La fortuna perdida de Sara Montiel: tres testimonios clave sobre este gran misterio
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HERENCIA

La fortuna perdida de Sara Montiel: tres testimonios clave sobre este gran misterio

Hablamos con Rocío Fernández, abogada de la estrella y de sus hijos; el estilista Manuel Zamorano, gran amigo de Sara, e Hilario López Millán, que la trató en las distancias cortas

placeholder Foto: Sara Montiel, en todo su esplendor. (Foto: Alamy)
Sara Montiel, en todo su esplendor. (Foto: Alamy)

Siete años después de la muerte de Sara Montiel, sigue siendo un misterio qué paso con la gran fortuna que ganó durante su brillante carrera. Una cantidad que es difícilmente calculable, no solo por el tiempo transcurrido desde que debutara en el cine en 1944 en un papel episódico en la película 'Te quiero para mí', sino también porque la manchega más universal se movía a veces en un término medio entre la ficción y la realidad, según algunos testimonios de personas que la rodearon. Entre ellos, el periodista Hilario López Millán, quien con su habitual estilo socarrón nos dice: "Era muy fantasiosa. Por ejemplo, su romance con James Dean era mentira, se habían hecho una foto juntos, nada más. O lo de Severo Ochoa, que un día una sobrina del científico la desmontó con fechas en el programa de Luis del Olmo. Por supuesto que no era verdad que en Hollywood cobraba lo que Liz Taylor o que fue la primera a la que pagaron un millón de dólares".

Son numerosas las cuestiones que aún quedan en el aire y a todas ellas intentamos dar respuesta en este artículo. ¿Cuánto ganó Sara durante toda su carrera? ¿Hasta qué punto afectó a sus finanzas y a su vida la estafa de su administrador? ¿Cuánto influyó la pérdida de popularidad y contratos? ¿Dilapidó sus ingresos? ¿Cuál es el patrimonio actual de sus hijos? Pese a la gran literatura existente respecto a su persona, sí hay un consenso sobre el enorme patrimonio que lograron amasar tanto ella como su marido, el empresario Pepe Tous, fallecido el 25 de agosto de 1992, del que en la actualidad queda solamente una parte testimonial, aunque nada desdeñable.

La masa hereditaria quedó lastrada fundamentalmente por dos cuestiones: la falta de trabajo de la estrella en los últimos años de su vida, o un caché mucho más reducido, y la estafa de su administrador y hombre de confianza, Francisco Fernández Peñalver, que fue condenado en 2017 a dieciocho meses de prisión y a devolver la cantidad de la que se apropió indebidamente, más los intereses y las costas. Según desvelaba la revista 'Semana' no la ha devuelto, tampoco los 2.400 euros de multa. Los herederos de la artista, sus dos hjos, Zeus y Thais Tous, no han podido recuperar nada, puesto que solo cuenta con un chalet de Alcobendas lleno de cargas, que previsiblemente acabará subastado.

Una victoria moral

Nos ponemos en contacto con Rocío Fernández, abogada de Sara Montiel, y ahora de sus hijos, quien nos hace un relato demoledor de la situación y del calvario que vivió la protagonista de 'El último cuplé': "En nuestro escrito de acusación la cantidad que le reclamamos era mucho más que lo que se pudo acreditar. Era complicada la prueba de todas las disposiciones de dinero que hizo porque tenía poderes otorgados por ella. La sala sentenció al final por las cantidades que claramente habían quedado demostradas, pero no por la totalidad. Había mucho más. El importe final por el que fue condenado fueron 340.000 euros aproximadamente. Tuvimos que hacer un esfuerzo probatorio enorme, porque eran cuestiones antiguas. Nuestra reclamación era por un total de 550.300. Era una cantidad muy grande, porque hay que tener en cuenta que pasó mucho tiempo, por lo que habría que sumarle la inflación. Él sacaba dinero y lo ingresaba en su cuenta, pero hacer la trazabilidad de todo eso era complicado".

placeholder Sara Montiel, una diva incombustible. (Reuters)
Sara Montiel, una diva incombustible. (Reuters)

Fue una situación muy compleja en todos los sentidos, como nos desvela la letrada, quien nos recuerda que fue, además, un proceso muy largo, pues la querella contra el administrador se interpuso a finales de 2010 y la sentencia condenatoria de la Audiencia Provincial llegó en 2017: "Para Sara fue muy duro porque fue una persona que traicionó su confianza, hasta tal punto que era incluso el tutor de sus hijos. Se murió con una pena horrible, le puso la puntilla en los últimos años de su vida. Fue muy doloroso para ella. Por supuesto, económicamente fue tremendo, porque dejó sus cuentas limpias de la noche a la mañana. La situación en la que se quedó fue delicada, pero a eso se le añade el tema emocional".

Unas palabras que nos corrobora Manuel Zamorano, su estilista y una de las personas que más estuvo pendiente de la artista, ya que entre ellos había mucho más que una relación profesional, pues se tenían un afecto enorme: "Yo estuve con Sara como 15 o 16 años. En términos económicos te puedo decir que en la última etapa fue desprendiéndose de cosas, aunque tenía propiedades. Lo que le faltaba un poco era para vivir diariamente. Tenía problemas en ese sentido, por eso creo que vino todo lo del cubano -su último marido, Tony Hernández, con quien se casó por lo civil y exclusiva en '¡Hola!' mediante el 17 de octubre de 2002-, que era una manera de ganar dinero rápido y tener liquidez para su día a día".

"Recuerdo lo de Paco, su administrador, porque para ella fue un palo muy gordo. Tampoco sé muy bien lo que ocurrió ahí... Ella lo pasó muy mal. Ten en cuenta que este señor era el administrador de Pepe Tous y cuando él fallece, Sara continúa con él. Le conoció siendo un niño cuando trabajaba en la gestoría de un bufete de abogados en el que a Pepe le llevaban las cosas. Fue a la muerte de su marido cuando empieza a llevarle su patrimonio y todas las cosas, según me contaba ella. Sí recuerdo de él llevarle todos los meses un sobre de dinero a casa, que era como un sueldo de 2.000 o 3.000 euros para sus gastos", nos dice el estilista, propietario de un solicitado salón de belleza en el madrileño barrio de Salamanca.

La complicada situación de Sara

¿En qué situación llegó a encontrarse Sara? Su abogada nos lo explica: "Sara tuvo que vender muchas cosas para salir adelante. La dejó sin liquidez y con un montón de deudas. Él administraba su dinero y se suponía que pagaba cuestiones como la comunidad de su casa, los gastos de luz, de teléfono, de sus empleados, las sociedades que tenía, cumplimentar sus impuestos. De pronto se encontró con que sus casas estaban todas en descubierto, no se pagaba ninguna comunidad. Tenía amigos metidos en sus casas, a algunos les cobraba renta, a otros no, pero de eso no se ingresaba nada en las cuentas de Sara. No había pagado los impuestos de las sociedades, por lo que hubo que hacer declaraciones complementarias, pagar a Hacienda... Debió poner al día todo lo que tenía y le costó un dineral."

Foto: Sara Montiel, en una imagen de archivo. (EFE)

Una de las joyas de la corona de esa herencia era su piso en Núñez de Balboa, en Madrid, del que sus hijos se acabaron deshaciendo en marzo 2016. Fue adquirido entonces por tres millones de euros, según desvelamos en Vanitatis, por Joel Juárez Fernández, sobrino y uno de los herederos del magnate Antonio Fernández, dueño del mexicano Grupo Modelo, que engloba cervezas tan populares como Coronita. Doscientos metros cuadrados útiles, 147 de terraza y una ubicación excepcional en el barrio de Salamanca, además del reclamo de su propietaria, lo hacían una pieza muy codiciada, aunque la artista no lo logró ver vendido, pese a un anuncio muy viralizado en Idealista en el que ella misma desvelaba las virtudes de la propiedad.

"El piso de Núñez de Balboa lo heredaron los hijos, pero decidieron venderlo porque era muy costoso. Su idea no era continuar en esa casa y pudieron hacerlo porque lo recibieron limpio de polvo y paja. Zeus y Thais sabían que su madre había sufrido mucho por este asunto y quisieron continuar el procedimiento para tener esa satisfacción de haber llegado hasta el final. Y conseguir una sentencia que reconoce que este señor la defraudó. Eran conscientes de lo difícil que lo íbamos a tener para cobrar. Me acuerdo que una de las satisfacciones que tuvo Thais fue cuando supo que había ingresado en prisión. Era la única manera de que pagara por lo que había hecho. Él había recurrido al Supremo y utilizado todas las argucias procesales para intentar librarse. La Audiencia Povincial le condenó, el Supremo desestimó su recurso y al final tuvo que cumplir", nos dice su representante legal.

"El administrador tiene una sola propiedad y llena de cargas. No sabemos lo que ha hecho con el dinero... Lo puede tener a nombre de alguien, en una cuenta en las Bahamas o habérselo gastado, porque vivía a un ritmo muy superior a los ingresos que podía tener como administrador de Sara, por mucho que tuviera una retribución satisfactoria. Iba de rey del mambo y en las entrevistas parecía él el artista. Mientras que mantengamos viva la ejecución civil no prescribirá la deuda. Si no se renuevan, los embargos caducan, así que intentaremos mantenerlo vivo. Si el banco saca a subasta la casa, nos queda ir a la cola del banco. No nos queda otra. A ellos seguir con este proceso no les cuesta nada, lo importante es que tienen sus finanzas en orden", asegura Rocío Fernández.

La abogada también desvela el firme propósito de la intérprete de 'Fumando espero' de que sus hijos no tuvieran problemas con la herencia: "A Sara le dio tiempo a dejar sus cuentas saneadas y a que sus hijos no heredaran deudas. Se hizo un trabajo muy grande para que así fuera. Tuvo que vender inmuebles para pagar las deudas. Por ponerte un ejemplo concreto, utilizando el poder que tenía de Sara, el administrador había establecido una línea de crédito sobre una de las propiedades y se compró un coche de 100.000 euros, no cualquier coche. Tuvo que hacer muchas cosas para salir adelante y poner todo en orden. A Sara le preocupaba no dejar a sus hijos el follón en el que este hombre la había metido. Cuando ella falleció estaba todo en orden, los pisos estaban con sus contratos, sus arrendamientos... Todo se había regularizado. Pagó a todo el mundo, no dejó deudas".

Las propiedades actuales de Thais y Zeus

¿Qué queda hoy de toda la fortuna que un día manejó la estrella? Los hijos de Sara Montiel y José Tous son administradores mancomunados de dos empresas que se dedican al sector inmobiliario y que en realidad fueron constituidas por sus padres. Linche SA, dedicada al alquiler de bienes inmobiliarios, tiene su sede en Baleares y fue fundada en el año 1971 por el productor José Tous. A través de esta entidad, los hermanos alquilan un estudio y una plaza de garaje en uno de los barrios más de moda de Madrid, cerca de la plaza del Dos de Mayo.

Según las cuentas que declara la empresa, en el ejercicio 2019 perdieron cerca de 19.000 euros, aunque cuentan con un capital social de 60.000 euros y un activo que supera el millón doscientos mil euros. La otra empresa que administran conjuntamente es Elpi SA, dedicada igualmente a las transacciones inmobiliarias y radicada en Baleares. También es una empresa que fundó su padre, José Tous, en los años 70. A través de esta compañía, los hermanos tienen dos plazas de garaje y un apartamento en el centro de Madrid. Las cuentas de esta entidad no están actualizadas, pero en 2017 cerró en números rojos: 800 euros de pérdidas. Ninguno de los hermanos tiene nada más a su nombre en España.

Proponemos a Zeus Tous participar en este reportaje porque deseamos que nos cuente cómo es su presente profesional. Muy educadamente nos pone al tanto de los pasos que está dando: "Ahora mismo no puedo comentarte mucho, lo siento. Para el año que viene voy a sacar un proyecto bastante importante. Por lo demás, todo bien". Tanto él, que ha hecho sus pinitos en el mundo de la música y es un apasionado del fitness, como su hermana, que se dedica a los negocios inmobiliarios, como él manifestó en una de sus escasas entrevistas, el pasado verano, viven muy apartados del mundanal ruido. Aunque Zeus nos avanza una gran sorpresa para 2021...

Poco se sabe de ellos. Ni siquiera Manuel Zamorano, que los trató durante tantos años: "Con sus hijos no tengo relación. Cuando falleció, los volví a ver una o dos veces más y desaparecieron. Tengo un amigo en común con Thais y a veces le pregunto cómo está y me dice que bien. Sigo teniendo muy buena relación con Ana, la chica de servicio, hablamos de vez en cuando o se pasa por la peluquería a saludarme. No me los he vuelto a encontrar. Hice una cosa para TVE de 'Lazos de sangre' y antes se grabó un documental. Tengo sus vestidos, pero están muy trillados ya por otros programas. Había dos que no había mostrado y que me traje de mi pueblo. La escribí a ella para que me dejara alguno para el programa y nunca me contestó. Vamos, que ni lo leyó. Se ha retirado completamente de todo".

Foto: Marilyn Monroe en una imagen de archivo.(EFE)

Otra pregunta a la que intentamos encontrar respuesta es qué ocurrió, más allá del grave problema del administrador, para que Sara Montiel tuviera problemas de liquidez en los últimos años de su vida. Hilario López Millán, que tiene una memoria prodigiosa, hace un salto temporal en el tiempo desde los años gloriosos de Sara en el cine, entre México, donde llegaron a decir que con ella tenían a su propia Marilyn Monroe; Hollywood, donde rodó tres películas y se casó con Anthony Mann, y España, donde se consolidó el mito gracias a la mencionada 'El último cuplé', 'La violetera' o 'Carmen la de Ronda'. Nos tralada mentalmente a los años 70, cuando Sara dejó voluntariamente el cine (el destape se empezaba a imponer) tras estrenar 'Cinco almohadas para una noche'. Comenzaba entonces a diversificar sus actividades alejada del celuloide, entre espectáculos personales e intervenciones televisivas, con unos cachés inferiores a su época de máximo esplendor.

"Cuando hacía galas, tenía un precio normal. No cobraba ni lo que la Pantoja ni lo que Rocío Jurado. En el teatro imagino que le pagarían bien, pero sabes que no se paga lo mismo que por una película, por ejemplo. Con Pepe Tous alquilaron el teatro Victoria de Barcelona. Lo tuvieron siete u ocho años, pero no siempre actuaba ella, también José Guardiola, Ramón Calduch, Lorenzo González... A veces les iba regular y lo dejaron porque al final no habían ganado demasiado", comenta Hilario.

¿Gastaba por encima de sus posibilidades Sara, como algunos insinuaron? Manuel Zamorano lo tiene claro: "Sara no era gastosa, te lo digo yo. Al contrario. Me decía la gente que era muy desprendida, pero no era cierto. A veces decía: 'Manda narices, que me manda a comprar los puros y los tengo que pagar yo' -comenta divertido y con cariño-. O lo mismo íbamos en un taxi y me decía: 'Paga tú, que luego te lo pago', pero no me importaba porque para mí era como mi madre. No tenía gastos. Nunca vi a Sara hacerse unos grandes viajes, se compraba alguna cosilla de una tienda de abajo que le gustaba, pero tenía muchos abrigos de siempre, y muchas joyas, por lo que no necesitaba comprarse más. Tenía los gastos de una gran casa con piscina y una chica de servicio y sus hijos, a los que mantenía. A mí hay mucha gente que me pregunta si me dejó algo y no me dejó. Yo no lo necesitaba porque lo que mejor me dejó fue lo que viví con ella. Tengo cosas suyas, dos vestidos de Pertegaz, de sus películas, de Balenciaga, sus pelucas, puros... Son muchas cosas que me regalaba cuando estaba con ella".

placeholder María Casado lució en los Goya un vestido de Sara Montiel, que le proporcionó su amigo Manuel Zamorano. (Limited Pictures)
María Casado lució en los Goya un vestido de Sara Montiel, que le proporcionó su amigo Manuel Zamorano. (Limited Pictures)

El testimonio de Hilario apunta en la misma dirección: "Ella era tirando a tacaña. Como estrella que era estaba acostumbrada a que la invitaran a todo. Iba siempre muy justita de dinero, no porque no lo tuviera, sino porque no lo gastaba. Hubo una época que no andaba muy bien de dinero, entre lo del administrador y que hacía poco trabajo, por ejemplo recitales de una hora para jubilados y pensionistas por Castilla-La Mancha, donde la ayudó mucho José Bono, con los teatros de la región. Te voy a contar el caso concreto de mi pueblo, en Hellín (Albacete). Tenía un caché de dos millones doscientas mil pesetas y la habían contratado para la plaza de toros. Se vendieron 60 entradas a 1.000. Aun así, en el pasado ella había ganado mucho dinero, pero no tanto como esas mentiras que contaba en televisión. Por 'El último cuplé' ganó 100.000 pesetas de la época, según contaba Enrique Herreros, que fue su mánager. El rodaje fue un infierno porque ningún productor quería hacerse cargo y luego fue el bombazo del siglo. Al acabar tiró el guion y dijo que se iba a ir a Hollywood a rodar con Marlon Brando una película que luego nunca se hizo".

Otra cuestión que no acabó del todo aclarada es el montante de dinero (se cree que tres millones de pesetas) ni las piezas exactas de joyería que dos individuos robaron en su casa en septiembre de 2009. La propia actriz se reunía con un grupo de periodistas, entre los que se encuentra quien firma esta crónica, para almorzar en el hotel Miguel Ángel de Madrid el 11 de ese mes, trágico día del atentado de las Torres Gemelas, para contar lo que le había sucedido. "Estábamos mi hermana Elpidia, Tony y Ana, la persona que ha trabajado toda la vida en casa. Sabían quién era porque me dijeron: 'Sara, las alhajas'. Eran dos chicos árabes. Me di cuenta por su acento. Fue el susto de mi vida. Me tuve que poner las gafas para abrirles la caja fuerte y estaba muy nerviosa. Por suerte, nadie resultó herido", relataba la artista.

Su capacidad para salir adelante

Es de sobra conocido que Sara se prodigó en programas de televisión en los que sus entrevistas eran muy bien remuneradas y supo encontrar caminos para salir adelante cuando los números no cuadraban, nos subraya López Millán: "Ella siempre sacaba por algún sitio, hizo las memorias por capítulos semanales en 'Lecturas', que se las hizo José Martí Gómez, luego vino el polémico libro biográfico... Ganó mucho dinero. Hizo contratos en exclusiva con Benito Perojo y otros que vinieron después, muy bien pagados. Tenía su casa de plaza de España, que luego vendió para irse a Núñez de Balboa, más lo que tenía en Palma, que era más de Pepe Tous que de ella. Él era de familia de mucho dinero y también era muy tacaño. Además, como era mánager, no tenía que pagarle nada a nadie y todo se quedaba en casa."

Foto: Sara Montiel, en una imagen de archivo. (EFE)

Respecto a su patrimonio en obras de arte y antigüedades (según 'LOC', en 2013 se deshizo de algunas piezas valoradas en 22.000 euros), podría no ser tan importante como la leyenda que lo acompaña. Aun así, está constatado que era propietaria de obras de Sorolla o de Joaquín Mir. "Invirtieron en arte los dos, Sara y Pepe, y si le regalaban algo se lo quedaba. Tenían cosas, pero no eran tantas. Porque María José Cantudo, a la chita callando, sí que fue comprando, pero ella no. Su casa la tenía muy llena, pero igual al lado de un candelabro de plata luego había uno de los chinos. Era una mezcla tremenda de cosas. Joyas todas las que quieras, tenía el famoso babero... Al final no entraba nada de dinero, no actuaba... Aunque Gonzalo Presa me decía que sí había dejado dinero. El problema es que le gustaba el dinero, pero no sabía de negocios. No estaba preparada para nada eso".

Este medio ha contactado con Gonzalo Presa, una de las personas que fue de la máxima confianza de Sara, que la acompañaba en muchas de sus apariciones públicas, pero ha declinado hacer declaraciones: "Lamento no poder colaborar contigo", nos dice, y prefiere guardarse sus vivencias con una estrella que el día de su muerte, el 8 de abril de 2013, tuvo que pugnar por las portadas de los periódicos con el deceso de otra figura emblemática, Margaret Thatcher, cuya figura está revisitando la nueva temporada de 'The Crown'. La leyenda de ambas sigue viva.

Sara Montiel