El Albatross, megayate valorado en 82 millones, se pone a punto en Barcelona
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El Albatross, megayate valorado en 82 millones, se pone a punto en Barcelona

Majid Al Futtaim, su propietario, es el fundador de un holding internacional considerado por la ONU como empresa de impacto global. El Mall of the Emirates, de Dubái, es una de sus ideas

placeholder Foto: El Albatross, en el centro, tapado e iluminado. (S.T.)
El Albatross, en el centro, tapado e iluminado. (S.T.)

Es uno de los yates más grandes, caros y ostentosos del mundo. Su silueta casi asusta por su enormidad, perfilada bajo un toldo gigantesco, al atardecer en el puerto de Barcelona. El Albatross (con doble ese, si es con una sola es el yate de Villar Mir) es uno de esos barcos que te obliga a mirar. Y mientras lo haces, te imaginas qué sería de tu vida si fueras millonario. Tan millonario.

Como su propietario, Majid Al Futtaim, un dubaití cuyo apelativo muchos viajeros conocerán porque da nombre a los centros comerciales de Dubái y El Cairo, entre otros.

placeholder Majid Al Futtaim. (MAF)
Majid Al Futtaim. (MAF)

Fundador de un holding bautizado como él mismo, es uno de los hombres más ricos de Emiratos Árabes, lo que implica ser uno de los hombres más ricos del mundo. Su fortuna está valorada en 3.600 millones de dólares, según 'Forbes'.

Estos días, uno de sus superyates, acaso el más famoso, ha recalado en la capital catalana para ponerse a punto. Hace ya años que el puerto barcelonés se postuló en el mundo como centro de reparaciones y lavados de cara de yates de lujo.

12 invitados y 18 tripulantes

El Albatross no es el único yate de Al Futtaim, decíamos, aunque quizás sí el más vistoso. Construido en 2016 en Delta Marine, fue diseñado por Espen Oeino, uno de los más valorados, creador de embarcaciones como el Octopus, del cofundador de Microsoft, Paul Allen.

Este yate tiene capacidad para 12 invitados en seis cabinas, además de los 19 tripulantes en ocho cabinas. Con 72 metros de eslora, motores caterpillar y una velocidad que alcanza los 17 nudos, el mantenimiento del Albatross va de los cinco a los diez millones al año, informan publicaciones especializadas como ‘SuperYatch Fan’ y ‘SuperYatch Times’. El Albatross sustituye al Trinity White Star, barco que Al Futtaim vendió en 2016, el año que le entregaron su nuevo ‘juguete’.

Foto: El yate 'Hermitage' en un fotomontaje realizado por Vanitatis.

Al Futtaim, cuyo holding es conocido como MAF, es propietario de 26 centros comerciales y tiene la licencia de los supermercados Carrefour en Oriente Próximo, el Norte de África y Centro Asia. Tiene además 13 hoteles en la zona, cines e incontables empresas. La joya de la corona es, sin lugar a duda, el Mall of the Emirates, el centro comercial de Dubái en el que hay incluso una pista de esquí.

placeholder La pista de esquí del Mall of Emirates, en Dubái. (Reuters)
La pista de esquí del Mall of Emirates, en Dubái. (Reuters)

Aunque su huella empresarial va mucho más allá, con inversiones inmobiliarias en medio mundo y un impacto económico que la ha llevado incluso a ser nombrada por la ONU como compañía de influencia global. Por eso forma parte de UN Global Compact, una sección de Naciones Unidas en la que participan empresas internacionales cuya filosofía se basa en la sostenibilidad y otros principios (como los derechos humanos y los derechos laborales), y en tratar de lograr un mundo mejor a través de los negocios.

Barcelona, puerto de lujo

Que el megabarco de una personaje de tal calado esté en Barcelona no es casualidad: en 2019 se construyó un nuevo elevador de barcos (o shiplift) de 4.800 toneladas en la capital catalana. Esta nueva plataforma está situada en el Moll Occidental y cuenta con un sistema de transferencia sofisticado, según informan desde el mismo puerto. Este shiplift puede desplazar hasta nueve superyates de 115 metros de eslora en un área de trabajo en seco de 30.000 metros cuadrados que integra un foso de quillas.

placeholder El yate Dilbar, el más grande del mundo, en Barcelona. (S.T.)
El yate Dilbar, el más grande del mundo, en Barcelona. (S.T.)

El Albatross llegó el 13 de enero a la ciudad, donde ha recalado en otras ocasiones. Su último destino de recreo, no obstante, fue el pasado verano en Antibes, la Costa Azul. El puerto de Barcelona aprovecha la oferta de ciudad en eventos deportivos de gran calado, nos cuentan, como el Gran Premio de Fórmula 1, para ofrecer sus servicios a los grandes propietarios. No es extraño, pues, ver las siluetas de yates tan imponentes como el Albatross en aguas barcelonesas. Eso sí: no es extraño pero sigue imponiendo.

Yates
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