Susana Díaz y José María Moriche, un matrimonio normal "a por la parejita"
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POLÍTICA

Susana Díaz y José María Moriche, un matrimonio normal "a por la parejita"

El marido de la expresidenta de Andalucía siempre ha mantenido un perfil bajo. Mileurista, es él quien se encarga de los asuntos domésticos y del cuidado de su hijo mayor

placeholder Foto: Susana Díaz, su marido José María Moriche y su hijo mayor. (Cordon Press)
Susana Díaz, su marido José María Moriche y su hijo mayor. (Cordon Press)

Este martes, Susana Díaz se reunía con el resto del grupo parlamentario socialista para preparar el arranque del curso en un hotel de Triana. Esa mañana, se había conocido que estaba esperando su segundo hijo. Embarazada de 16 semanas de una niña, la que fuera presidenta de la Junta de Andalucía no podía estar más radiante. "Estoy mayorcita [tiene 44 años] pero feliz, ha tardado, pero ya viene la parejita", comentó a los periodistas.

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El matrimonio formado por Susana Díaz y José María Moriche es, aseguran, muy normal. Mientras la carrera política de Díaz ha sido más intensa, él ha sido el remanso, el hogar, el hombro en el que posar la cabeza tras un largo día.

placeholder Susana Díaz, durante un acto público en Marbella. (CP)
Susana Díaz, durante un acto público en Marbella. (CP)

José María Moriche Ibáñez, 44 años de edad, se declaraba en su cuenta personal de Twitter (la tuvo una vez) como “trianero, bético, de izquierdas y amante del gazpacho, el salpicón y el tomate con sal”. Moriche mantiene un perfil público muy bajo, aunque acompaña a su mujer a los actos políticos con cierta regularidad. Conquistó el corazón de Susana Díaz en 2001. Se conocían de toda la vida, del barrio, e iban juntos a ver los partidos del Betis, equipo por el que la expresidenta siente pasión. Un año de noviazgo y se dieron el 'sí, quiero', como manda la tradición, en la Capilla de los Marineros ante la Esperanza de Triana, adonde llegaron en coche de caballos. Y no podía ser de otra manera, ya que el padre de los hijos de Susana Díaz es además costalero desde hace años de la Hermandad de la Esperanza de Triana. Religioso y socialista, un cóctel que siempre ha funcionado en provincias.

Un chico de barrio

Sus allegados dicen que es un “chico de barrio, sencillo, le gusta el fútbol, leer, Alejandro Sanz, el Rocío, Triana y tapear con sus amigos de siempre”. Y lo cierto es que no es difícil verle con ellos y Susana de cañas por la plaza del Altozano o El Salvador. Profesionalmente, tiene una carrera más discreta que la de su esposa. Es administrativo (estudió Formación Profesional) y arrancó su vida laboral en una cadena de ortopedias en Sevilla. Intentó convertirse en funcionario. En 2005 su nombre aparecía en el listado definitivo de admitidos en el concurso de acceso a laboral fijo de la Consejería de Justicia como auxiliar sanitario. Un año después, también se presentó a otro concurso como auxiliar de enfermería para el Hospital de Alta Resolución, conocido como Chare Sierra Norte de Sevilla.

placeholder La expresidenta y su marido, votando en su colegio electoral de Triana. (EFE)
La expresidenta y su marido, votando en su colegio electoral de Triana. (EFE)

Trabajó como controller informático en la cadena de librerías Beta, que casualmente pertenece al grupo ZZJ, que produjo en su día los informativos para Canal Sur. Eso sí, la empresa negó en su día que su contratación se debiera a vinculaciones políticas. La polémica se apagó en el momento que se aireó su nómina: 970 euros.

Fuera del feudo andaluz, fuentes cercanas a Ferraz describen a Moriche como “una persona normal, tirando a soso. Algo que contrasta con la fuerza de ella”. Digan lo que digan los compañeros de partido, Moriche se perfila como el padre perfecto. Un perfil envidiable para cualquier mujer metida en política de alto nivel. Cocinillas, con nociones de enfermería, sin una carrera profesional que truncar por la familia que ha creado con su esposa, un padre dispuesto a pasar las noches en vela junto a su mujer como un equipo.

Moriche tiene, además, una buenísima relación con su familia política. Algo que, como todo el que tenga hijos sabe, es fundamental en estos momentos.