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ENTREVISTA

Julio Iglesias, Marisol, Rocío Jurado... Ramón Arcusa nos cuenta sus experiencias con ellos

El cantante del Dúo Dinámico ha publicado el libro 'Soy un truhán, soy un señor (o casi)', en el que relata muchas de sus vivencias comunes

Foto: Ramón Arcusa, con Julio Iglesias y sus tres hijos mayores en 1983. (Cortesía)
Ramón Arcusa, con Julio Iglesias y sus tres hijos mayores en 1983. (Cortesía)

'Soy un truhán, soy un señor (o casi)' (Ediciones Martínez Roca). El título del libro biográfico de Ramón Arcusa, emblemático componente del Dúo Dinámico, no es por casualidad un juego de palabras con el título de una de las más conocidas canciones de Julio Iglesias que compuso para él e incluida en su disco 'A mis 33 años'. Su carrera como compositor y productor está estrechamente vinculada a la del universal cantante gallego, a quien produjo algunos de los discos más señalados de su trayectoria como 'Raíces', del que se vendieron más de un millón de copias en apenas un mes, o 'La carretera'.

Leer sus 250 páginas es hacer una radiografía de gran parte del siglo XX en nuestro país, desde sus orígenes humildes en su Barcelona natal al estrellato masivo con su compañero Manuel de la Calva, que tantas canciones pusieron en la banda sonora de millones de personas. El artista, que vive en la actualidad en Miami con su mujer, Shura Hall, con quien lleva cincuenta años casado, hace con nosotros un repaso de algunas de sus vivencias con artistas como Marisol, Rocío Jurado o Massiel, y nos aclara cómo fue el reencuentro de Julio Iglesias y su hijo Enrique, después de muchos años de distanciamiento.

PREGUNTA: Una de las cosas que agradece de haber superado una bronconeumonía con nueve o diez años, que le pudo haber costado la vida, es poder haber escrito este libro. ¿Cómo se siente después de contarnos todas estas vivencias?

RESPUSTA: Pues, en primer lugar, feliz de poder contarlas. Y me siento muy bien, estoy recibiendo muchos parabienes porque muchas personas se identifican con la vida de niño que cuento, y por supuesto por lo que han supuesto las canciones que escribimos en nuestra larga vida artística.

P: Agradece a su madre "sus desvelos para que no nos faltase de nada a pesar de carecer de todo". ¿Las dificultades fueron cruciales para que llegara tan lejos y se superase?

R: La abundancia social crea gentes torpes, sin estímulos. Y no hablo solo de los ricos. Puede que haya jóvenes sin trabajo, aunque con el último modelo de móvil, que lo han tenido casi todo dado y que no se dan cuenta de que la vida siempre te pide más. Las dificultades estimulan a las personas, pero cuando eso ocurre, deben estar preparadas para superarlas, con el esfuerzo que requieren, cosa que no estoy muy seguro de que se les esté inculcando a los jóvenes de hoy.

P: ¿Le marcó mucho la muerte de su hermano Alfredo cuando solo tenía 25 años a consecuencia de una peritonitis?

R: Por supuesto. Era cinco años mayor que yo, era mi ejemplo y mi amigo. Dejó un vacío enorme, y esas cosas tardan mucho en superarse, sobre todo cuando a sus 25 años no tenía por qué haber fallecido.

P: "Queríamos ser los mejores, eso lo teníamos claro", cuenta de sus inicios musicales con su compañero Manuel de la Calva. ¿Se dejó mucho por el camino para lograr ese objetivo?

R: Pues no, realmente. Sabíamos que todo dependía de nosotros. Íbamos a defender los supuestos que nos íbamos marcando a medida que era necesario, y habiéndolo planificado y teniendo confianza en lo que hacíamos –nuestra música–, todo fue mucho más fácil.

P: En sus inicios ya empezaron fuerte... Trabajaron junto a leyendas como Luis Mariano, Lucho Gatica o Gila. ¿Qué recuerdos guarda de ellos?

R: Realmente cada uno va a lo suyo, nosotros también. Tuvimos la suerte de trabajar con los grandes, como los que nombras, y todos van dejando huella, aunque no repares en ello. La elegancia de Luis Mariano, las canciones y el estilo inimitable de Lucho Gatica y el humor único de Gila. Con Gila es con quien tuvimos más contacto, y he de decir que era un hombre entrañablemente divertido. Hablando con él siempre parecía que te estaba contando un gag.

P: Con Marisol rodaron la película 'Búsqueme a esa chica', en la que arrasaron, y se la volvió a encontrar décadas más tarde en un concierto de su hija Celia en el teatro Cervantes de Málaga. ¿Cómo es en las distancias cortas?

R: Pues maravillosa cuando la conocimos, durante la película y también cuando nos volvimos a encontrar hace tres años. Es una chica entrañable, aunque, sin embargo, a mí siempre me causó gran extrañeza su deriva ideológica… Cosas de la vida.

P: El Dúo Dinámico se separó temporalmente en 1973, pero el público les ha estado reclamando siempre. Ahora los más jóvenes les han descubierto por 'Resistiré'. ¿Qué cualidades tiene que tener un artista para seguir vigente tantas décadas?

R: No somos nadie para dar consejos, pero si acaso, tienes que saber lo que quieres, crear un estilo personal y hacerlo mejor que otros. Y a ser posible, cantar tus propias canciones. Y mandar en tu propia vida.

Ramón Arcusa y Manuel de la Calva, en 2014. (EFE)
Ramón Arcusa y Manuel de la Calva, en 2014. (EFE)

P: Afirma que en toda su carrera solo tuvieron Manuel y usted un desacuerdo por una chica y, sin embargo, no han hecho vida fuera de los escenarios con sus respectivas mujeres, por ejemplo. ¿Hay que saber delimitar bien el trabajo de las relaciones personales para que no se tuerzan las cosas?

R: Generalmente cuando las cosas van razonablemente bien, como es nuestro caso, y aunque hayamos sufrido vaivenes artísticos, todo es más fácil. El éxito une, el fracaso nos hubiera separado. No es que desdeñemos salir juntos los cuatro, pero no lo perseguimos. Hemos estado centenares de veces juntos en giras, en eventos, en comidas, hasta de vacaciones, y seguimos saliendo de cuando en cuando. No tenemos ningún problema.

P: La salud le dio un gran susto a su compañero Manuel cuando le diagnosticaron un cáncer de colon en estado avanzado, que logró superar. ¿Es en los momentos de adversidad cuando más se afianzan las amistades y se ve con quién se puede contar?

R: Por supuesto, pero es una obviedad en nuestro caso que ni contemplamos. Si nos pasara cualquier cosa, tengo la convicción de que uno correría al rescate del otro. Manolo y yo somos como hermanos, más que muchos hermanos de sangre.

En la actualidad vive en Miami, con su mujer, Shura Hall. (Cortesía)
En la actualidad vive en Miami, con su mujer, Shura Hall. (Cortesía)

P: No ha sido usted de pisar charcos en política, pero en el festival de Viña del Mar, en el que entabló relación con Julio Iglesias, se atrevió a no levantarse a aplaudir cuando pasaba a su lado Pinochet. ¿Cómo recuerda ese momento?

R: Estuve a punto de no contarlo, pero fue un hecho muy simple. No me gustaba Pinochet, y no me levanté de mi asiento. Lo que no cuento es que unos días después nos citaron a varios en una comisaría de la DINA para revisar nuestros pasaportes, sin más consecuencias, no sé si tendría relación con lo primero.

P: "Julio Iglesias es como la reina Isabel II, nunca ha tenido dinero en las manos". ¿Tener tanto dinero como Julio puede distanciarle a uno de la realidad o hacer que viva en una burbuja?

R: La impresión que uno tiene es que nació así. Porque era así desde el principio de trabajar con él, cuando tampoco era ni tan rico ni tan famoso. Siempre habrá tenido alguien a su lado aunque lo haga con su dinero.

Con su mujer y Julio Iglesias, en 2010. (Cortesía).
Con su mujer y Julio Iglesias, en 2010. (Cortesía).

P: Comenta en el libro que ha pasado usted más tiempo con él que nadie incluidas sus novias y dice que odia la soledad. Como artista le conocemos todos, pero como persona menos (y su libro nos ilustra bastante en ese sentido). ¿Qué cualidades destacaría de él?

R: La soledad es necesaria a veces, pero yo recuerdo siempre a Julio rodeado de amigos y de chicas, y compartiendo largas sobremesas, a eso me refería. Es un hombre muy afable en las distancias cortas, y es muy inteligente y culto: cuando tú vas, él ya ha ido y vuelto. Posee una habilidad extraordinaria para las relaciones públicas, ha escrito canciones maravillosas y tiene una voz con una emoción única.

P: Con el disco 'La carretera' surgen los conflictos, en los que una parte implicada es el fallecido compositor Roberto Livi. ¿Lograron cerrar del todo esas heridas? ¿En qué punto está su relación?

R: 1995… Fue una separación algo traumática después de tantos años… Yo abandoné enfadado el estudio un día, y al día siguiente me llamó Miranda para tratar de convencerme de volver y terminar ese álbum que teníamos a medias. Luego fue en el 2000 cuando me llamó un día para colaborar en unas compilaciones porque yo era el que más conocía su repertorio y dónde estaban las cosas. También organicé la creación de dos estudios de grabación en su casa, gemelos, en Marbella y en Punta Cana. Luego en 2006 volvimos a encontrarnos y desde entonces nuestra relación es buena. Ahora nos llamamos de cuando en cuando para hablar de la pandemia, de política y de qué series de Netflix estamos viendo y podemos recomendarnos…

El doctor Iglesias Puga, haciéndoles una visita en el estudio de grabación. (Cortesía).
El doctor Iglesias Puga, haciéndoles una visita en el estudio de grabación. (Cortesía).

P: Subraya que en los tiempos en los que trabajaron juntos, Julio "no pensaba que el mundo se aprovechaba de él como le ocurre a menudo". ¿Cree que él estaría de acuerdo con esta afirmación?

R: No lo sé, pero creo recordar que él mismo lo había comentado en algunas ocasiones, no es algo que yo me invente.

P: Hay versiones contradictorias sobre cómo retomó Enrique Iglesias su relación con Julio. La suya es que se reencontraron en Año Nuevo en 2016. También afirma que "a Julio no le gusta que sus hijos le hagan la competencia". ¿Considera que ha tenido que pagar un precio personal por ello?

R: Lo que yo sé es que el día de Año Nuevo de 2016 (¿o era 2017?), Julio nos invitó a comer a su casa, como cada año, y allí nos encontramos con la sorpresa de que estaba Enrique y también Julio José, invitados por su padre. Eso de la competencia lo nombró Julio al menos en una ocasión cuando sus hijos eran niños. Quizá lo dijo como un acto de afirmación personal, de cara a la galería o por otra causa. Recuerdo que en esa comida estaba también Manuel Benítez, el Cordobés, y fue en Bahamas, tengo la foto. Y no creo que tenga más importancia de la que tiene.

Ramón Arcusa está inmerso ahora en la promoción de su libro. (Cortesía).
Ramón Arcusa está inmerso ahora en la promoción de su libro. (Cortesía).

P: Hay un recuerdo también muy divertido de Ana Obregón, cuando vivía en casa de Julio Iglesias, y aparecían unos post-it diciendo que debía devolver las llamadas de Spielberg o Bo Derek, pero ninguno de los que estaban en la casa las habían contestado ni escrito esos mensajes. ¿Cómo recuerda a Ana y qué le diría en estos momentos tan terribles para ella?

R: Tuvimos buena relación y cada vez que nos encontramos lo celebramos con risas. Nos enteramos aquí en Miami de la terrible tragedia que supone perder a un hijo después de tantos años cuidándolo, y solo podemos darle nuestro aliento y desearle lo mejor. No hay palabras para consolar a una madre en su situación.

P: En una cena en casa de Julio Iglesias en Miami estuvieron con Rocío Jurado, quien cantó coplas a capela durante una hora. En otra anécdota al principio de su carrera, la describe ya como una diva, porque quería ser la que cerrara un programa de televisión en el que también intervenían ustedes. ¿Era tan diva como la pinta?

R: Las divas, divas son. Es que si no, no serían divas. Sí lo era: una cantante excepcional y que además ejercía de diva. Nada más que decir, señoría.

Massiel, en Eurovisión 1968. (RTVE)
Massiel, en Eurovisión 1968. (RTVE)

P: Gracias a 'La La La' pasaron a la historia por ser los artífices de nuestro primer triunfo en Eurovisión. Con Serrat, que se negó a cantarla si no era en catalán, incluso se llegaron a reencontrar musicalmente, pero con Massiel, ¿tiene relación?

R: Hemos coincidido con Massiel alguna vez en estos años, y nuestro trato es cordial, a pesar de que alguna vez renegó sutilmente del 'La la la' porque decía que la gente la asociaba demasiado con esa canción. Eso debe de tener algún nombre en psicología.

P: Conoció a Frank Sinatra porque había escrito una canción para que la cantara con Julio Iglesias, pero no llegó a grabarla. ¿Era tan imponente como parece?

R: Pues es que Sinatra… imponía solo escuchando su voz. Yo lo admiraba desde antes de conocer a Julio, y recuerdo que me pareció una de esas personas que están completamente seguras de sí mismas, que todo lo tienen muy claro y que actúan con gran determinación. A mí me impresionó.

P: ¿Cómo es su vida actual en Miami? ¿Cómo ha llevado el confinamiento?

R: Bien, gracias. En estos momentos ando algo enloquecido con la promoción del libro, que me hace levantar a las 5 de la mañana muchos días y estar todo el día con el ordenador y el WhatsApp echando humo para coordinar todo, porque ha venido a la vez. Pero aún nos queda tiempo para pasear y salir al súper. Y a probar nuevas recetas de cocina que tienen mucho éxito cuando las pongo en mi Twitter.

Cartel promocional de la película 'Búsqueme a esa chica'.
Cartel promocional de la película 'Búsqueme a esa chica'.

P: Conoció a su mujer en el rodaje de la película con Marisol y nunca más se separaron. ¿Cuál es el secreto del éxito de su pareja?

R: Puede ser que influyera el que yo me casé ya con 34 añitos, y habíamos dejado algo atrás mucha farándula. Y porque encontré a una chica estupenda con la que me compenetro y lo pasamos muy bien. ¿Secreto? El respeto y la querencia, que son necesarios, y sobre todo, no crear conflictos donde no hace falta. ¡Ah! Quiero decir que yo lavo más platos en casa de los que dice que lava Bertín Osborne, que conste.

P: Acaba su libro diciendo "gracias a la vida", tomando prestado el título de la emblemática canción de Mercedes Sosa. ¿Se le ha resistido algo?

R: También en mis años mozos recibí calabazas de alguna chica, pero no me puedo quejar, y en esto voy a hablar también en nombre de Manolo: hemos trabajado duro, pero en lo que nos gustaba, la música; hemos hecho felices a mucha gente, y hemos podido vivir razonablemente de nuestro trabajo. ¿Qué más se puede pedir?

P: Por último, ¿qué tiene usted de truhán?

R: Probablemente más de lo que parezco en el libro, pero no se lo voy a contar.

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