Pillamos a Albert Rivera al entrar en una consultoría de posicionamiento de líderes
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Pillamos a Albert Rivera al entrar en una consultoría de posicionamiento de líderes

Thinking Heads, con sedes en medio mundo, también cuenta con una larga lista de conferenciantes en sus filas. Desde Bill Clinton a Mariano Rajoy y Felipe González

placeholder Foto: Albert Rivera, el día que anunció su dimisión. (EFE)
Albert Rivera, el día que anunció su dimisión. (EFE)

Ha pasado más de un mes desde que anunciara su renuncia a la presidencia de Ciudadanos y a la política y Albert Rivera no ha perdido el tiempo. Desde el primer momento se dedicó a buscar una alternativa, siempre relacionada con el Derecho, carrera que estudió en Esade y la que le dio su primer trabajo. El exlíder de C’s está buscando empleo y parece que cada vez está más cerca de lograr su objetivo. La semana pasada fue visto al entrar en la sede de Thinking Heads, una empresa que trabaja el posicionamiento de líderes y que, además, fue pionera en España en organizar conferencias de personajes conocidos.

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En sus filas cuentan con grandes nombres tanto nacionales como internacionales. Desde Cristóbal Montoro, exministro de Hacienda, hasta al expresidente Mariano Rajoy, el exjefe de la Casa del Rey, Alberto Aza, o el Nobel Mario Vargas Llosa.

placeholder Albert Rivera y Malú. (Getty)
Albert Rivera y Malú. (Getty)

Con oficinas, además de en Madrid, en Miami, Portugal, México, Corea y Colombia, Thinking Heads es un think tank que tiene en su catálogo a algo más de 300 representados. Hay 21 premios Nobel (entre ellos Denis Mukwege o Joseph Stigliz), 13 expresidentes (como Mijail Gorbachov, Lech Walesa o Felipe González), 5 premios Príncipe de Asturias (Howard Gardner o Antonio Damasio) y algunos de los más reconocidos líderes de opinión (José Antonio Marina), intelectuales (Ken Robinson) y empresarios (Richard Branson) del momento.

De 3.000 a 250.000 euros

El caché de los conferenciantes varía y lo normal, en España, es que ronde los 3.000 euros por una charla de 45 minutos. Hablamos, eso sí, del perfil medio. Porque Barack Obama cobró un millón de euros por 45 minutos de conferencia en Roma, en su primera aparición fuera de EEUU tras abandonar la Casa Blanca. Lo contaba Daniel Romero-Abreu, jefe de Thinking Heads, la primera y más relevante empresa de representación de conferenciantes de España, en una entrevista en El Confidencial.

Romero-Abreu, que también ha sido presidente de la International Association of Speakers Bureaus (IASB), la patronal de agentes de conferenciantes, contaba que “en España, está mal visto cobrar por hablar, pero en otros lugares es una tradición larga... De hecho, Oscar Wilde vivía de dar charlas”. Romer-Abreu ha asegurado que en alguna ocasión ha pagado 250.000 euros por una conferencia a un líder español pero siempre se ha negado a dar nombres.

placeholder Hillary Clinton, durante una conferencia en Italia. (EFE)
Hillary Clinton, durante una conferencia en Italia. (EFE)

Desde Vanitatis hemos contactado con Thinking Heads, pero no han podido confirmar el posible fichaje de Rivera. Lo que sí sabemos es el caché de los conferenciantes internacionales: Bill Clinton cobró 330.000 euros por una conferencia en China, aunque su caché medio es de 125.000 euros, y Hillary Clinton ha llegado a cobrar 200.000 euros por conferencia. En España, los mejor pagados son el chef Ferrian Adrià, Vargas Llosa y el expresidente del Gobierno Jose María Aznar. Pero todos pueden hablar de éxito, que es una de las cuestiones que más motivación transmiten en una conferencia. Albert Rivera, en cambio, se marchó tras su estrepitoso fracaso.

Despedida desde el fracaso

“Día de despedida. Gracias a todos por haberme permitido representar al pueblo español durante cuatro años en el Congreso. Nunca lo olvidaré, servir a España ha sido emocionante, un auténtico lujo. Ser diputado nacional no puede ser una nómina, para mi es un honor. ¡Hasta pronto, hasta siempre!”, así se despidió del Congreso quien estuvo llamado a ser presidente del Gobierno unos meses antes de registrar un negro resultado para su partido.

placeholder Albert Rivera, en un mitin. (Reuters)
Albert Rivera, en un mitin. (Reuters)

Da la casualidad de que el 25 de abril de este año, antes de las primeras elecciones generales, la consultoría publicaba un artículo sobre la campaña electoral de todos los partidos y dedicaba una amplia cobertura a Rivera. “El líder de Ciudadanos, Albert Rivera -señalaba el artículo-, que cuenta con su propio logo, busca con el símil deportivo de su lema ‘¡vamos!’ la movilización y motivación del electorado. Este estilo, el más atrevido, es más emocional en lo que apela al votante, es también más agresivo en forma y fondo, como se ha podido ver en lo que respecta a la crisis catalana, que Rivera tiende a denominar ‘la liquidación de España’. En esta ocasión, hace un mayor uso que hasta ahora de símbolos nacionales como la bandera (que aparece por primera vez en 40 años). Formando ticket electoral con Inés Arrimadas, cabeza de lista por Barcelona, ambos protagonizan spots y anuncios, así como la propaganda electoral a domicilio del partido”.

Anuncio sorpresa

Rivera decidió abandonarlo todo tras el citado fracaso. A primera hora de la mañana del día después de las elecciones, el 11 de noviembre, se convocaba a los medios a una comparecencia pública de Rivera que se consumaba pasadas las 12 del mediodía con un anuncio esperado por muchos. El líder de Ciudadanos renunciaba a la presidencia de su partido y añadía una sorpresa: abandonaba la política.

placeholder Albert Rivera, en una campaña de 2010. (EFE)
Albert Rivera, en una campaña de 2010. (EFE)

En su discurso, Rivera daba las gracias a su entorno y en especial a su pareja, quien “contra viento y marea” había aguantado, dijo, lo indecible. “Ahora seré mejor hijo, mejor pareja y mejor amigo”, concluyó. Poco después supimos que la pareja, que está a punto de cumplir un año de relación, tenía un secreto guardado. Lo hicieron público hace unos días, el jueves 5 de diciembre. Rivera y Malú esperan un hijo, lo que anunciaron en sus respectivas cuentas de Instagram con la foto de sus manos enlazadas con un chupete. “Me emociona muchísimo poder compartir con vosotros este maravilloso regalo que nos ha hecho la vida: ¡vamos a ser papás! Nos gustaría vivir este deseado embarazo con la mayor tranquilidad para poderlo disfrutar como merece. Una vez más, gana el amor”. Este era el mensaje, por duplicado, que lanzaron ambos a las redes.

Toca, pues, ponerse las pilas. Y en eso, Rivera se ha bregado toda la vida. Puede que su fracaso sirva para dar lecciones de cómo salir adelante. Es algo que vende mucho en Estados Unidos, país en el que se formó y que es referente de Rivera. Porque además cabe recordar que fue ganador de la Liga de Debate Universitario en 2001. Tenía 22 años.

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