Es noticia
Menú
Ruy Arroyo, el podcáster que pone nombres y apellidos a las adicciones: "Si no hubiera parado, estaría muerto"
  1. Famosos
UN PÓDCAST ADICTIVO

Ruy Arroyo, el podcáster que pone nombres y apellidos a las adicciones: "Si no hubiera parado, estaría muerto"

Nació en una familia privilegiada y se lo dieron todo para ser feliz, pero su consumo de distintas sustancias terminó en una sobredosis que casi le cuesta la vida. Supo entonces que era el momento de parar. Así nos lo cuenta

Foto: Ruy Arroyo, posando para Vanitatis. (A. M. V)
Ruy Arroyo, posando para Vanitatis. (A. M. V)

Pocos dirían, por su aspecto, su forma de hablar y su humor, que Ruy Arroyo tiene detrás una impactante historia de adicciones que acabaron en una sobredosis que casi le provoca la muerte. Una vida con etapas de consumo casi suicida, de la que consiguió salir, con mucho trabajo y terapia. Y es lo que quiere para otros adictos como él, a los que acompaña a través de su trabajo en el centro de terapia Charlas Adictivas, en pleno centro de Madrid.

Es el mismo nombre que tiene el pódcast que creó y que conduce y gracias al que le conocemos. En él se pone nombre y apellido a las adicciones, del tipo que sean. Y por él han pasado nombres como el de Mariola Orellana, Clea Fitz-James, Uca Fuster o Belén de la Hoz, que seguro que no les son del todo desconocidos. Son solo algunos ejemplos que demuestran algo que Ruy repite mucho: las adicciones no discriminan.

Él mismo quiso participar en uno de los episodios para contar su historia. La clave es visibilizar las adicciones, no estigmatizarlas. Y su objetivo es acompañar a todas las personas que tienen un problema o piensan que pueden tenerlo, de una manera integral, a través de planes personalizados, no solo para los propios pacientes, sino también para las familias.

Porque la suya fue clave en su recuperación. Tuvieron que pagarle un tratamiento -duro, intenso, durante muchas horas, a diario, largo tiempo- en un centro de rehabilitación. Una familia que lo ha arropado en cada paso y que, como reconoce, se lo había dado todo para ser feliz. Y un hecho curioso: Ruy tiene un hermano mellizo. Son el ejemplo de que las adicciones no discriminan: "¿Por qué teniendo los mismos genes, los mismos privilegios, él es un banquero de éxito y yo acabé como acabé?".

P: ¿En qué momento empiezas a tener contacto con las drogas?

R: A fumar cannabis empecé entre 13 y 14 años y el alcohol más o menos de esa edad, que es la media en España, la media de inicio. Son productos, sustancias que pueden provocar una adicción y a las que tenemos acceso prácticamente todo el mundo. Está al alcance de todo el mundo y ahora mismo también de chavales. Y hay productos de alcohol baratísimos. Hay limitaciones y restricciones y demás, pero al final se ve que la gente puede conseguir alcohol incluso cuando se es menor.

placeholder Ruy Arroyo, en el centro Charlas Adictivas. (A. M. V.)
Foto: A. M. V.

R: ¿Y teníais más o menos el mismo contacto que tu hermano mellizo con ese tipo de sustancias?

Sí, la misma educación, la misma infancia. Una buena educación además, un buen entorno, como decimos. Tuvimos mucha suerte porque nos pudieron dar todo lo que necesita alguien para ser feliz, muchos deportes... todo. Yo tuve mucha suerte, fui muy privilegiado. Y aún así, al consumir cannabis, como hacía mucha gente de mi edad, empecé a tener una relación con las sustancias que me llevó luego a desarrollar una adicción a todo lo que consumía, ¿no? Y casi acababa con mi vida, con 35 años.

O sea, fueron 20 años desde el primer consumo inocente, como hacía la mayoría de personas en mi entorno, que fue desarrollándose. Hubo luego ciertos momentos en mi vida complicados y esos consumos tuvieron mucha más relevancia. Porque al final todo el mundo acaba sufriendo de una manera u otra. Pero si tu cerebro aprende dónde se puede aliviar y dónde puedes evadirte con cierto consumo, cuando aparecen momentos difíciles ese consumo se convierte en la herramienta para dejar de sufrir o no gestionar bien las emociones.

P: ¿Lo escondiste en algún momento porque te daba un poco de vergüenza o siempre lo trataste con absoluta normalidad?

R: Yo personalmente no me escondí mucho, la verdad. No entendía que fuera algo que había que esconder. Yo hacía mucho deporte, luego me saqué mi carrera. O sea, que iba en paralelo. El consumo lo toleraba muy bien, que esa es otra faceta que suele pasar con los que desarrollan adicciones. Si no te sienta muy bien una sustancia, dejas de tomarla. Si te tomas un día cualquier cosa y tienes una experiencia negativa, es raro que la repitas. Pero en mi caso y en el caso de muchos adictos tenemos una capacidad de tolerar esas sustancias excesiva o fuera de la norma. Entonces, esconderme como tal, no. También los efectos del consumo cuando tienes 20, 25, 30, no tiene nada que ver con cuando tienes 35 o 40.

"La familia es vital en el proceso, por lo menos en mi vida lo ha sido"

P: No sé cuál era la posición de tu familia y tu entorno en ese momento.

R: Yo ya tenía cierta edad, tenía mis trabajos y demás y que tampoco es que lo escondiera. Sí es frecuente decir "yo no tomo nada" para quitarte el problema. Pero creo que es importante nombrar a la familia porque los cinco últimos años de mi consumo fueron muy complicados. Y claro, te distancias de la familia porque son los que más te conocen y los que ven que hay un cambio. Cuando realmente tuve el agua al cuello, a quien me llamé fue a mi familia. Les dije que estaba al borde de tener un problema gordo o acabar teniendo una sobredosis, que es lo que me pasó. Y llamé a mi hermano y le pedí ayuda a él directamente. La familia es vital en el proceso, por lo menos en mi vida lo ha sido.

placeholder Ruy Arroyo, en el centro Charlas Adictivas. (A. M. V.)
Foto: A. M. V.

P: ¿Y siendo de un entorno socioeconómico acomodado, tus padres ocultaban la situación a su entorno, por aquello de guardar las apariencias?

R: Es importante explicar que la adicción como tal no discrimina en absoluto. Cuando entras en un centro de terapia te encuentras CEOs de compañías, abogados, gente que prácticamente ha vivido en la calle o está saliendo de vivir en la calle. Y todo el mundo tiene una sola cosa en común. En la vida todo el mundo tiene cierta máscara como mecanismo de defensa. En una sala de terapia no se te juzga por tu consumo, porque sabemos todos los adictos que no puedes hacer otra cosa, sabes que no puedes dejar de consumir y que estás ahí de una forma humilde, intentando aprender qué es lo que pasa.

Pero, volviendo a mí, yo he aprendido cosas, he tenido una carrera laboral, aún consumiendo, relativamente exitosa. He tenido muchas experiencias en distintos países y con personas. O sea, mi vida ha sido muy enriquecedora.

"Llegué a tener un consumo suicida, era consciente de que podía morir"

Mi padre se mataba a currar y era muy generoso y nos proporcionó una vida tremenda y mi madre es maravillosa. Pero eso no quita que no consumas o que estés protegido frente a una adicción. Una adicción se desarrolla y es un poco aleatorio, hay muchos factores que influyen: biológicos, genéticos, sociodemocráticos, económicos... son muchas cosas. Hay gente que lo tiene todo y tiene una adicción y hay gente que no tiene nada y también desarrolla una adicción.

P: ¿Cuál fue el punto en el que dijiste, "hasta aquí"?

R: Llegué a tener un consumo casi suicida, era consciente de que podía morir, pero no tenía coraje para quitarme la vida. Empezó en el momento más triste de mi vida, cuando falleció mi padre. Yo tenía 30 años y aguanté trabajando y sobrellevándolo como pude.

P: ¿En qué trabajabas en ese momento, Ruy?

R: En ese momento en consultoría industrial.

P: Era un buen puesto, un buen trabajo, como nos has dicho, viajabas, tenías un cargo, un buen sueldo...

R: Sí, viajaba por muchos sitios y tenía un equipo de gente trabajando buenísima. Era un gran lugar. Pero yo no gestioné bien ese momento emocional, no pedí ayuda. Me metía en la oficina y me iba el último a casa. Vivía solo, no tenía una familia en ese momento, y para mí los momentos de estar solo eran difíciles de gestionar. Y bebía. Bebía en las comidas de trabajo y los fines de semana me costaban, especialmente porque empezaba a beber el viernes y acababa el domingo. Pero hubo un momento en que eso no fue suficiente y necesitaba beber más y más y más.

Entonces pedí en mi trabajo que me despidieran, se negaron y les dije que no podía volver, que tenía mucha responsabilidad y que no podía gestionarlo en las condiciones en las que estaba. Lo dejé yo y llamé a un amigo para comer. Eso empezó un martes de octubre y terminó en marzo: no paré de beber ni de drogarme en ningún momento de esos seis meses.

"Noté que me estaba muriendo y tuve cierto alivio por dejar de hacer sufrir a todo el mundo"

Llevaba cinco años con un consumo más depresivo, pero esos últimos seis meses era más un consumo suicida. Consumía, tenía mucha tolerancia, nunca me había pasado nada y seguía consumiendo. Y hubo un día que, después de tres días sin dormir prácticamente, me caí entre dos coches y noté que me estaba muriendo, yo ya sabía cómo era, técnicamente, una sobredosis. Y tuve cierto alivio por dejar de hacer sufrir a todo el mundo en mi entorno, y por acabar ya con esa pesadilla.

Cuando sobreviví, milagrosamente, lo primero que pensé fue "cualquier cosa menos acabar muriéndome solo así". Después, pensé que no había otra forma para dejar de hacerlo que meterme en un centro. Y lo tercero que sentí fue miedo, ya que estaba diciendo a mi cerebro que iba a dejar de hacer esa única forma de escapar o sentirme con cierto alivio. Pero como ya había visto dónde iba a llegar consumiendo, me dije que prefería enfrentarme a lo que fuera antes que a volver a consumir nada.

placeholder Ruy Arroyo, presentador del pódcast 'Charlas Adictivas', posa para una entrevista con VA. (Alejandro Martínez Vélez)
Ruy Arroyo, presentador del pódcast 'Charlas Adictivas', posa para una entrevista con VA. (Alejandro Martínez Vélez)

Y mi vida ha girado poco a poco desde entonces. Al principio no tenía intención de dedicarme a esto para tratar o ayudar a otros, acompañar a otros adictos. Pero al ser el primero de todo mi grupo de amigos en parar, salir y recuperarse, la gente me preguntaba. Así que me formé y seguí estudiando por interés personal, porque cuando haces un proceso de este tipo, aunque estés acompañado y estés en sitios buenos y con profesionales, al final estás tú solo en casa durmiendo.

Cuando tienes problemas te los tienes que gestionar tú. Entonces yo seguía estudiando, hice un máster de dos años en la Universidad de Barcelona, que crearon el primer máster para profesionales sanitarios de Europa en formar a profesionales en las adicciones, hace más de 40 años.

P: ¿Cuánto influyeron tus adicciones para no tener en ese momento pareja e hijos?

R: Estar con un adicto es muy complicado, sufren mucho las personas del entorno. Es una dualidad: un adicto son dos personas en uno, el adicto consumiendo y el que está sin consumir. Es complejo y afecta a todos los niveles. Si estás bebiendo y consumiendo sustancias estás dejando de hacer otras cosas, como pueden ser deporte, socializar, viajar, estudiar o hacer un startup con un amigo. Si estás bebiendo y saliendo no estás socializando, creciendo y desarrollándote como antes. Entonces sí, afecta muchísimo tener una adicción.

P: Y claro, las adicciones también suponen un coste económico. En tu caso, te lo podías permitir, pero hay gente que igual recurre a ciertos extremos.

R: No te creas, ese es otro detalle importante: te pules todo lo que tengas. Si no tienes, vendes las cosas o pides dinero o robas. Yo me gasté todo lo que tenía, directamente. Por eso llamé a mi hermano y dije "Tío, lo siento mucho. Necesito ingresar algún sitio y no tengo un duro".

placeholder Ruy Arroyo, en el estudio donde graba el pódcast. (A. M. V)
Ruy Arroyo, en el estudio donde graba el pódcast. (A. M. V)

P: ¿Y te tuvo que apoyar tu familia económicamente?

R: Sí, mis hermanos. Me dijeron "nos vamos a encargar de todo, pero tú móntate en ese tren".

P: Las adicciones no discriminan y hay gente de todo tipo socioeconómico que igual no puede salir por temas precisamente financieros.

R: Hay un sistema público bastante desarrollado, lo que pasa es que está desbordado. Creo que en Madrid hay nueve o diez centros de atención al drogodependiente, hay Narcóticos Anónimos. Creo que es importante nombrarlo porque, cuando yo empecé a ver señales, había ocho salas. Hoy hay 23. En todas las ciudades hay y eso no te cuesta nada. Así que hay formas de parar. Por eso, otra de las razones del pódcast es, aparte de ayudar a desestigmatizar un poco el tema, a normalizarlo.

Si tengo un ligamento roto, llamo a todo el mundo que conozco para pedir consejo. La psicología, los trastornos psicológicos o psiquiátricos están estigmatizados. Yo creo que muchos problemas surgen por la falta de comunicación y yo no es que sea un filósofo o el mejor terapeuta del mundo, pero creo que era necesario un canal de este tipo y ofrecer un escenario para que adictos en recuperación digan "Me llamo tal y he hecho lo mejor que he podido con esto que me ha pasado y ahora llevo tanto tiempo en recuperación".

P: El pódcast es lo contrario a Narcóticos o Alcohólicos Anónimos. Aquí se pone nombre y apellido a los adictos. Y me da la impresión, viendo este piso, que tanto el centro como el pódcast ha sido un proyecto muy personal tuyo. ¿La inversión también?

R: Sí, se me ha notado en la cara, ¿no? Sí, ha ido poco a poco, con mucho esfuerzo, porque yo tengo ahora dos hijos pequeños que son mi prioridad, pero yo sabía que esto tenía importancia y quise hacerlo. Cuando recibes los e-mails de gente que te dice "qué ilusión haber dado con vuestro contenido porque me siento acompañado", a mí me llena, me hace muy feliz.

Hablando las cosas ayudas a gente y te ayudas a ti mismo también. Aunque tampoco me gusta usar ese término de ayudar, creo que es acompañar, más que ayudar. Yo no estoy sacando a nadie del mar, que se está ahogando. Simplemente estoy ahí con él y compartimos un salvavidas un rato.

"Si lo haces bien una vez, esto te acompaña el resto de tu vida"

P: Nos has dicho que es un proyecto bastante disruptivo, ¿por qué?

R: Por lo general, muchos tratamientos se basan en el modelo Minnesota que viene de los años 70 de Estados Unidos. Y eso viene de los 12 pasos de Narcóticos Anónimos, que tienen su valor y no los critico. Pero claro, en 2025 en el perfil del adicto ha cambiado un poco. Hay cosas que no cambian, pero también han ido apareciendo factores como las redes, que desde 2013 está haciendo estragos. Hay sustancias nuevas, la accesibilidad es enorme.

También la gente es más consciente por lo general y pide ayuda antes y duda más de su consumo. Antes, la gente que se ponía en recuperación llegaba en un estado mucho más dañado. Y ahora hay gente que a lo mejor cuestiona su consumo antes.

Es disruptivo porque procuramos hacer algo un poco más personalizado y porque atendemos a gente que tiene ciertas dudas. Es alucinante lo funcional que es la gente que viene. Se toman cuatro birras, seis o siete o doce, y siguen siendo funcionales. Lo que estamos haciendo es adaptarnos un poco a la persona que entra por la puerta, más que tener un programa con una estructura fija.

Ahora tenemos cinco grupos físicos, dos online y han ido segmentándose un poquito por perfiles. Por ejemplo, tenemos casi la la mitad de mujeres, que es algo poco frecuente en recuperación. Todos los tratamientos, la gran mayoría son hombres. Las mujeres llegan más deterioradas y les cuesta más pedir ayuda. El enfoque que tenemos todo el equipo es que estén aquí el menor tiempo posible y que estén lo mejor posible, porque si lo haces bien una vez, esto te acompaña el resto de tu vida.

placeholder Ruy Arroyo, en el centro Charlas Adictivas. (A. M. V.)
Foto: A. M. V.

P: ¿Cómo puede una persona detectar que tiene una adicción?

R: Yo recomiendo a todo el mundo hacer un mes de parón. Deja de beber un mes o de fumar porros o tomar pastillas para dormir o lo que sea. Dejar de consumir un mes es un análisis que te va a dar mucha información. Y animo a que se haga eso para comprobar si uno tiene un exceso problemático. Porque hay gente que tiene un consumo alto y no es adicta. Yo recomiendo ese mes de información y de análisis introspectivo a todo el mundo y, si hubiera alguna sorpresa, pedir consejo profesional.

P: Cuando hablamos de un drogodependiente, se nos viene a la cabeza la imagen de una persona deteriorada físicamente con necesidades económicas. Y tu pódcast precisamente muestra todo lo contrario.

R. Es que aquí intentamos mezclar, dar una visión de lo que hay realmente. Es una mezcla increíble, hay gente a lo mejor que no acaba del colegio y que te enseña unos valores alucinantes y hay otra persona que tiene 16 másteres y que tenía muchos problemas con las pastillas. Las adicciones es lo más democrático que existe: no discrimina por raza, edad, educación, por nada. Es como un nicho en la sociedad que nos puede enseñar muchas cosas. Otra de las razones del pódcast es que yo llevo muchos años ya en grupos viendo este valor humano y me decía "¿Cómo podemos hacer que esto la gente lo vea?". Porque es yo he aprendido ahí cosas increíblemente valiosas.

Me lancé un poco a la piscina porque cómo le pides a un señor que lleva escondiéndose prácticamente toda su vida adulta que le cuente a todo el mundo lo peor que ha hecho y lo que ha sufrido y que lo deje ahí en YouTube para siempre. Después fue cogiendo forma y vi que sí se podía hacer. Después de treinta y pico episodios, me senté yo porque me parecía lo más justo por todos los demás. Me han escrito hasta desde universidades de Perú, me ha visto gente que le hace mucha falta, lo valora y eso es maravilloso.

"La maravilla de esto es que solo hay que hacer una cosa para tenerlo todo: parar"

P: Viendo el punto en el que estás ahora, 13 años después, y que se te nota orgulloso del proceso que has conseguido, ¿lo repetirías todo de nuevo o no merece la pena este punto en el que estás ahora en tu vida por todo lo pasado?

R: Hay cosas que me hubiera gustado hacer de forma diferente. Pero también entiendo que he hecho lo mejor que he podido con lo que me ha tocado vivir. Creo que el sufrimiento por el que he pasado es parte de mi vida. Ha habido relaciones con personas maravillosas que han sufrido y me hubiera gustado hacer algunas cosas antes. Pero bueno, las cosas pasan cuando pasan. Pensar en el pasado a veces entristece y yo procuro centrarme en lo que hacemos cada día. Pero vamos, yo he tenido suerte, mucha suerte. Aprendo cada día y creo que pensar así en el pasado no me beneficia mucho. Ha pasado como ha tenido que pasar.

P: ¿Si no hubieras parado, serías ahora padre?

R: No, me hubiera muerto. Seguro. Y todos los que tengo en terapia en algún momento u otro, se la han jugado. O sea, no hubiera sido padre porque eres incapaz de hacer nada correcto, ¿sabes? Yo tuve una enorme suerte también. Pero bueno, fue una decisión. Hay que tomar una decisión y es "tengo que parar y tengo que pedir ayuda profesional" y ya está.

La maravilla de esto es que solo hay que hacer una cosa: parar. Solo hay que hacer una sola cosa para que la recuperación te dé todo, absolutamente todo. Y los adictos lo que hacen es dejar todo lo demás por una sola cosa. Hay que invertirlo: de consumir y perderlo todo a no consumir y tenerlo todo.

Contacto

Si tienes o crees que puedes tener problemas de adicciones, sea la que sea, pueden orientarte los profesionales de Charlas Adictivas

info@charlasadictivas.com

Pocos dirían, por su aspecto, su forma de hablar y su humor, que Ruy Arroyo tiene detrás una impactante historia de adicciones que acabaron en una sobredosis que casi le provoca la muerte. Una vida con etapas de consumo casi suicida, de la que consiguió salir, con mucho trabajo y terapia. Y es lo que quiere para otros adictos como él, a los que acompaña a través de su trabajo en el centro de terapia Charlas Adictivas, en pleno centro de Madrid.

Noticias de Famosos
El redactor recomienda