Tierras, historia, empresas agrícolas y palacios: la Casa de Alba del siglo XXI
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La casa de Alba del siglo XXI

Tierras, historia, empresas agrícolas y palacios: la Casa de Alba del siglo XXI

La pequeña Rosario Fitz-James Stuart Palazuelo representa el futuro de una institución histórica que hoy emplea a decenas de personas y se gestiona como una empresa familiar

Foto: Tierras, historia, empresas agrícolas y palacios: la Casa de Alba del siglo XXI
Tierras, historia, empresas agrícolas y palacios: la Casa de Alba del siglo XXI

Este mes, la Casa de Alba ha sido de nuevo noticia por dos alegres motivos: el nacimiento de Rosario Fitz-James Stuart Palazuelo, bautizada ya como la 'duquesa de Alba del siglo XXI' (con permiso de sus padres, claro), y la llegada a la familia de Belén Corsini, la futura esposa del benjamín, Carlos, desvelada por 'ABC'. Después de unos años en que las noticias sobre los Alba tenían más que ver con asuntos polémicos, parece haber entrado un aire fresco y risueño en la histórica institución. La pequeña Rosario y la señorita Corsini entran a formar parte de una familia que siempre ha sido mucho más que eso. El peso histórico, las empresas agrícolas, la gestión de sus palacios-museo y las relaciones familiares entran en el mismo chorro sanguíneo que hace bombear el corazón de la Casa, que hoy, por cierto, late con más fuerza que nunca.

La Casa de Alba ha llegado al siglo XXI sabiendo combinar su peso histórico con el signo de los tiempos. El patrimonio exacto de la institución es incalculable. En vida de la duquesa Cayetana, técnicos del Ministerio de Hacienda lo situaron en una horquilla entre los 2.200 y los 3.200 millones de euros y la revista 'Forbes' en 2.800, aunque ambas cifras fueron puestas en duda por los miembros de la familia. La mayor parte de esa 'fortuna' está considerada patrimonio histórico y se integra dentro de la Fundación Casa de Alba. Otras muchas propiedades se encuentran cedidas a las instituciones públicas para su explotación y correcta conservación, como algunos castillos, torreones y heredades medievales. En terreno, los hermanos heredaron de su madre cerca de 45.000 hectáreas (la cifra la reveló el propio Cayetano Martínez de Irujo en su polémico libro) entre Salamanca, Sevilla, Córdoba y Ávila. Desde que falleció la duquesa, cada hermano gestiona su parte.

Fernando Fitz-James Stuart y Sofía Palazuelo, el día de su boda. (EFE)
Fernando Fitz-James Stuart y Sofía Palazuelo, el día de su boda. (EFE)

Buena parte de estos miles y miles de metros cuadrados son terrenos rurales dedicados a la explotación agrícola y ganadera. El jefe de esa macroempresa que son los Alba hoy en día es Carlos Fitz-James, el duque titular, que cuenta con un bagaje empresarial propio y está imprimiendo un nuevo pulso a la gestión económica de la institución. Suyo ha sido el empeño de poner a disposición del público ese patrimonio que en vida de Cayetana guardaban celosamente, abriendo los principales palacios de la familia. Y suyo también el nuevo impulso que se nota en las empresas del clan. La mejor muestra, Euroexplotaciones Agrarias SA.

Esta empresa gestiona más de 3.000 hectáreas de terreno en El Carpio (Córdoba) dedicadas a la producción agrícola y ganadera (cultiva cereales y cuenta con más de 55.000 cabezas de ganado), además de a la explotación de energías renovables. La sociedad no tiene las cuentas actualizadas, pero en el ejercio 2018 logró unos beneficios de 4.610.851 euros, frente a los 364.513 euros del año anterior. El aumento de la rentabilidad financiera se elevó más de un 900% en un año, un auténtico pelotazo que se explica porque decidieron vender un terreno para lograr liquidez. Esta empresa está presidida por Carlos Fitz-James y sus hijos, Fernando y Carlos, están también en su órgano de administración.

Carlos Fitz-James y Belén Corsini. (Lagencia Grosby)
Carlos Fitz-James y Belén Corsini. (Lagencia Grosby)

El duque de Alba y su hijo pequeño, Carlos Fitz-James Stuart de Solís, administran solidariamente también la empresa Castrofresno SA. Dedicada a la explotación agrícola y ganadera, gestiona los terrenos del duque en Rivilla de Barajas (Ávila) y en Salamanca. No le fue mal en 2018, donde cosechó unos resultados netos de 85.482 euros. El duque de Alba aparece en otras dos empresas agrícolas, Sercarpio y Explotaciones El Redondillo, que no tienen las cuentas actualizadas.

Tres palacios

Aunque durante mucho tiempo, las tres joyas inmobiliarias de la familia se consideraron inaccesibles al público, eso cambió con la muerte de Cayetana de Alba. El 'nuevo' duque, más sensible al signo de los tiempos y a lo que se estaba haciendo en otras casas nobiliarias europeas, puso en marcha una política completamente diferente. El primer paso lo dio en marzo de 2016, cuando decidió abrir al público uno de los palacios privados más famosos de España, Dueñas, en Sevilla. El proceso se completó con la apertura del palacio de Monterrey (Salamanca) en 2018 y Liria en 2019.

La biblioteca del palacio de Liria. (EFE)
La biblioteca del palacio de Liria. (EFE)

Entre el campo, los palacios-museo, la fundación y demás, la Casa de Alba emplea a decenas de personas en Córdoba, Sevilla, Madrid y Salamanca. Y parece que la gestión va dando sus frutos. La mejor prueba de que el duque de Alba no se está equivocando al descubrir al público las tripas de sus mejores propiedades son los datos de visitas. Según cifras facilitadas a Vanitatis por el Observatorio Turístico de Salamanca, en el primer año de su apertura (desde el 11 de mayo de 2018 a la misma fecha de 2019), Monterrey recibió un total de 24.470 visitantes. Solo en la primera semana de apertura del palacio de Liria, los Alba recibieron 1.800 visitas y generaron una lista de espera de varios meses. Respecto al palacio de Dueñas, los datos son muy satisfactorios. La ruta por las casas-palacio en la que está integrada es la más popular de las que se hacen en Sevilla, y la tercera entre los monumentos más demandados, con cerca de 385.000 visitas en un año.

Además, la Casa de Alba no deja de mirar hacia el futuro y explora nuevas posibilidades de desarrollo de negocio, como la línea de comida gourmet, una idea de Cayetano Martínez de Irujo, por cierto, que desde hace unos meses gestiona el duque de Alba.

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