Isaac, cortinas borbónicas y un jabón de Mercadona: los tesoros insólitos de Meirás
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Isaac, cortinas borbónicas y un jabón de Mercadona: los tesoros insólitos de Meirás

Este 10 de diciembre, la comitiva judicial llegaba a la propiedad que fue durante años de los Franco para proceder al acto de entrega al Estado. En el interior, objetos sorprendentes

placeholder Foto: Fachada del pazo de Meirás. (EFE)
Fachada del pazo de Meirás. (EFE)

Posiblemente ‘Ábrete Sésamo’ sea la fórmula más universal para desentrañar los tesoros ocultos en un lugar misterioso. Cuando Ali Babá llegaba a aquella cueva de los ladrones y pronunciaba las palabras mágicas, se abría ante él un universo de oropeles y objetos preciosos de incalculable valor.

Algo así les debió de pasar a los técnicos de la Xunta de Galicia cuando entraron en el pazo de Meirás para hacer inventario de una propiedad que ha sido, durante más de ocho décadas, propiedad de la familia Franco y que desde el 10 de diciembre pasa a ser propiedad del Estado tras la sentencia del Juzgado de Primera Instancia número 1 de A Coruña que les condenó a su devolución.

Foto: Algunos de los bisnietos de Francisco Franco, en su exhumación. (Getty)

Entre los tesoros encontrados, los técnicos han elaborado un extenso inventario que engloba un total de 697 bienes, entre los que se contabilizan tanto enseres personales como piezas de valor histórico y algunas que cualquiera de nosotros pueda tener en su casa en un momento dado. Hombre, una escultura románica de la catedral de Santiago, no, pero ¿quién no tiene en su cuarto de baño un jabón de manos de la línea de cosmética del Mercadona?

Observar, analizar, anotar

En el inventario, que ocupa 163 páginas y contiene 1.021 fotografías, se recogen, entre otras cosas, más de 13.000 libros repartidos entre las tres bibliotecas con las que cuenta el pazo. No hay que olvidar que antes de la familia del caudillo, la propiedad perteneció a la escritora Emilia Pardo Bazán, que fue precisamente la que emprendió la construcción de la actual edificación que era conocida como las Torres de Meirás. Una de esas tres bibliotecas pertenecía a la novelista.

Imaginamos a los técnicos de la Xunta y de Patrimonio Nacional, a los arquitectos, al arqueólogo y a la historiadora que han participado en esta labor recopilatoria, paseándose por las distintas estancias y apuntando concienzudamente todo lo que iban encontrando a su paso: aquí unos muebles antiguos, allá unas lámparas de araña, acullá tapices, relojes y porcelanas.

placeholder Escalinata de entrada al pazo de Meirás. (EFE)
Escalinata de entrada al pazo de Meirás. (EFE)

Solo bajo el membrete ‘Artículos Singulares’ (nuestro favorito por el prometedor título de la sección) se engloban 81 artículos que incluyen pináculos, bolardos y blasones (magnífico triunvirato lingüístico). Bajo esa misteriosa denominación aparecen apuntadas también cuatro pilas bautismales, frisos en bajorrelieve, esculturas, un reloj de sol, tres hórreos, la pista de tenis que mandó construir Franco y la casa de juegos de Carmen Polo que se llama, como no podía ser de otra manera, O Paciño.

Algunos de los objetos hallados fueron fruto de conflicto en el pasado como las dos estatuas de piedra de Isaac y Abraham que proceden de la fachada románica de la catedral de Santiago. En su momento hubo un juicio que enfrentó al Ayuntamiento de esta ciudad gallega con la familia del caudillo que exigía su devolución y que fue ganada por los Franco, que aducían que las habían comprado a un particular.

placeholder Carmen Franco, junto a sus padres en un documental de DMAX.
Carmen Franco, junto a sus padres en un documental de DMAX.

Tapices y jabones

En el extenso listado se recogen las piezas pero no se detalla el valor económico de cada artículo y, como explicaba uno de los técnicos, “las ropas y los objetos de uso personal, los ajuares domésticos de uso diario o habitual no son objeto de este inventario”. Así que el jabón de manos líquido dermoprotector con dosificador de Deliplus (0,80 €) no forma parte de un informe que sí recoge alfombras de la Real Fábrica de Tapices, objetos de la Corona y la familia real, que estaba en el exilio durante el mandato de Franco, como la pantalla para la chimenea del comedor de gala y una mesa vitrina de la sala de música, ambas pertenecientes al Palacio Real.

"Debe tenerse en cuenta que algunas de las telas empleadas para tapizar muebles pueden tener la consideración de tejidos históricos. El inventario de estas piezas deberá ser objeto de un trabajo separado realizado por especialistas”, comentaban los técnicos. Se referían, entre otras cosas, a las cortinas de seda de la sala de recibir de la reina Victoria Eugenia de Palacio Real de Madrid que se habían reconvertido en la tapicería de los sofás de un salón de Meirás. Los Franco, precursores del recycling.

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