Teresa Sartorius, de Nueva York a Valdepajares de Tajo: su sorprendente nueva vida (y negocio)
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ENTREVISTA EXCLUSIVA

Teresa Sartorius, de Nueva York a Valdepajares de Tajo: su sorprendente nueva vida (y negocio)

La hija de la princesa Nora de Liechtenstein y hermanastra de Isabel Sartorius ha dado un giro de 180 grados a su vida y promete hacerte más feliz en apenas 48 horas

placeholder Foto: Teresa Sartorius. (Cortesía)
Teresa Sartorius. (Cortesía)

Tras estudiar en Boston y vivir tres años en Nueva York, en septiembre del año pasado, Teresa Sartorius (hija de la princesa Nora de Liechtenstein y hermanastra de Isabel Sartorius) cogía su vida por los cuernos y fundaba The Wellness Weekends. Un regreso a sus raíces y a su campo (como llama a la espectacular finca familiar Valdepajares de Tajo, en Cáceres), donde promete cambiarte la vida en apenas 48 horas de retiro healthy que incluye yoga, meditación, paseos idílicos y un showcooking dirigido por ella. Por algo es la pasión que ha revolucionado su día a día.

Y es que los tres años en la Gran Manzana (de los que no se quitaría ni uno) trabajando codo con codo con la sobrina de Estée Lauder, Aerin, fueron suficientes para darse cuenta de que su vida y su vocación corrían por unos derroteros en los que las encinas, la cocina y el estilo de vida más que saludable eran los protagonistas. Dicho y hecho.

“A mí siempre me había encantado la cocina, y mi madre me animó y me dijo 'bueno, pues si es lo que siempre te ha gustado y si tienes ilusión, pues igual este es tu camino'. Y empecé el Cordon Bleu”, nos confiesa.

Un cambio radical, de ejecutiva de una multinacional a disfrutar entre los fogones de una de las escuelas de cocina más exclusivas del mundo, que también fue decisiva en la vida de Cristina Oria y en la que hace unas semanas Tamara Falcó confesó que se había matriculado.

El covid, su gran parón

Una nueva etapa que, casualidades de la vida, ha sido paralizada casi por completo por culpa del virus. “A nosotros nos pilló justo en el momento en el que medio arrancamos. Empezamos en septiembre del año pasado y hacemos los retiros una vez al mes y a partir de febrero nunca pudimos hacer ninguno más. Ahora en septiembre, otra vez, octubre no, y bueno, pues con una incertidumbre con la que es un poco complicado convivir, pero ahí vamos, saldremos adelante seguro”, afirma Teresa con el optimismo y la energía que la caracterizan.

No obstante, tras una pandemia en familia y unos cimientos de lo más sólidos para su negocio, Teresa está dispuesta a todo. Así nos lo ha explicado.

placeholder Teresa Sartorius, en su finca familiar. (Cortesía)
Teresa Sartorius, en su finca familiar. (Cortesía)

PREGUNTA: ¿Cómo surge The Wellness Weekends?

RESPUESTA: Pues mira, The Wellness Weekends es una idea que nos ocurrió un poco por casualidad. Yo llevo entrenando muchos muchos años con David Usandizaga, que es un entrenador personal fabuloso, y un día hablando él se nos ocurrió la idea de montar un fin de semana sano, con entrenamientos, invitar a unas amigas y, bueno, al final la idea se nos fue de las manos y aquí estamos. Llamamos a Angie, que es la profesora de yoga de los retiros, que también es una íntima amiga de la familia, y la verdad es que ha sido todo como muy orgánico, muy cómodo. A pesar de los contratiempos del covid, está teniendo éxito y a la gente le gusta, se van contentos.

La idea está basada en organizar el típico fin de semana con amigos, pero con el objetivo de descubrir, a través del deporte, la nutrición y la conexión con el medio y la naturaleza, cómo adoptar unos hábitos de vida que potencien tu felicidad. “El grupo son doce personas máximo, más nosotros que somos los tres que damos las clases. Me encanta la parte de hacer un grupo de gente que tiene los mismos valores que tú, que tiene las mismas ideas, que le gusta cuidarse. Que te vayas con amigos pues siempre es un plus, claro”. Es un poco mix, por así decirlo, haces muchas cosas, muchas actividades (varios entrenamientos, caminatas), pero también tienes tiempo de relajarte (el showcooking es muy divertido) y de estar en el campo y desconectar”.

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Comedor de The Wellness Weekends. (Cortesía)

P: Nos has contado que el confinamiento paralizó todo. ¿Cómo has hecho para mantener vivo el proyecto todo este tiempo?

R: Pues sí. Qué te voy a contar, pues viviendo de los recuerdos de las redes, por así decirlo. Lo único que pudimos hacer durante el confinamiento fue un retiro online que resultó ser una muy buena alternativa dentro de las circunstancias que había, pero obviamente le quita mucha parte de nuestro valor del proyecto que es estar en el campo de Extremadura, estar en grupo…

De Nueva York a Valdepajares de Tajo

P: Dejaste Nueva York para meterte de cabeza en el mundo de la cocina, ¿por qué este cambio?

R: El cambio es fuerte, la verdad. Yo estuve trabajando en Estée Lauder en Nueva York cuando acabé la universidad en Boston. Trabajaba con la sobrina de Lauder, y la verdad es que me encantaron estos años en cosmética, pero no era lo que me gustaba, no era lo que me llenaba, y entonces cuando me mudé de vuelta a España, hacía entrevistas de trabajo y salía diciendo ‘por favor que no me cojan porque no quiero trabajar en esto’. En ese momento me replanteé un poco todo y aquí estamos.

P: Un camino en el que te has ido especializando, primero Le Cordon Bleu y después el IIN…

R: A mí siempre me había encantado la cocina, y mi madre me animó y me dijo 'bueno, pues si es lo que siempre te ha gustado y si tienes ilusión, pues igual este es tu camino'. Y empecé el Cordon Bleu y justo por casualidades de la vida, una amiga mía que trabajaba conmigo en Nueva York había hecho un curso de nutrición, y como era un tema que a mí siempre me ha gustado porque he estado toda la vida a dieta, pues pensé '¿qué mejor que aprender un poco de ello?'. Iba por la mañana a un curso en el que me decían que el azúcar era horrible y por las tardes a Le Cordon Bleu a hacer tartas con tropecientos kilos de azúcar (ríe). Se me fue organizando la vida un poco medio sola.

P: ¿Qué tal el cambio de Nueva York a Cáceres? ¿Fue duro adaptarte?

R: Estoy mucho en Madrid también y voy y vengo, lo bueno de esta finca es que está muy cerca. Hago más vida de ciudad al final, pero la verdad que a mí siempre me ha gustado muchísimo el campo y me gustan las ciudades pequeñas. Nueva York me encantó y de los tres años que he vivido allí no me quitaría ni uno, pero se me hacía un poco dura y demasiado grande. Prefiero, de verdad, mi vida aquí, más llevadera, más cómoda.

P: ¿Qué consejo le darías a Tamara ahora que va a empezar Le Cordon Bleu?

R: Cuando vas a clase siempre te hacen presentarte y contar un poco tu experiencia y si has tenido contacto con el mundo de la cocina, y te sorprendería que la mayoría de los casos son gente que lo ha dejado todo y se ha lanzado a cocinar. Claramente es algo como muy vocacional. De repente, te llama la cocina. A Tamara creo que se le va a dar fenomenal porque lo hizo muy bien en ‘MasterChef’. A mí lo que más me impresionó del Cordon Bleu es que, al final, a los que nos gusta cocinar estamos acostumbrados a cocinar en casa muy relajadamente, con música, un vinito..., y de pronto llegas a clase y hay un reloj en la pared y un chef gritándote que te des prisa. A mí fue lo que más me chocó y Tamara en 'MasterChef' ya lo ha vivido. Una ventaja en este sentido.

Una finca, dos proyectos

P: Este proyecto continúa un poco con la idea que tenía tu madre para explotar la finca, ¿no?

R: Mi madre empezó en el campo hace muchos años un proyecto muy innovador de cómo tratar la dehesa porque la dehesa en Extremadura se está muriendo en muchas zonas y necesitaba una reestructuración, tratarla de una forma más holística, de una forma más, a lo mejor, como se hacía antes. Y entonces a raíz de eso, una de las cosas que hicieron fue plantar muchas plantas medicinales, como por ejemplo la caléndula. Entonces mi madre se asoció con una farmacéutica de un pueblecito cerca de donde tenemos mi campo y empezó su línea de cosmética natural sin ningún químico, y la verdad es que está encantada y funciona muy bien. Cada una tenemos dentro de la finca su proyectito y se compaginan bien el uno con el otro, porque al final van los dos en la misma línea, sin que tenga que ver una cosa con la otra. La verdad estoy muy muy contenta de trabajar con mi madre, es una maravilla.

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P:¿Habéis tenido que hacer grandes cambios en la finca?

R: Lo que hacemos cuando yo tengo Wellness Weekends o cuando mi madre tiene algún curso, nosotros como familia o bien no vamos o dependiendo del sitio. Como hay una casa de invitados aparte de la casa principal, si se puede vamos, pero intentamos adaptarnos. Al final es un negocio y tampoco ayuda que de repente mi sobrina de 8 años se pasee por el retiro. Tenemos un calendario y nos repartimos los fines de semana. En cuanto a reformas, hicimos un poco de lavado de cara, por así decirlo, de los cuartos y eso sobre todo para los retiros de Wellness. Pero en esencia está como estaba. No ha perdido el espíritu de la finca.

P: Allí pasasteis todos juntos la cuarentena, ¿verdad?

R: La verdad es que ha sido un regalo dentro del horror que era la situación. Tuvimos la suerte de pasar la cuarentena todos juntos ahí, algo que hemos agradecido muchísimo porque hacía mucho más fácil llevarlo. Al final creo que una de las partes más duras que te puede pasar en la cuarentena es estar solo o la preocupación por los tuyos que están lejos. Nosotros al ser muchos..., pues al final se hablaba menos del tema, era un poco más disperso, estábamos en el campo, podíamos ir a dar un paseo. Una suerte superafortunada de haberlo podido pasar ahí con Luis, su mujer y sus hijos, mi madre y Mencía. Isabel estuvo unos días, no los tres meses.

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Teresa Sartorius. (Cortesía)

P: ¿Aprovechaste para que tus hermanos probaran el sistema para cambiar de hábitos?

R: La verdad es que he pasado meses intentándolo. Tenía muchas peleas sobre el azúcar y las magdalenas del desayuno, y me hacen menos caso del que me gustaría, pero la verdad es que mi cuñada tiene una hija de su primer matrimonio que tiene catorce, que es mi nueva pupila, así que por lo menos a alguien le ha ayudado.

P: ¿Tu hermana Isabel o alguien de tu familia está vinculada de alguna manera a este proyecto también?

R: Mi hermano trabaja en Sushita, en la cadena de restaurantes, y mi cuñada también con él, pero no, vinculados como tal no están. E Isabel vino y me organizó un grupo de amigos y lo pasamos fenomenal. Al final, estos negocios siempre empiezan un poco con el típico ‘friends and family’ y sí que me han apoyado mucho y me han ayudado un montón, igual que mi madre y mi hermano, que están todo el día recomendándole el retiro a gente, que es lo que hace falta como negocio.

P: ¿Algún cliente vip?

R: Bueno, clientes vip vinieron Teresa de la Cierva y María León, y la verdad fue la bomba porque lo sacaron en sus redes a tope, y hoy en día pues vale su precio en oro. Me encantaría que vuelvan cuando quieran porque lo pasamos muy bien.

P: ¿Cuál es el siguiente paso?

R: Pues por ahora, en esta situación tranquila, mejor nos conformamos con poder hacerlo y poco a poco. Me gustaría que aparte de que siguieran adelante y que se hiciesen más entre semana, más largos, colaborar con gente, colaborar con gente del mundo del deporte, que al final es lo que que creo que también sería más divertido. Y por ahí van saliendo cosas y tranquilamente. Ahora, como hemos dicho, no es el mejor momento para empezar mucha cosa nueva. Vamos a ver si consiguen la vacuna pronto y podemos terminar con esta incertidumbre.

Isabel Sartorius MasterChef