando sale a hacer deporte o cuando acude a algún compromiso, como la tradicional Gala Contra el Cáncer del año pasado.

José María Aznar y Ana Botella, en la playa de Marbella. (Cordon Press)
José María Aznar y Ana Botella, en la playa de Marbella. (Cordon Press)

En el palacete, la seguridad está asegurada. La casa, en la urbanización Guadalmina Baja de Marbella, se ha convertido en el refugio dorado de la pareja. Sus muros la convierten en un auténtico búnker a escasos metros del mar, donde el mismo Aznar mandó construir este conglomerado de cemento para que les alejara de los curiosos. Así, los paparazzi que estos días andan por allí no han podido captar ninguna instantánea. Según la referencia catastral del inmueble, la parcela consta de más de 2.100 metros, de los que 448 responden a superficie construida. En concreto, la vivienda ocupa 365 metros cuadrados, las zonas deportivas 60 y el porche los 23 restantes.

La mansión

La casa, construida en el año 1994, fue totalmente reformada por los Aznar. Todo bajo la supervisión de Ana Botella, a la que le encanta la decoración y le dio un estilo desenfadado. La vivienda está diseñada al estilo de las construcciones de los noventa: salón con chimenea mural, cuatro dormitorios -el principal, con baño y vestidor-, un despacho, un porche y un dormitorio de servicio al que se accede desde la cocina. Un lugar espacioso para alojar a toda la familia.

Ana Botella espera que pronto lleguen sus hijos con el resto de sus nietos. Atrás quedaron los veranos de un recién estrenado presidente del Gobierno, cuando arrendaba apartamentos en el municipio castellonense de Oropesa del Mar, o cuando su amigo José Soriano, el entonces presidente de Porcelanosa, le cedía su villa en aquellos lares. Ahora que el clan Aznar ya tiene su propia mansión en Guadalmina, todo es diferente.

El matrimonio, posando en la Gala Contra el Cáncer de Marbella. (Cordon Press)
El matrimonio, posando en la Gala Contra el Cáncer de Marbella. (Cordon Press)

Marbella es ya para los Aznar su verdadero retiro dorado. El exmandatario lleva años codeándose con la jet marbellí. Eligió como lugar de desconexión desde un comienzo la urbanización Guadalmina, toda una reliquia de la familia Goizueta, que sigue siendo uno de los escasos exponentes de la dorada Marbella, prácticamente ya extinguida. Primero se compró allí un ático dúplex de 265 metros cuadrados, con dos plazas de garaje y un trastero. Pero pronto se trasladaría al hoyo 18 del campo de golf que tiene el complejo, adquiriendo el que fue su primer chalé, donde nada más llegar colocó la bandera nacional en el porche.

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Después vino este sofisticado palacete, que nada más ser remodelado cambió el seto original que bordeaba la villa por un muro de 2,30 metros de altura que garantizaba privacidad absoluta. Lo primero que pidió el presidente fue este cercado. Y lo segundo, unas elegantes casetas en el jardín para sus perros. Y es que las mascotas de Aznar son muy importantes para él.

Ana Botella, por su parte, disfruta especialmente de estos días en Marbella. Cuando llegan las vacaciones, es otra. Se baila hasta un 'Despacito' o se marca un shopping nocturno de mercadillo. Este año, y como otro regalo más de cumpleaños, puede que este 23 de julio la veamos moviendo el esqueleto junto a uno de sus cantantes favoritos, Sting.

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