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Inés Laffón y su lucha por la maternidad: “Cuando tienes el deseo de ser madre y no se cumple es muy duro”
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ENTREVISTA

Inés Laffón y su lucha por la maternidad: “Cuando tienes el deseo de ser madre y no se cumple es muy duro”

Inés ha cumplido su gran sueño de ser madre, aunque el camino no ha sido fácil. En conversación con Vanitatis comparte su experiencia y repasa sus raíces y el legado cultural en el que ha crecido

Foto: Ines Laffón junto a su pareja, el futbolista Álvaro Odriozola y sus dos hijas ( Ohiane Mateos )
Ines Laffón junto a su pareja, el futbolista Álvaro Odriozola y sus dos hijas ( Ohiane Mateos )

En 1958, el prestigioso entrenador de caballos Alec Head adquirió un castillo en el corazón de Normandía, un enclave donde la tradición ecuestre se entrelazaba con la historia. Aquel lugar, rodeado de praderas infinitas fue también donde, en más de una ocasión, acudió la reina Isabel II, atraída por el mundo de la hípica. Décadas más tarde, entre esos mismos muros, su bisnieta Inés Laffón daría sus primeros pasos en la infancia, tejiendo recuerdos que, sin saberlo, marcarían para siempre el pulso de su destino.

Mi infancia fue muy feliz, es la que le deseo a mis hijas

placeholder A la derecha Alec Head, bisabuelo de Inés junto a Isabel II en Normandía
A la derecha Alec Head, bisabuelo de Inés junto a Isabel II en Normandía

“Nací en París y me crié en Chantilly, un pequeño pueblo al norte de Francia, mi infancia fue entre nuestra cuadra, la de mis abuelos, mis primos… Rodeada de campo y caballos. Fui muy feliz. Es la infancia que le deseo a mis hijas”, comienza contando Inés, mientras se recoge en el sofá de su casa del norte, frente al mar, en San Sebastián.

placeholder Ines de niña junto a su hermana y sus padres en una imagen de álbum familiar ( Cortesía )
Ines de niña junto a su hermana y sus padres en una imagen de álbum familiar ( Cortesía )

Un legado de mujeres

Desde niña, a Inés no solo la acompañó el entorno, sino también grandes referentes femeninos que fueron pioneras en su tiempo. Su abuela materna, Criquette Head, fue la primera entrenadora de caballos del mundo.

Me siento muy parecida a mi abuela Criquette en cuanto a la pasión por el trabajo

“Todos le decían que era imposible. En aquella época, pocas mujeres podían siquiera aspirar a trabajar. Imagínate, además, en un mundo de hombres como era el del caballo, con horarios de lunes a domingo y jornadas que empezaban a las cinco de la mañana… Era algo impensable para una mujer de entonces”, relata Inés, quien se siente muy identificada con su abuela. Asegura que ha heredado ese gen de pasión por el trabajo, y desde que terminó de estudiar ha trabajado siempre como consultora financiera.

placeholder Ines de pequeña junto a su hermana y sus padres durante una carrera en París en una imagen de álbum familiar ( Cortesía )
Ines de pequeña junto a su hermana y sus padres durante una carrera en París en una imagen de álbum familiar ( Cortesía )

Aunque la familia de Inés se afincó en Francia, su padre, el jinete Carlos Laffón, es andaluz y siempre ha mantenido un fuerte vínculo con sus raíces. “Todos los veranos, semanas santa, navidades… las pasábamos con nuestros primos en España”, recuerda Inés.

Inés evoca con especial cariño los veranos en Sanlúcar de Barrameda, Cádiz, donde se juntaban todos los primos en casa de su tía abuela, quien realmente fue como una abuela, la prestigiosa pintora y escultora Carmen Laffón, una mujer también adelantada a su época que fue educada alejada del dogmatismo y terquedad de aquella época. “Al no tener hijos, mi padre y su hermano Manuel eran como sus hijos. Mirando con retrospectiva fue una suerte que el vínculo fuera tan fuerte porque gracias a ella nos inculcaron una cultura artística y, además, de una forma muy especial”.

placeholder La pintora y escultora Carmen Laffón junto a Inés en una imagen de álbum familiar ( Cortesía )
La pintora y escultora Carmen Laffón junto a Inés en una imagen de álbum familiar ( Cortesía )

Mi tía Carmen nos enseñó a ver la belleza de las cosas

placeholder Una escultura de Carmen Laffón a su sobrina nieta Inés ( Cortesía )
Una escultura de Carmen Laffón a su sobrina nieta Inés ( Cortesía )

Inés revive cómo Carmen les pedía posar para luego esculpirles. “Nos tomaba las medidas con una delicadeza…”, cuenta, emocionada, entre las muchas anécdotas que conserva como pequeños tesoros. “Vivíamos en su estudio. Ella nos enseñó a ver la belleza de las cosas”, añade con una sonrisa que deja entrever la huella que Carmen Laffón ha dejado en su forma de mirar el mundo.

“Se sentaba frente al mar y, quien ve el Coto de Doñana, ella veía mucho más allá. Veía la luz, el reflejo... Nos decía que nos fijáramos en que cada día el mar era de un color diferente. Son cosas que realmente solo se aprecian cuando se tiene una mirada sensible. Fue una suerte empaparnos desde pequeños de esa magia. Siempre nos acordamos mucho de ella”, rememora Inés, con cierta nostalgia, ya que en noviembre de 2021, la artista falleció dejando un gran legado cultural y, también, emocional para su familia. “Tenía tres meses cuando me pintó en la cuna, ahora verlo es bonito” cuenta Inés sobre una de sus obras.

placeholder Un recorte antiguo de prensa en el que se ve a Carmen Laffón junto a Inés y la obra ´Inés Laffón en la cuna´
Un recorte antiguo de prensa en el que se ve a Carmen Laffón junto a Inés y la obra ´Inés Laffón en la cuna´

Su curiosa historia de amor

Inés estudió International Business Administration en ´The American University of Paris´ y, al terminar, se mudó a Madrid para comenzar a trabajar. Sin embargo, siempre regresaba al lugar de su infancia, especialmente durante la primera semana de octubre, cuando se celebraban las Carreras del Arco del Triunfo de París, una de las competiciones ecuestres más importantes del mundo. Pero hubo un año que fue más especial que los demás.

placeholder Inés junto a su pareja Álvaro Odriozola ( Cortesía )
Inés junto a su pareja Álvaro Odriozola ( Cortesía )

El defensa de La Real Sociedad, Álvaro Odriozola, que en aquel entonces jugaba en el Real Madrid, aprovechó unos días libres para acudir al evento ya que más allá del fútbol, el caballo es una de sus grandes pasiones. Allí se fijó en Inés, que había acudido a ver competir a su padre, pero no se atrevió a acercarse a hablarle.

“Le preguntó a un amigo que teníamos en común quién era, y le dijeron que mi familia tenía una yeguada allí. Al día siguiente, llamó a mi padre para decirle que quería ir a ver sus caballos”, relata Inés.

Carlos, el padre de Inés, recibió a Odriozola en su casa, pero ella no estaba: había cogido un vuelo a las seis de la mañana para regresar a Madrid, ya que tenía que trabajar. Aunque el primer intento de Álvaro de encontrarse con Inés falló, sí descubrió que ella también residía en la capital. Por ello cuando Álvaro llegó a Madrid, pidió a su amigo en común que llamara a Inés, y después de varios intentos, finalmente se produjo el encuentro. “Quedamos a tomar algo, terminamos cenando los tres y desde ese día hasta ahora”, cuenta Inés.

placeholder Inés junto a Álvaro ( Cortesía )
Inés junto a Álvaro ( Cortesía )

“Es gracioso porque él hacía como si todo fuera una casualidad: ‘¡Justo estuve en la yeguada de tu familia!’, me decía”.

A partir de esa reunión, comenzaron a verse prácticamente todos los días, cuando Álvaro salía de entrenar e Inés de trabajar. “A los quince días, coincidió que tenía unos días libres y me dijo que quería conocer Normandía. Sin pensarlo dos veces, lo llevé. Cuando llamé a mi padre y le dije: ‘Papá, ¿te acuerdas del chico que vino a la yeguada? Pues nos hemos llevado muy bien y vamos este fin de semana’. Él se reía”, rememora Inés.

placeholder Inés junto a Álvaro en Normandía ( Cortesía )
Inés junto a Álvaro en Normandía ( Cortesía )

Rompiendo el estereotipo WAG

“Realmente mi vida no cambió, los dos teníamos nuestra vida en Madrid y las compaginábamos. Cuando a Álvaro le trasladaron a Alemania a vivir llevábamos seis meses y me quedé en la capital trabajando. Iba a verle los fines de semana. Siempre he trabajado y dejar de hacerlo nunca ha sido una posibilidad para mí”

Dejar de trabajar nunca ha sido una opción para mí

Cuando estalló la pandemia, Inés se trasladó a Alemania junto a Álvaro y comenzó a desempeñar sus labores a través del teletrabajo. “Para mí el trabajo es fundamental, al final estar al lado de un deportista de élite hace que muchas cosas giren entorno a su mundo, y necesito también tener mi reconocimiento propio, mi sitio donde sentirme valorada. Además que me gusta comprarme mis cosas, hacerme mis viajes…”.

Álvaro y yo tenemos muchas cosas que nos unen más allá del fútbol

placeholder Inés junto a Álvaro en el Estadio Santiago Bernabeu
Inés junto a Álvaro en el Estadio Santiago Bernabeu

“También es importante que no todo gire al rededor del fútbol, nosotros como pareja tenemos muchas cosas que nos unen más allá: nuestras familias, la pasión por el campo, los caballos…”.

Su lucha por la maternidad

Inés hace apenas cuatro meses cumplió uno de sus grandes sueños desde que era niña: ser madre. Pero no ha sido precisamente un camino de rosas. “Cuando tienes un deseo tan fuerte de ser madre y no lo consigues, es un sentimiento muy duro. Yo quiero hablarlo abiertamente porque siento que eso puede ayudar a otras mujeres que lo han vivido”.

“Cuando ves a tú alrededor parejas que lo consiguen a la primera piensas ¿por qué yo no?. Estuvimos un año intentándolo de manera natural y otro con tratamientos. Es una frustración enorme cuando estás todo el rato haciéndote pruebas, te dicen que todo está bien pero no lo consigues”.

Después de toda la espera, fue una emoción que vinieran mellizas

placeholder Inés junto a sus mellizas ( Ohiane Mateos )
Inés junto a sus mellizas ( Ohiane Mateos )

“Inevitablemente, aunque ambos lo deseen —y en este caso Álvaro fue un apoyo increíble—, quien más sufre es la mujer, porque es ella quien se somete a incontables pruebas, toma hormonas…”.

A Inés, muchas personas le decían que había una parte fundamental en la mente, pero ella creía que no, que todo era más físico y biológico. Sin embargo, con el tiempo, la vida le demostró que estaba equivocada. “Llegamos a San Sebastián porque Álvaro fichó por la Real Sociedad y, aquí, me relajé muchísimo. Me di cuenta de que en Madrid no paraba ni un segundo y, además, gracias a Álvaro y su manera de ver la vida, dejé de estar tan obsesionada con el embarazo”.

Álvaro me ayudó a que todo el proceso fuese más ameno

placeholder Inés en una imagen familiar junto a sus mellizas ( Ohiane Mateos )
Inés en una imagen familiar junto a sus mellizas ( Ohiane Mateos )

Álvaro es muy positivo. Yo era como más seria, él consigue hacer todo más ameno. Tiene ese lado un poco más niño, es bonito porque aunque tiene una dedicación y responsabilidad inmensa en su trabajo, luego en la vida es más niño, como más ingenuo. Él siempre decía “Seguro que llega y además ¡van a ser mellizos !”.

Y acertó. Todo lo que había sufrido Inés se transformó en un embarazo sin complicaciones y en un parto que recuerda con enorme cariño: “Al principio me daba respeto ese momento y no quería que Álvaro estuviera en el paritorio, pero al final entró y fue precioso. Decidimos no conocer el sexo de los bebés hasta entonces. Nos enteramos en ese mismo momento de que eran dos niñas”.

placeholder Inés justo después del parto junto a su pareja Álvaro y sus mellizas ( Cortesía )
Inés justo después del parto junto a su pareja Álvaro y sus mellizas ( Cortesía )

El apoyo de su prima, Rochi Laffón

Inés se emociona al recordar a su prima Rochi esperando a la salida del paritorio. “Rochi ha sido un gran apoyo durante todo el proceso y los momentos más difíciles. Mi hermana vive en París y aunque siempre estuvo pendiente, quien ha estado físicamente a mi lado ha sido Rochi. Fue la segunda en enterarse, después de Álvaro, de que estaba embarazada”.

Rochi tiene una sensibilidad y un cuidado con los niños increíble

placeholder Inés durante el embarazo junto a su prima Rochi Laffón ( Cortesía )
Inés durante el embarazo junto a su prima Rochi Laffón ( Cortesía )

“Mis niñas se llaman Olympia y Allegra. El primero porque Álvaro siempre tuvo claro que, si algún día tenía una hija, quería que se llamara así. El segundo lo escogió Rochi; en una cena, hablando, dijo: ‘Con la alegría que os han traído después de todo el sufrimiento…’. Además, es un nombre italiano, y nosotros estuvimos un tiempo viviendo en Italia”, cuenta Inés que ha escogido a Rochi como la madrina de Allegra.

“¿Cómo no iba a ser su madrina? Rochi tiene una sensibilidad y un cuidado con los niños increíble… imagínate con Olympia y Allegra. Tenemos mucha suerte de tenerla”.

placeholder Inés en el bautizo de sus hijas junto a su prima Rochi madrina de Allegra ( Cortesía )
Inés en el bautizo de sus hijas junto a su prima Rochi madrina de Allegra ( Cortesía )

Álvaro, un gran padre

Hay costumbres que nunca hay que perder”, dice Inés al hablar de ese ritual nocturno en el que, cada noche, Álvaro pasa un rato con sus niñas y, aunque estén dormidas, les habla. “Tiene unos horarios muy marcados pero como cualquier otro trabajo, al final te adaptas. Cuando llega de entrenar se pasa horas con ellas”.

“El fútbol le exige estar siempre en su máxima capacidad, están sometidos a mucha presión… Álvaro acaba de pasar por un momento en el que no estaba al 100%, y ha sido duro. Siempre intento transmitirle mi apoyo”.

Un apoyo que ya no viene solo de Inés: ahora forman una gran familia. “Todo lo que he sufrido se me olvidó en cuanto las tuve en mis brazos”, concluye.

placeholder Álvaro e Inés junto a sus hijas en una imagen de álbum familiar ( Cortesía )
Álvaro e Inés junto a sus hijas en una imagen de álbum familiar ( Cortesía )

Así es Inés Laffón: discreta, pero con un inmenso legado a sus espaldas. Forjó su propio camino y, más tarde, decidió compartirlo junto a Álvaro. Hoy abre las puertas de su historia, cargada de emoción, recuerdos y su espera por la maternidad. Un tema que, como ella misma sostiene, debe ser visibilizado y normalizado para que ninguna mujer en su misma situación se sienta sola.

En 1958, el prestigioso entrenador de caballos Alec Head adquirió un castillo en el corazón de Normandía, un enclave donde la tradición ecuestre se entrelazaba con la historia. Aquel lugar, rodeado de praderas infinitas fue también donde, en más de una ocasión, acudió la reina Isabel II, atraída por el mundo de la hípica. Décadas más tarde, entre esos mismos muros, su bisnieta Inés Laffón daría sus primeros pasos en la infancia, tejiendo recuerdos que, sin saberlo, marcarían para siempre el pulso de su destino.

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