Miriam Lapique, desolada y sin asumir la muerte y el solitario entierro de Cortina
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PERMANECE CONFINADA Y ROTA DE DOLOR

Miriam Lapique, desolada y sin asumir la muerte y el solitario entierro de Cortina

La prohibición impuesta por el Gobierno para evitar contagios por la pandemia del coronavirus hicieron de este último adiós un dolor añadido

Foto: Alfonso Cortina y Miriam Lapique, en una imagen de archivo. (EFE)
Alfonso Cortina y Miriam Lapique, en una imagen de archivo. (EFE)

Los dos hijos de Alfonso Cortina y Miriam Lapique tuvieron que acudir al cementerio de El Pardo solos para despedir a su padre este viernes pasado. Ni su madre, ni sus tíos, ni nadie de la familia les pudo acompañar en esa situación tan dura.

La prohibición impuesta por el Gobierno para evitar contagios por la pandemia del coronavirus hicieron de este último adiós un dolor añadido. Como otros ciudadanos cuyos familiares han fallecido desde que se implantó el decreto el 13 de marzo, solo dos personas pueden estar presentes en el cementerio.

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Y eso es lo que tuvieron que hacer Felipe y Carlos para así evitar más dolor a su madre ante la inesperada muerte de su marido. Miriam Lapique permanece en su casa y no puede recibir presencialmente el cariño de los suyos, que como ella guardan la cuarentena. Se encuentra rota de dolor y sin poder asumir lo que ha sucedido.

Alfonso Cortina tenía 76 años y llevaba una vida sana y sin estrés desde que se jubiló hace unos años. Formaban un matrimonio estable desde que se casaron en octubre de 1979 en la iglesia de la Encarnación de Marbella.

Miriam Lapique, en una imagen de archivo. (EFE)
Miriam Lapique, en una imagen de archivo. (EFE)

En el camposanto y acompañando a los hijos estuvo un sacerdote amigo de la familia que rezó un responso y les dio su apoyo afectivo en unas circunstancias impensables hace unos meses y donde las palabras sirven de poco. Como testimonio de cariño muchos amigos enviaron coronas de flores.

Alfonso Cortina falleció el 6 de abril en el hospital Virgen de la Salud, donde quedó ingresado tras aparecer los primeros síntomas. Según explicaba a Vanitatis la familia, en esos primeros días el optimismo era la tónica general. Tiempo después se complicó la neumonía que finalmente no pudo superar.

El matrimonio se encontraba disfrutando el fin de semana anterior al decreto en su finca de Retuerta del Bullaque. Como otras muchas veces, decidieron pasar unos días en su casa de la localidad manchega. Fue allí donde les pilló la prohibición.

Desde que se convirtió en caballero jubilado de Repsol y de otras empresas donde ostentó varios cargos hasta llegar a la presidencia, Alfonso Cortina y su mujer, Miriam Lapique, pasaban más tiempo en el campo. Recibían a sus amistades los fines de semana, a los hijos y a los amigos de sus hijos.

Alfonso Cortina, en una imagen de archivo. (EFE)
Alfonso Cortina, en una imagen de archivo. (EFE)

El empresario podía presumir de ser uno de los grandes coleccionistas de vinos. Según contaba, en su bodega había cerca de 18.000 botellas. “Tengo amigos que las guardan. En casa las abrimos cuando tenemos invitados. Algún día venderé parte de la colección, y el resto para consumir en casa”.

El periodista y académico de la Lengua Luis María Anson dedicó unas palabras entrañables a su amigo Alfonso Cortina desde Vanitatis. “Alfonso se distinguía por la moderación. Y lo era desde muy jovencito. Soy mucho mayor que él, pero por razones familiares y a través de su padre, que fue ministro de Asuntos Exteriores, le conocí con 20 años. Ha sido una persona moderada hasta en sus gestos: nunca movía las manos de una manera exagerada, no alzaba la voz. Era muy prudente y un ejemplo de buena educación y del sentido de la medida. Se hacía querer”.

Alfonso Cortina
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