La segunda despedida de Anna Ferrer: de Cádiz a Cancún con el humor de Paz Padilla, mariachis y un novio que roba el protagonismo
Desde el aeropuerto hasta Cancún, el viaje de la novia se convirtió en espectáculo gracias a la imaginación de su madre y a un ejército de caretas con la cara de Mario Cristóbal, su prometido
Si alguien tiene que preparar tu despedida de soltera, sin duda, que sea Paz Padilla. Hay celebraciones de este estilo y luego están las que se convierten en un espectáculo con guion propio. Si detrás está la actriz y presentadora, la sorpresa está garantizada. La gaditana le ha organizado a su hija, Anna Padilla, un viaje a Cancún que ha ido mucho más allá del clásico plan entre amigas: una auténtica puesta en escena que ha comenzado incluso antes de despegar.
Todo arrancó en el aeropuerto, donde Paz decidió convertirse en protagonista desde el minuto uno. Disfrazada de azafata de Air Europa —camisa blanca, americana azul marino, gafas llamativas y una peluca rubia para despistar— se plantó en el mostrador de facturación dispuesta a engañar a su propia hija. El resultado no decepciona. Anna llega, entrega su documentación y, al reconocer a su madre, estalla entre risas y sorpresa. "¡Eres una sinvergüenza!", le suelta, incapaz de procesar del todo lo que está pasando. Un arranque que marca el tono de todo el viaje: humor, complicidad y ese punto teatral que define a la familia.
Pero si el aeropuerto ya apuntaba maneras, lo que ocurre dentro del avión eleva la despedida a otro nivel. La influencer, que ya ha incorporado los primeros guiños de novia —velo blanco y diadema de "Bride"—, recorre el pasillo y se encuentra con una escena digna de una comedia surrealista. Todos los pasajeros llevan caretas con la cara de su novio, Mario Cristóbal.
La reacción es inmediata. Entre aplausos, vítores de "¡Viva la novia!" y un ambiente completamente entregado, Anna no puede evitar bromear: "Estoy como en un capítulo de Black Mirror". La imagen de un avión entero replicando el rostro del novio —bigote incluido— se convierte en el gran golpe visual del viaje, una idea tan absurda como efectiva que resume a la perfección el espíritu de la despedida.
Un viaje lleno de "Marios"
El destino final no podía quedarse atrás. A su llegada al resort —un complejo de estilo caribeño—, madre e hija son recibidas con música en directo y mariachis. Allí, ya con el look de despedida completamente construido, la protagonista se deja llevar por el momento y se arranca a bailar junto a su madre en la entrada del hotel.
La broma de las caretas, además, no termina en el avión. En el propio resort, parte del personal se suma al juego, prolongando ese efecto sorpresa que acompaña a Anna durante todo el trayecto. "¡Veo más a Mario aquí que en mi casa!", comenta entre risas, ya completamente entregada a la dinámica.
Este viaje llega en un momento clave para Anna Padilla, que se casará el próximo mes de septiembre en Cádiz, la tierra de su madre. Su historia con Mario Cristóbal tiene algo poco habitual: fueron amigos durante 15 años antes de dar el paso y convertirse en pareja, una base que ha marcado su relación desde el principio. El compromiso llegó el pasado mes de octubre con un inesperado "¡Mil veces sí!", y desde entonces la cuenta atrás ha ido cogiendo ritmo.
Si alguien tiene que preparar tu despedida de soltera, sin duda, que sea Paz Padilla. Hay celebraciones de este estilo y luego están las que se convierten en un espectáculo con guion propio. Si detrás está la actriz y presentadora, la sorpresa está garantizada. La gaditana le ha organizado a su hija, Anna Padilla, un viaje a Cancún que ha ido mucho más allá del clásico plan entre amigas: una auténtica puesta en escena que ha comenzado incluso antes de despegar.